La diálisis en el salón de casa: una opción minoritaria entre los pacientes renales del área sanitaria de Vigo, pero con mejores resultados
El Sergas se propone fomentar la hemodiálisis domiciliaria y la diálisis peritoneal, que se pueden realizar en los hogares
Solo la aplican 29 pacientes, frente a los 300 que acuden tres días a la semana al hospital o centro concertado
Funciona mejor al poder hacerla 6 días a la semana en vez de 3 y ofrece más calidad de vida

Sala de entrenamiento del hospital Álvaro Cunqueiro con la máquina de diálisis a domicilio. / Alba Villar
Cuando los riñones pierden gran parte de su capacidad de filtrar la sangre, pueden aparecer serias complicaciones que pongan en riesgo la vida del paciente. La mejor opción de tratamiento para estas personas con enfermedad renal crónica avanzada es el trasplante de un riñón sano, siempre que no haya contraindicaciones. Si existen o mientras se espera por él, también hay sistemas para sustituir mediante máquinas u otros mecanismos esa función depurativa. Se trata de la diálisis y en el Área Sanitaria de Vigo hay, en la actualidad, unas 330 personas que la necesitan.
Hay varias modalidades y el paciente escoge la que más se ajusta a su ritmo de vida (entre las que permita su situación) en una consulta informada por especialista en Nefrología y Enfermería. La más conocida y extendida es la hemodiálisis en el hospital o en un centro sanitario concertado. El jefe de Nefrología del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi), José María Lamas Barreiro, explica que los pacientes acuden tres veces por semana en días alternos para filtrar la sangre en máquinas externas en sesiones de cuatro horas.
El 90% de los pacientes en el área viguesa opta por esta opción. El Servicio Galego de Saúde (Sergas) quiere fomentar las otras, las que el paciente puede desarrollar en la comodidad de su domicilio. Los pacientes del Chuvi son especialmente renuentes a ellas. En la actualidad, solo las emplean 29 personas.
Opciones en el hogar
La más antigua es la diálisis peritoneal, una técnica que no saca la sangre del cuerpo para filtrarla, sino que emplea el peritoneo (una membrana dentro del abdomen) como filtro natural para eliminar las toxinas. Se coloca ahí un catéter permanente y se llena el abdomen con un líquido limpio que se vaciará sucio periódicamente. Se puede cambiar cuatro veces al día manualmente (en sesiones de 40 minutos) o con una máquina por la noche durante unas 9 horas. Son 25 los que utilizan este sistema.

El doctor Lamas, jefe de Nefrología del Cunqueiro. / Alba Villar
Si los nefrólogos fueran los pacientes, elegirían la cuarta opción: la hemodiálisis domiciliaria. Así lo han dejado plasmado en encuestas de la Asociación Europea de Diálisis y Trasplante. No es algo nuevo, pero las máquinas surgidas en los últimos cuatro años han facilitado mucho su uso. Es cuando el Álvaro Cunqueiro ha empezado a ofertarlo. Al principio, con respuesta simbólica, de uno o dos pacientes. Ahora, la captación es algo mayor, pero como suelen ser los pacientes más jóvenes y activos los que la eligen, suelen ser también candidatos a trasplante. El año pasado entrenaron a 4 en esta técnica y, luego, recibieron un riñón todos. En la actualidad, usan estas máquinas en casa, nueve.
Profesionales del servicio entrenan al paciente en una sala del hospital para saber utilizar estas máquinas, les adiestran en reconocer las alertas y les facilitan también vías rápidas de comunicación para resolver problemas. La empresa que suministra los aparatos se lo colocan en el domicilio.
Las ventajas
La hemodiálisis domiciliaria permite al paciente limpiar las toxinas de su sangre 5 o 6 días a la semana en sesiones de dos horas y media, lo que le evita retención de líquidos y le hace sentirse mejor. «Todos los estudios dicen que la diálisis diaria es mejor que la discontinua en todos los parámetros, como la tensión, la calidad de vida, menos necesidad de fármacos...», explica el jefe de Nefrología. Por logística y disposición de recursos, esta opción solo es viable en los hogares.
Cuenta el doctor Lamas que la de Vigo es un área en la que la gente es más reacia a las técnicas domiciliarias. Han estudiado los motivos, pero no han sacado ninguna conclusión clara. «Es segura; si no, no lo haríamos», insiste y añade: «Que no tengan miedo».
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