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El astillero de Mos del caso del catamarán del lago de Sanabria: «Nadie retiene un barco así por capricho»

La administradora de la empresa afirma que la entidad que gestiona el crucero ambiental les debe dinero por los trabajos realizados

«Lo tenemos como prenda. La ley nos ampara», señala, cifrando la deuda en 170.000 euros al margen de «otros daños y perjuicios»

El catamarán, cuando en diciembre de 2023 llegó al astillero de Mos.

El catamarán, cuando en diciembre de 2023 llegó al astillero de Mos. / Cedida

Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

«Nadie retiene un barco de estas características por capricho». En el caso del catamarán que realiza los cruceros ambientales por el lago de Sanabria las posturas de ambas partes no pueden estar más distanciadas. La entidad que gestiona la embarcación, Europarques Hispano-Lusos S.R.L., presentó una querella penal contra el astillero de Mos donde permanece desde hace más de dos años el buque con el fin de recuperarlo, al tiempo que impulsó una demanda civil para solicitar una indemnización de más de medio millón de euros por la pérdida de las temporadas turísticas de los últimos años. La empresa pontevedresa, sin embargo, sostiene que tiene derecho a retener el catamarán como «prenda» al afirmar que, frente a lo que mantiene la propiedad del barco, ésta les debe dinero por los trabajos realizados, avanzando que también reclamarán por los «perjuicios sufridos» por tener todo este tiempo el barco en sus instalaciones.

El caso que se sigue por la presunta comisión de delitos de apropiación indebida y coacciones está en plena fase de instrucción judicial en Porriño. La jueza denegó en enero de 2025 la petición de la entidad hispano-lusa de devolverles el «Helios Cousteau» por el «estado embrionario» de la investigación y porque podría existir un «derecho de retención» a favor del astillero. Pero recientemente la Audiencia Provincial de Pontevedra, vía recurso de apelación y al ver indicios de los delitos denunciados, ordenó que se requiera a los investigados para que entreguen el buque a su propietaria, que lo recibiría en calidad de depósito, salvo que el astillero acredite la existencia de deudas por las obras en el buque y el «buen cuidado del mismo». En esta fase, la de alegaciones en relación a lo dictaminado por los magistrados del órgano provincial, está precisamente el procedimiento judicial.

19 metros de eslora

El crucero, de 19 metros de eslora por 6 de manga y el primero que hubo en el mundo propulsado exclusivamente por energía solar y eólica, sigue por tanto por ahora en el astillero de Mos. «La ley nos ampara», afirma la administradora en conversación con FARO. Relata que el barco llegó el 27 de diciembre de 2023 para la realización de una serie de labores, como «limpieza de casco, colocación de hélices de proa y popa o un tratamiento antiosmosis». Los trabajos iban a durar cuatro meses, hasta abril de 2024.

Pero todo se torció y complicó. Frente a lo que mantienen los propietarios del buque, que acusan al astillero de las discrepancias surgidas y que mantienen que no tienen deudas pendientes, el astillero afirma que ellos cumplieron con lo pactado y que fue la entidad hispano-lusa la que dejó de pagarles trabajos que habían hecho, señalando además que no estaba en el contrato la obligación de tener el barco conectado al suministro eléctrico por razones de seguridad. «No se nos informó ni siquiera de que tenía baterías de litio, no se nos dio la documentación», indica, añadiendo que el catamarán está en «buenas condiciones».

«Nosotros contamos con un informe técnico y certificados del estado del catamarán emitidos por un ingeniero técnico naval colegiado que acredita de forma objetiva la realidad y efectiva ejecución de los trabajos contratados, la corrección técnica de los mismos y el correcto estado de conservación del catamarán», concreta la administradora.

«El barco nos ocupa casi toda la nave»

La deuda, calcula, asciende a unos 170.000 euros por trabajos que se les deben y por la estadía de la embarcación en el astillero todo este tiempo. «Hemos enviado burofaxes para que nos paguen y se lleven el barco. Lo intentamos con diálogo, de todas las maneras», dice, agregando que «debido a las deudas» no les queda más remedio que retener la embarcación. «El incumplimiento del contrato y del pago acordado ha sido el motivo de la retención del catamarán conforme a lo establecido en el artículo 1600 del Código Civil y hemos aportado en el juzgado toda la documentación que así lo acredita», señala, indicando que si los propietarios del «Helios Cousteau» estaban en desacuerdo con los trabajos realizados en Mos, pudieron haber cumplido con el contrato y llevarse el barco en abril de 2024 según lo pactado, y después presentar la reclamación judicial correspondiente.

La embarcación les ocupa «casi todo el espacio» de la nave del astillero. Esta situación ha colocado a la empresa, asegura la administradora, en una «compleja situación económica». «Nos tenemos que ir a otro sitio a hacer los trabajos. Tuve que despedir a los cinco empleados. Lo poco que hacemos ahora es mediante subcontratación. Y todo por esto. Somos una empresa familiar, con más de 20 años en el mercado, en los que hemos hecho proyectos como el 'Nautilus', hemos fabricado embarcaciones de pasajeros, pesqueros y hemos realizado mantenimiento en grandes esloras de casi 100 metros», narra, señalando que «siempre hemos sido transparentes y que nunca hemos tenido ninguna denuncia por trabajos inadecuados ni defectos de fabricación».

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