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Inquilinos se atrincheran en pisos turísticos tras acabar su estancia

Al menos diez alquileres vacacionales en la ciudad han registrado okupaciones

Llegan a pedir más de 10.000 euros al propietario para irse

Vista aérea del entorno de Urzáiz, donde se han registrado casos de pisos turísticos con okupas.

Vista aérea del entorno de Urzáiz, donde se han registrado casos de pisos turísticos con okupas. / Marta G. Brea

Los pisos turísticos tampoco se libran de los problemas con sus inquilinos. En los últimos tiempos, se han registrado al menos diez alquileres vacacionales en Vigo en los que los visitantes se atrincheran una vez acabada su estancia y el propietario no consigue echarlos ni llamando a la Policía ni presentando una denuncia. Es decir, hay personas que contratan una vivienda de uso turístico en la ciudad a través de plataformas como Booking o Airbnb por un período concreto, pagando con antelación. El problema es que, cuando debían abandonar el piso, se atrincheran en él convirtiéndose en okupas. Es más, ha habido propietarios que han tenido que recurrir a empresas de desalojo exprés para recuperar sus inmuebles.

«Nuestra empresa se ha encontrado varios casos ya tanto en Vigo como en municipios del entorno como Cangas o Marín. En este caso lo que llevamos a cabo es un servicio de mediación para la resolución del conflicto existente a través de visitas a la propiedad en distintos horarios durante el fin de semana con el objetivo de recuperar el inmueble y ponerlo a disposición de nuestro cliente», explica Francisco Fernández, gerente de la Desokupa 24 horas.

Uno de los casos con los que se han encontrado es el de un hombre que trabaja en Madrid y que tiene su vivienda en la calle Urzáiz en alquiler turístico. Recientemente, una pareja con un niño pagaron a través de una plataforma online diez días de estancia y, cuando pasó ese tiempo, no quisieron abandonar el piso. Cuando la familia del dueño se enteró de lo que estaba pasando, al ver que la Policía estaba atada de pies y manos, contrató a esa empresa de desalojo que, en quince días, consiguió recuperar la vivienda.

La situación ha llegado a tal punto en que esos inquilinos que se convierten en okupas de pisos turísticos intentan extorsionar a los propietarios: o le dan dinero para que se vayan o se atrincheran. En otro caso reciente en Vigo han llegado a reclamar 12.000 euros al dueño. Si la propiedad está en manos de una empresa, normalmente piden cantidades más elevadas que si son de particulares. Empieza a preocupar que detrás de esos inquilinos que se atrincheran en viviendas vacacionales haya mafias que utilizan estas prácticas para sacar un rédito económico.

La Asociación de Viviendas Turísticas de Galicia (Aviturga), insiste en cuál es la principal causa de todo esto. «Hace tiempo que venimos advirtiendo de que la legislación actual no ampara al propietario. Muchos propietarios han dejado de alquilar sus viviendas, especialmente en el mercado residencial, porque no tienen las garantías suficientes. Hay que cambiar la ley», defiende la presidenta de la entidad, Dulcinea Aguín. 

Hay que tener en cuenta que, en estos casos, al igual que con los inquilinos morosos o los okupas en viviendas en alquiler convencional, el proceso judicial para echarlos y recuperar la vivienda se puede alargar durante varios meses, especialmente en caso de que haya niños en el inmueble, cuando directamente se determina que es una familia vulnerable.

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