Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Así se reinsertan en la sociedad los presos con problemas de salud mental de Vigo

La implicación de los seres queridos es clave en el Centro de Inserción Social: el programa impulsa una escuela de familias y jornadas de convivencia para asegurar el éxito de la rehabilitación de los internos

Entrada al CIS de Vigo, ubicado en la Avenida de Madrid.

Entrada al CIS de Vigo, ubicado en la Avenida de Madrid. / Marta G. Brea

En las galerías del Centro de Inserción Social (CIS) Carmen Avendaño de Vigo, ubicado en la Avenida de Madrid, y en los módulos de las cárceles gallegas, la reinserción empieza mucho antes de que se abra la puerta. Arranca con una conversación, con una sesión grupal, con un taller para aprender a convivir y, sobre todo, con un plan para entender y manejar la enfermedad mental.

Esa es la base del trabajo que desarrolla Saúde Mental FEAFES Galicia a través del Programa de Atención Integral al Enfermo Mental en Prisiones (PAIEM), una iniciativa que en 2025 atendió a 229 personas privadas de libertad en Galicia —197 hombres y 15 mujeres—, una cifra ligeramente superior a la del año anterior, cuando fueron 224. Detrás de esos números hay internos de Vigo que, desde el CIS o tras pasar por otros centros penitenciarios, buscan una segunda oportunidad.

Un grupo integrado por psicólogos, educadores, trabajadores sociales y juristas es el encargado de proponer la clasificación de los internos, para lo que se valoran factores como la conducta en prisión, los hábitos laborales y el apoyo social y familiar, la falta de antecedentes, la ausencia de problemática toxicológica, la antigüedad de los delitos cometidos, el pago de la responsabilidad civil o la motivación ante la rehabilitación

Más allá del tratamiento: preparación para la libertad

El objetivo no es solo clínico. Es social. La intervención combina salud mental y reinserción, dos ámbitos inseparables cuando se habla de personas privadas de libertad con patología psiquiátrica.

En 2025 se realizaron más de 800 sesiones grupales en las que los internos participaron en talleres de psicoeducación, habilidades sociales, vida saludable o rehabilitación cognitiva. A ello se sumaron 1.140 intervenciones psicológicas individualizadas para 140 personas y 206 intervenciones con 65 familias.

Desde Vigo, donde el CIS juega un papel clave en el tránsito hacia la semilibertad, el programa se centra especialmente en preparar la salida. Los grupos de preparación para la excarcelación trabajan la planificación de la vida futura, la gestión emocional y la prevención de recaídas, factores determinantes para evitar el retorno al sistema penitenciario.

Las salidas terapéuticas —cinco el pasado año, con 27 participantes— forman parte también de ese entrenamiento para la vida en comunidad. Actividades como una caminata por las Fragas do Eume o la celebración del magosto permiten recuperar rutinas sociales normalizadas y reforzar habilidades de convivencia.

La familia como pilar

Uno de los ejes del programa es la implicación familiar. Los profesionales subrayan que la red de apoyo es determinante para que la reinserción sea estable. Por eso, además de la atención psicológica, se impulsa una escuela de familias y jornadas de convivencia.

El pasado año participaron 48 familiares de 22 internos del PAIEM y seis internos de apoyo en un encuentro que sirvió para trabajar de cara a la excarcelación, conocer el contexto social de cada caso y orientar a las familias hacia recursos comunitarios. En ciudades como Vigo, donde el regreso al entorno habitual puede suponer tanto una oportunidad como un riesgo, ese acompañamiento resulta decisivo.

Impacto en la vida diaria

Los propios internos valoran positivamente el programa. Aseguran sentirse escuchados y apoyados, y reconocen que la intervención mejora su participación en otras actividades del centro, sus relaciones personales y su conocimiento de la enfermedad. También destacan que les ayuda a proyectarse en el futuro, algo esencial cuando la incertidumbre marca el día a día en prisión.

Desde el equipo profesional apuntan a mejoras concretas: mayor asistencia a actividades, mejor cuidado personal, más autonomía y avances en el funcionamiento cognitivo. Cambios que, aunque puedan parecer pequeños, resultan fundamentales para sostener una vida en libertad.

En un contexto en el que la reincidencia sigue siendo uno de los grandes retos del sistema penitenciario, iniciativas como el PAIEM refuerzan la idea de que la reinserción no es un trámite administrativo, sino un proceso que requiere tiempo, apoyo especializado y coordinación con el entorno social. En Vigo, ese trabajo silencioso se traduce en pasos firmes hacia una segunda oportunidad.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents