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Entender la economía desde una perspectiva histórica: cómo las doctrinas de dominicos y franciscanos influyeron en el comercio de la Edad Media

Una investigación de la UVigo y la Pompeu Fabra analiza el papel de la Iglesia en el desarrollo de las transacciones impersonales, vinculadas al avance social y económico de las sociedades

Monumento a San Francisco de Asís ante el convento de San Francisco, en Santiago.

Monumento a San Francisco de Asís ante el convento de San Francisco, en Santiago. / Xoán Álvarez / XOAN ALVAREZ

Sandra Penelas

Sandra Penelas

Los gremios mercantiles y los nacientes estados explican la expansión durante la Baja Edad Media del intercambio personal, aquel no basado en una relación entre las partes. Pero un reciente estudio desarrollado por las universidades de Vigo y Pompeu Fabra añade otro factor a la ecuación: las principales órdenes mendicantes de la época, dominicos y franciscanos, también influyeron. Y además lo hicieron de forma contrapuesta y duradera.

Las órdenes mendicantes, a diferencia de otras, no poseían terrenos ni bienes inmuebles y, en consecuencia, no vivían de sus rentas sino de la limosna. Sus miembros hacían voto de pobreza, vivían principalmente en ciudades y se dedicaban a la predicación, la enseñanza y la confesión.

Las de dominicos y franciscanos, fundadas a finales del siglo XIII, eran organizativamente similares y operaban en condiciones comparables dentro de la Iglesia, pero tenían perspectivas contrapuestas sobre la culpa, la vergüenza , la compasión y la razón. Y diferían por completo en su forma de entender la responsabilidad individual, la solidaridad grupal y la regulación moral.

El investigador de la UVigo y coautor del trabajo, Lucas López Manuel.

El investigador de la UVigo y coautor del trabajo, Lucas López Manuel. / Cedida

De esta forma, los autores del trabajo señalan que la influencia de los dominicos, con un enfoque en el autoexamen educado y un énfasis en la responsabilidad personal, fue más propicia para el desarrollo de las transacciones impersonales que la de los franciscanos, más centrados en la solidaridad comunitaria y la responsabilidad compartida.

«Lo que queríamos reflejar es que todo lo que pasa en la actualidad con el comercio, la cultura o las instituciones viene del pasado. Tratamos de explicar el intercambio económico, por qué nos comportamos hoy de la manera en que lo hacemos o por qué esto varía tanto entre sociedades o en distintos momentos de la historia. Cada vez tenemos una mayor capacidad de análisis y de trabajo con datos y en los últimos 10-15 años ha tenido lugar una explosión de este tipo de estudios. De hecho, los dos últimos Nobel de Economía han recaído en trabajos de esta línea», destaca Lucas López, investigador postdoctoral de Ecobas y el grupo Rede y coautor del trabajo junto al catedrático de la Pompeu Fabra Benito Arruñada.

Ambos recuerdan en su artículo cómo la evolución hacia el intercambio entre desconocidos, que se correlaciona positivamente con el desarrollo social y económico, fue posible gracias a innovaciones culturales e institucionales. Los gremios redujeron los costes de transacción mediante sistemas de reputación, sanciones colectivas y prácticas estandarizadas. Y los estados emergentes proporcionaron la aplicación de la ley a terceros a través de los tribunales y el derecho mercantil.

Su análisis añade otro pilar, el de la Iglesia, y constata que las doctrinas de dominicos y franciscanos «moldearon los fundamentos cognitivos, interpersonales e institucionales del intercambio impersonal».

«Hacemos una revisión de la literatura en la economía, las ciencias políticas o la sociología y tratamos de construir una perspectiva interdisciplinar para responder a esas grandes preguntas que son tan difíciles. Los investigadores debemos forzarnos a ir también hacia otros campos. Con mucho respeto, por supuesto, porque por leer dos papers de psicología no te convierte en psicólogo. Pero ir un poco más allá de tu ámbito y tener esa conversación interdisciplinar es muy enriquecedor. Por ejemplo, para este trabajo también hablamos con monjes dominicos y franciscanos. Tratamos de conocer las realidades del momento, que es muy difícil, porque ellos piensan en términos teológicos. Pero intentar acceder, aunque sea a una milésima parte, te ayuda mucho a entender el problema», destaca Lucas López, que actualmente realiza una estancia postdoctoral en la Escuela de Negocios y Economía (HEC) de la Universidad de Lausanne.

«A la hora de entender hacia dónde vamos y de diseñar políticas públicas es necesario saber de dónde venimos»

«Además de tratar de entender cómo funciona el mundo y hacernos conscientes de la cultura que nos precede, también nosotros como investigadores aprendemos mucho», subraya López, que defiende la utilidad de este tipo de estudios en el ámbito de la denominada economía institucional, que se centra en cómo la cultura, las normas sociales, las leyes e instituciones afectan al comportamiento y al desarrollo.

«No creo que todo sea persistencia, es decir, que el presente o el futuro no se puedan malear porque tenemos un pasado. Pero sí que a la hora de entender hacia dónde vamos y de diseñar políticas públicas que tengan en cuenta lo que queremos para nuestras sociedades es necesario saber de dónde venimos. Porque eso va a marcar cómo reaccionamos a los cambios políticos o legislativos. Va a influenciar todo nuestro comportamiento. Es decir, no se trata de caer en una perspectiva pesimista de que las cosas no se pueden cambiar porque vienen del pasado, sino lo contrario. Hay que conocer de dónde venimos para entender hacia dónde vamos y qué se puede hacer mejor. Esta es la intención de trabajos como el nuestro sobre la Edad Media», resume.

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