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Povisa alerta del impacto de la pérdida de audición en la infancia y pide vigilar retrasos del lenguaje

El otorrino Roberto Valdés recomienda consultar si hay «retraso escolar o falta de atención» y advierte del riesgo de los auriculares a volumen alto

El jefe del servicio de Otorrinolaringología de Povisa, Roberto Valdés.

El jefe del servicio de Otorrinolaringología de Povisa, Roberto Valdés. / FDV

En vísperas del Día Mundial de la Audición (3 de marzo), el hospital Ribera Povisa pone el acento en un mensaje claro: la salud auditiva en la infancia no es un asunto menor y conviene estar atentos a señales que, a menudo, se confunden con despistes o problemas escolares. Este año, la jornada se celebra bajo el lema «De las comunidades a las aulas: cuidado de la audición para todos los niños», y los especialistas recuerdan que una detección a tiempo puede marcar la diferencia.

El jefe del servicio de Otorrinolaringología de Povisa, Roberto Valdés, recomienda acudir a consulta si se perciben indicadores como «un retaso en el desarrollo normal del lenguaje según la edad del niño, un retraso escolar o falta de atención», para valorar su salud auditiva. «El diagnóstico precoz de los trastornos auditivos es hoy en día algo común», subraya el especialista.

En esa línea, Valdés destaca que el sistema cuenta ya con herramientas consolidadas: «Disponemos del cribaje auditivo de los recién nacidos y una mayor a concienciación del personal que trabaja en las guarderías, preescolares y colegios». Ese contexto facilita detectar antes los déficits auditivos y abordarlos con mayor eficacia, aunque el hospital insiste en que no hace falta una revisión “especial” si no hay síntomas, pero sí estar alerta si aparecen señales de alarma o problemas de oído como dolor o supuración.

La advertencia no se limita a “oír peor”. Povisa recuerda que la pérdida de audición en niños afecta al habla, al lenguaje y al desarrollo cognitivo y social, y que eso puede traducirse en peores resultados académicos y un impacto a largo plazo. En palabras de Valdés, «el diagnóstico precoz posibilita tratar a los niños con déficits auditivos con los medios de los que disponemos hoy en día», que van desde implantes cocleares, implantes de transmisión ósea y audífonos hasta tratamientos quirúrgicos o farmacológicos, según cada caso.

Un mundo ruidoso y el riesgo de los cascos

En un entorno cada vez más ruidoso, el hospital también pone el foco en hábitos cotidianos, especialmente entre los más jóvenes. La nota cita a la Agencia Europea de Medio Ambiente para señalar que al menos 1 de cada 5 personas en Europa está expuesta a niveles de ruido perjudiciales para la salud, principalmente por el tráfico.

Pero en la infancia y adolescencia el factor doméstico pesa: auriculares para música o juegos durante horas y, a menudo, a volumen excesivo. Valdés lanza una advertencia directa: «El uso de estos dispositivos a un volumen no adecuado va a producir en estos niños traumas acústicos de difícil solución con pérdidas que irán progresando con el paso de los años». Y precisa la ecuación del riesgo: «Los factores que afectan a la audición son el volumen, la duración y la frecuencia de la exposición a sonidos intensos».

Como ejemplo, el especialista apunta que 80 dB pueden escucharse sin peligro hasta 40 horas semanales, pero cuando se sube a 90 dB el tiempo “seguro” se reduce a 12,5 horas a la semana.

Siete consejos para proteger la audición

El equipo de Otorrinolaringología de Povisa resume una pauta práctica aplicable a cualquier edad, con especial interés para familias:

  • No superar volúmenes altos: mejor por debajo del 60% del máximo del dispositivo y, si es posible, sin pasar de un promedio de 80 dB.
  • Usar auriculares con cancelación de ruido y bien ajustados para evitar subir el volumen en ambientes ruidosos.
  • Protegerse en lugares ruidosos, por ejemplo con tapones.
  • Mantener distancia respecto a fuentes de sonido (altavoces, maquinaria, etc.).
  • Limitar el tiempo de exposición y hacer pausas para que el oído se recupere.
  • Controlar niveles de ruido con apps y elegir aparatos que ayuden a monitorizar la exposición.
  • Reconocer señales de alarma: zumbido persistente (acúfenos), pérdida de agudos o dificultad para seguir conversaciones; en esos casos, consultar.

El mensaje final que traslada el hospital es doble: estar atentos a los signos tempranos y cuidar hábitos de escucha. Porque, en audición, como en tantas cosas, lo que se gana en prevención se evita después en tratamiento.

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