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De un megáfono a los pendientes de la Virgen: oleada de robos en las iglesias de Vigo

La Diócesis urge extremar medidas de seguridad como alarmas, «controles de acceso», evitar «que los templos estén solos» y revisar las cerraduras

La Colegiata; el Sagrado Corazón de Jesús, en Rosalía de Castro o la Iglesia de San Antonio, en La Florida, entre otras, sufrieron asaltos a plena luz del día

Basílica de Santa María, en Vigo

Basílica de Santa María, en Vigo / Marta G. Brea

Vigo

Las iglesias, recintos religiosos o casas rectorales se han convertido en objetivo de ladrones y asaltantes. Así lo ha confirmado la Diócesis de Tui-Vigo, que a través de un comunicado ha manifestado su «profunda preocupación» por los robos que se han producido en las últimas dos semanas en diversos templos de Vigo y también en otras parroquias. La Basílica de Santa María –Colegiata–, en pleno centro de la ciudad; el Sagrado Corazón de Jesús, en Rosalía de Castro; el Inmaculada Corazón de María, en calle Honduras; la Iglesia de San Antonio, en La Florida; Nuestra Señora de las Nieves, en Teis; San Miguel de Bouzas y también la iglesia parroquial de San Benito de Gondomar sufrieron sendos asaltos a plena luz del día.

Un mismo grupo

Según explica el delegado de Medios de la diócesis de Tui-Vigo, don Alberto Montes, los asaltos se han producido cuando los templos se encontraban abiertos y en horarios poco concurridos. «Se han denunciado todos, aunque también nos hemos encontrado con otros casos en los que no llegaron a entrar pero sí forzaron puertas. En los que sí estaban abiertos han violentando las sacristías», comenta. La sospecha inicial apunta a que se trataría de la misma persona o grupo delictivo, que incluso habría estado controlando las diferentes iglesias para conocer la afluencia de cada uno.

Alarmas y control de accesos

Por ello, desde la Diócesis se ha instado a «extremar las medidas de seguridad necesarias» —evitar que las iglesias estén solas, revisión de cerraduras, sistemas de alarma, control de accesos y protocolos básicos de prevención— con el fin de evitar que se repitan situaciones similares. «Los párroco no quieren que los templos se cierren y es normal; por eso hay que tomar otras medidas», aclara.

Objetos sutraídos

Entre los bienes sustraídos destacan tanto equipos de megafonía, como lampadarios o incluso los pendientes de una talla de la Virgen. «Se llevaron de todo, desde el contenido de los petos, también lampadarios, instrumentos electrónicos como la megafonía o incluso los pendientes de la imagen de la Virgen», expone don Alberto Montes, que destaca sobre todo el «daño moral» de estos actos. «Este dinero pertenecía a donativos y no para el cura, sino para sostener la parroquia o incluso para Cáritas», lamenta.

El esclarecimiento de este tipo de saqueos no siempre resulta fructuoso, ya que en muchas ocasiones los objetos son vendidos de inmediato a terceras personas a través del mercado ilícito. Desde la Diócesis se condena cualquier acto que atente «contra el patrimonio religioso y la vida de nuestras comunidades parroquiales», y expresa su «cercanía a los párrocos y fieles» que se han visto afectados por estos sucesos.

Con todo, piden que no impere el «alarmismo» entre los parroquianos, «reforzando la unidad de nuestras comunidades parroquiales y entre todos seguir cuidando el patrimonio y los bienes que forman parte de las parroquias».

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