Los vigueses se casan cada vez menos y más tarde
La edad media de los cónyuges al contraer matrimonio está ya en 38 años
Solo se celebran tres bodas por cada mil habitantes

Caballero oficia una boda en Castrelos. / FdV
Las bodas están de capa caída en Vigo. Cada vez son menos los ciudadanos que se casan. Según los últimos datos del Instituto Galego de Estatística (IGE), se han producido menos de cuarenta matrimonios por cada mil habitantes de la ciudad en el último año, una cifra residual comparada con otros tiempos y que todo apunta a que irá a menos en los próximos años. Pero sin duda lo que más llama la atención son las edades a las que se producen los casamientos. Los hombres a los 38 años y las mujeres a los 36. Es decir, rondando ya los cuarenta años. A principios de este siglo, sin embargo, la edad media apenas llegaba a los treinta.
Los enlaces católicos son los que más han bajado, concretamente las últimas décadas han descendido en casi un 30%. De hecho, el número de matrimonios eclesiásticos ha ido bajando paulatinamente año a año.
La ciudad de Vigo atraviesa un acusado descenso de la natalidad que ya se refleja con claridad en la composición de los hogares. Las familias formadas por parejas con hijos han alcanzado su nivel más bajo en términos históricos. Actualmente se contabilizan 37.968 viviendas con esta estructura, una cifra muy inferior a las 44.055 registradas en 2009, lo que evidencia un cambio demográfico sostenido en el tiempo.
Detrás de esta evolución confluyen diversos factores. Por un lado, las crisis económicas encadenadas durante los últimos años han condicionado las decisiones personales y familiares. La incertidumbre laboral y la dificultad para alcanzar una estabilidad financiera han llevado a muchas personas a posponer la maternidad y la paternidad. Obviamente este cambio tan pronunciado tiene diferentes motivos.
Hasta que ambos miembros de la pareja no cuentan con una adecuada posición económica no deciden casarse. Otra de las razones es que cada vez hay más vigueses que apuestan por vivir su vida sin casarse o simplemente se hacen parejas de hecho, cuyos derechos se van igualando poco a poco a los de los matrimonios. Hay que tener en cuenta además que entre los que se casan, son ya mayoría los que deciden hacerlo de forma discreta, firmando en el registro civil o por el juzgado y sin hacer ningún gran banquete de bodas para ahorrarse precisamente un evento que de media cuesta unos 30.000 euros.
Y también se consolida un cambio cultural. Cada vez más parejas optan por no tener descendencia, priorizando un estilo de vida que les permita mayor autonomía y flexibilidad. Esta transformación se aprecia con nitidez al analizar el aumento de los hogares compuestos por dos personas sin hijos.
En 2007, este tipo de unidades familiares sumaban 22.603 en la ciudad. A finales de 2022, la cifra había ascendido hasta 29.961, confirmando una tendencia al alza. Se trata de los conocidos como hogares DINK (dual income, no kids), formados generalmente por parejas con doble ingreso que no tienen hijos o cuyos hijos ya no residen en el domicilio familiar.
La radiografía demográfica deja a Vigo en comparación con los municipios españoles de más de 50.000 habitantes en una situación preocupante, ya que la ciudad olívica presenta, por ejemplo, la duodécima tasa de fecundidad más baja de las localidades analizadas, con 23,88 nacimientos por cada 1.000 mujeres, el registro más reducido de Galicia, empeorando los datos de Ourense y Ferrol.Por todo ello, el indicador coyuntural de fecundidad se sitúa en Vigo en 0,89 hijos por mujer, junto a otros 29 principales municipios españoles que tienen ese dato por debajo de uno.
Más de la mitad (un 53%) de los nacimientos registrados durante el pasado año se corresponden con el primer hijo de esas madres, mientras que el 36,12% fueron el segundo descendiente de esas progenitoras.
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