Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

ACCIÓN POLICIAL

La lucha policial en Vigo contra el último eslabón del narcotráfico

Junto a la de los grandes alijos que cruzan el Océano Atlántico con destino a Galicia, en Vigo se libran otras batallas contra el tráfico de drogas. Una de ellas busca poner freno al eslabón más bajo, a la venta final por gramos o papelinas. El grupo UDYCO de la Policía Nacional viguesa capitanea una labor que implica a toda la comisaría y que en 2025 derivó en la desarticulación de un «punto negro» cada dos semanas

Despliegue de la Policía Nacional en uno de los últimos operativos explotados en Vigo contra el tráfico de estupefacientes

Despliegue de la Policía Nacional en uno de los últimos operativos explotados en Vigo contra el tráfico de estupefacientes / Cedida por la Policía Nacional

Marta Fontán

Marta Fontán

Las cantigas de Alfonso X el Sabio acaban de inspirar siglos después uno de los últimos operativos explotados con éxito por la Unidad de Droga y Crimen Organizado (UDYCO) de la comisaría de Vigo-Redondela. Esta vez el nombre de la operación policial no respondió al azar. La calle donde se ubicaba el edificio en el que los agentes enfocaron su objetivo lleva el nombre del rey de Castilla junto a su histórico sobrenombre. Así que escogieron «Cantigas» para bautizar una investigación que hace escasas semanas consiguió neutralizar una «narcovivienda» que surtía de marihuana y hachís, en pleno barrio de As Travesas, a chavales todavía menores de edad.

No ha sido un golpe aislado. En una ciudad como Vigo acostumbrada a medir muchos de sus éxitos policiales por toneladas, cuando lo que se incautan son grandes alijos de cocaína que navegan desde Sudamérica rumbo a las costas gallegas movidos por los hilos de las poderosas mafias internacionales del narcotráfico, hay otra batalla, más modesta pero igual de importante, que se ha convertido en prioritaria en los últimos años. Es la que se dirige contra el eslabón más bajo de este lucrativo negocio ilícito, el del «grameo», el de la venta directa al consumidor final, que ha derivado en la proliferación de «narcoviviendas» por casi toda la geografía viguesa, cuestión nada baladí por el impacto que este pequeño «menudeo» tiene en la convivencia vecinal. En 2025 la olívica fue la ciudad en la que se desarticularon más «puntos negros» de toda Galicia. Fueron un total de 28. O explicado de forma más gráfica, uno cada 15 días.

La Policía Nacional desmantela un punto negro de venta de droga a menores en Vigo

Policía Nacional

«El año pasado fue muy prolífico para nuestra unidad. Los números han sido extraordinarios. Esta gente [en referencia a los policías nacionales que integran el grupo] se dejó la piel en la calle y, por suerte, porque pese al esfuerzo no siempre se consigue, se obtuvieron muy buenos resultados», celebra Iago García Pascual, máximo responsable de la UDYCO en la Policía Nacional viguesa. Junto al resto de investigaciones en las que intervienen –en 2025 en Vigo se registraron casi un centenar de casos de tráfico de drogas como arroja el balance que acaba de hacer público el Ministerio del Interior–, atacar esos «puntos negros» diseminados por toda la ciudad es uno de sus cometidos.

Las «narcoviviendas»

«En ese escalón, el último de los muchos con los que nos podemos encontrar en el narcotráfico, existe un tipo de tráfico que se establece en un punto concreto causando muchas molestias al vecindario, pero también otros que responden a un concepto distinto y a otro tipo de consumidores más esporádicos, como el de las zonas de ocio», empieza aclarando el jefe policial. En el fenómeno de las llamadas «narcoviviendas» los traficantes suelen ser personas toxicómanas con escasos recursos que venden a su vez a otras también con un dilatado historial de drogodependencia a sus espaldas. Lo hacen sobre todo en maltrechas viviendas abandonadas y okupadas, pero hay ocasiones en que se ubican en pisos de edificios habitados llenos de familias con niños, con el plus de gravedad e inseguridad ciudadana que eso conlleva.

Policías junto a una vieja casa okupada de calle Cantabria donde los vecinos denuncian que se vende droga

Policías junto a una vieja casa okupada de calle Cantabria donde los vecinos denuncian que se vende droga / Marta G. Brea

Quienes acuden a estos «puntos negros» lo hacen muchas veces para consumir allí mismo. «Es una medida de seguridad para evitar ser objeto, a la salida, de una intervención policial», cuenta el responsable de la UDYCO. Un gramo de cocaína o una papelina de 0,10 o 0,20 de heroína suelen ser pases habituales, agrega por su parte un subinspector operativo de la unidad, que en su caso guarda el anonimato por las características de su labor policial.

Estos dos estupefacientes, cocaína y heroína, son, precisamente, los que más proliferan en los «puntos negros». Pero hay veces en las que las «narcoviviendas» con las que se topan no responden a este patrón. Son las menos, pero existen otros perfiles nada convencionales de traficantes y de clientes, como comprobaron el año pasado en un piso de la zona de ocio de Churruca donde se encontraron todo tipo de sustancias, desde sildenafilo hasta popper o mefedrona, propias del chemsex, práctica consistente en el uso de drogas psicoactivas para prolongar las relaciones sexuales.

La colaboración ciudadana

Pero volvamos a las «narcoviviendas» clásicas. ¿Cómo atacarlas? La colaboración ciudadana cobra aquí protagonismo. Muchas veces son los vecinos afectados los que dan la alerta. «El principal perjudicado es el que te puede dar la mejor información. Esa colaboración es algo que agradecemos y cuidamos. Procuramos contactar con los vecinos para que se vean arropados. Somos conscientes del miedo que causa tener un entorno delincuencial próximo al hogar. Y sabemos que, según las características de la clientela del ‘punto negro’, eso puede derivar en robos, daños o en otras incomodidades como esos timbres que suenan a medianoche y rompen el descanso», reflexiona Iago García.

Policía interviniendo en 2025 en un piso okupado en la avenida de Buenos Aires, piso okupado

Policía interviniendo en 2025 en un piso okupado en la avenida de Buenos Aires, piso okupado / Marta G. Brea

Acumular información «en bruto», convertirla en datos «útiles» e «innovar» con métodos investigadores que complementen a las arduas vigilancias, seguimientos y actas de incautaciones de toda la vida es la estrategia actual de la UDYCO para acabar con estos lugares de venta de droga que muchas veces, pese a los golpes policiales, vuelven a reactivarse días, semanas o meses después. «Si ese ocurre nos volvemos a poner en marcha», aseguran.

La UDYCO lleva el peso de las operaciones contra el narcotráfico en Vigo. Pero esta lucha, resaltan en la unidad, implica a «toda la comisaría». «Desde la Brigada de Seguridad Ciudadana, la primera barrera policial y con ‘olfato’ suficiente para detectar un ‘pase’ en la calle o para parar a alguien sospechoso de llevar consigo drogas, hasta otros grupos de investigación. El narcotráfico es muy lucrativo y puede ser la base de otros delitos», explican. Y cuando explota el operativo, actúan las unidades entrenadas para asegurar que una entrada y registro finalice con éxito: la UPR, la UIP, los GOES o el grupo de élite de los GEO en los golpes de calado. «Al final, todos trabajamos en esto», concluyen.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents