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Entrevista | Luis Blanco Dávila Investigador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM)

«En ciencia hay que hacer lo que toca para beneficio de la sociedad»

La sede porriñesa del grupo biofarmacéutico Zendal acogió ayer una inspiradora charla del científico gallego Luis Blanco (A Coruña, 1958), coautor junto con Antonio Bernad y Margarita Salas de la patente más rentable de la ciencia en España

El investigador gallego Luis Blanco, en la sede de Zendal, en O Porriño.

El investigador gallego Luis Blanco, en la sede de Zendal, en O Porriño. / Alba Villar

Sandra Penelas

Sandra Penelas

Vigo

Profesor de investigación del CSIC, Luis Blanco destaca por su brillante trayectoria en el estudio de las polimerasas y también es fundador de una spin-off centrada en la producción de ADN sintético para vacunas y terapia génica. Ha descubierto importantes polimerasas en virus y bacterias, así como en levaduras y humanos. La más reciente, PrimPol, es esencial para contrarrestar el estrés replicativo, relacionado con muchos tipos de cáncer. Sobre ella y su concepción de la ciencia como servicio a la sociedad habló a los trabajadores de Zendal y también a varios investigadores del Cinbio de la UVigo.

—Decía en su charla que los científicos deben tener pasión, pero que también necesitan financiación.

—Cada vez más se establece un paralelismo con el arte. Evidentemente, la ciencia tiene que navegar por algo real, no puede ser una ensoñación, pero coinciden en varios conceptos como el del maestro que inspira y la pasión. El artista y el científico comparten esa emoción, esa curiosidad. Dalí tuvo una época en la que se obsesionó con el ADN y pintó obras como La escalera de Jacob. Descubrir algo que nadie más ha visto y que además puede curar una enfermedad o hacer una vacuna más eficaz es para los científicos como un premio tan grande que nos emociona. Pero también es verdad que antiguamente los pintores necesitaban mecenas. Y los científicos tenemos que conseguir dinero y todo es cada vez más caro. Entonces, hay que ser realista. ¿Qué puedes hacer con la financiación que tienes? No solo lo que te gusta, sino lo que toca hacer para beneficio de la sociedad. Es muy importante sacar rendimiento al conocimiento. Puede parecer que buscas enriquecerte o que se trata de un negocio, pero no. Ese rendimiento no es tanto lo que te toca a ti sino el beneficio social.

Un momento de la charla impartida por Blanco en Zendal.

Un momento de la charla impartida por Blanco en Zendal. / Alba Villar

—Ese objetivo se consigue a través de la transferencia, pero en España sigue siendo difícil dar el salto, ¿qué hace falta para facilitarlo?

—Era más difícil en la época en la que patentamos la ADN polimerasa del fago Phi29. No teníamos experiencia en España, pero salió por una convergencia de circunstancias. El CSIC ha mejorado muchísimo desde entonces, cualquier científico está estimulado constantemente y, si es necesario, como ocurre en el CBM, se pone una oficina de transferencia propia que esté atenta a todo lo que se está investigando y que ayude a los científicos a dar esos primeros pasos, porque es verdad que no hay una formación. Margarita [Salas] y yo tuvimos suerte porque teníamos a Cristina Garmendia, una de las primeras promotoras de transferencia en España. Fue como cuando te toca la lotería. Afortunadamente, ahora hay muchísimas patentes, mucha gente haciendo cosas importantísimas y también empresas. Galicia en biotecnología o en inteligencia artificial está a la altura de los mejores. Inditex es pionera en el mundo aplicando IA al patronaje. Es muy importante dar rienda suelta a la creatividad y a la imaginación y no tener miedo ni ponerse frenos. Y luego tener alguien por arriba que te da libertad, así es como funciona.

—Y es importante que la industria y los inversores compartan esta visión.

—El CSIC fomenta la relación entre los investigadores y las empresas que necesitan esa ciencia. Y entiende muy bien que debe sacar más rendimiento. Según ha dicho la presidenta, Eloísa del Pino, el lema es ‘patentar, patentar, patentar’. Barbacid ha logrado eliminar tumores de páncreas en ratones con una terapia de triple diana. Estas cosas son las que a la sociedad le producen emoción y la gente empieza hasta a querer financiar también la ciencia. En España no hay la tradición de las charities británicas en las que cualquier persona pone una parte de su sueldo para apoyar la investigación. La satisfacción de estar involucrado en algo altruista es lo que te hace sentirte humano. Y los científicos necesitamos ser un ejemplo para la sociedad en esto. Tal y como está ahora, donde todo se sopesa según el beneficio personal y en política los malos están mandando últimamente demasiado, los científicos deben mantener la bandera del humanismo. Y enfrentarse al sistema lo que haga falta, como hicieron las universidades americanas frente a Trump. Eso tiene un valor tremendo.

El científico gallego Luis Blanco.

El científico gallego Luis Blanco. / Alba Villar

—Son malos tiempos para la ciencia: negacionistas, antivacunas...

Por eso los padres que tienen hijos a los que les gusta la ciencia y tienen esa sensibilidad deben sentirse orgullosísimos.

—La Fundación Margarita Salas, de la que usted es vicepresidente segundo, está muy comprometida con esta misión de divulgar y fomentar vocaciones.

—Está haciendo una labor, primero, de hacer que la ciencia y los científicos lleguen a todos los niños, no que por vivir en Asturias o en Galicia o en otros sitios más periféricos escuchen muy de vez en cuando una charla de un buen investigador. Y luego organiza actividades para fomentar la carrera científica. La hija de Margarita, Lucía Viñuela, y su equipo organizan programas muy bonitos.

—La semana pasada fue el Día de la Mujer y la Niña en Ciencia y Margarita Salas, además de ser un referente de la ciencia en general en España, también es una inspiración para las jóvenes.

—Cuando entré en el CBM no buscaba un referente masculino o femenino ex profeso, pero conocí a Margarita y para mí lo fue. Por su personalidad y por la científica que era. Quizá también porque en mi familia éramos tres hermanos y tres hermanas y mis padres nunca hicieron distingos. Y después de tantos años con Margarita puedo refrendar que ella no establecía ningún sesgo entre hombres y mujeres, trataba igual de bien a todos. Lo ha dicho muchas veces Marisol Soengas, que siempre sintió que todos éramos iguales en su grupo. Pero es verdad que conviene que estas figuras femeninas importantes funcionen como una atracción para las niñas. Y también para los niños, que no vean solo a figuras masculinas y que la de Margarita les entusiasme tanto como a ellas. La Fundación en este sentido lo está haciendo muy bien, tiene apoyo de muchísimas instituciones y todo el mundo entiende que su legado es muy importante y hay que preservarlo y ponerlo en valor. Es nuestra heroína.

Blanco, durante la entrevista.

Blanco, durante la entrevista. / Alba Villar

«En Galicia somos más propensos a la biología y a la biomedicina que en ninguna otra parte, soy muy consciente de esta calidad humana»

—Galicia está haciendo una fuerte apuesta por la biotecnología. Hay más inversión pública y junto a las grandes compañías como Zendal aparecen cada vez más empresas. ¿Cómo ve este ecosistema desde Madrid?

—Me siento orgullosísimo de lo pionera que está siendo Galicia en muchas cosas de última generación. Y pienso que en los temas 'bio' subyace una cuestión cultural, que se puede hasta relacionar con el matriarcado y el culto por la figura femenina. Parece que llevamos en los genes esa gana del cuidado, el cariño, la medicina, la salud o el bienestar. Y además tenemos naturaleza por los cuatro costados y desde pequeños la curiosidad nos lleva a tratar de entender el mundo que nos rodea. Sí, a lo mejor creemos en meigas porque tenemos bosques y brumas. Eso hace que tengamos un carácter un poco diferente. Y creo que en nuestro interés científico somos más propensos a la biología y a la biomedicina en Galicia que en ninguna otra parte. Por eso me parece supernatural que haya este repunte o claramente liderazgo en lo que tiene que ver con biomedicina o vacunas. No quiero desmerecer a otros lugares pero, como gallego, soy muy consciente de esta calidad humana. Y si es un tema de inversión, si el que decide es gallego también tiene ese compromiso social. Pongamos a Amancio Ortega, que financia equipos médicos de cáncer. Todos están sumando.

—¿Qué va a hacer con su pasión por la ciencia ahora que se jubila?

—No quiero perderla y noto ya que necesito un cambio. Pero no me voy a quedar quieto. Me apetece mucho contribuir más a las fundaciones. También soy patrono de la F. Carmen y Severo Ochoa. Y además es muy importante dejar el sitio a los jóvenes. Cuando tus fuerzas te fallan y has creado una escuela, lo que debe ser es que el maestro se enorgullezca de los triunfos de sus discípulos y deje sitio, físico también, que los laboratorios están muy cotizados. Me voy feliz, no tengo ninguna sensación de abandono ni frustración. Todo lo contrario, de alegría y de poder estar más con mi familia. Con esa satisfacción del deber cumplido.

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