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Bouzas despide a la Rincha... y pone deberes al Concello

La Asociación Cultural da Vila de Bouzas dio por finalizado el Entroido con humor y críticas

La Rincha se encamina hacia la playa de O Adro.

La Rincha se encamina hacia la playa de O Adro. / Pablo Hernández Gamarra

La Asociación Cultural da Vila de Bouzas celebró su VI Enterro da Rincha (y la Rinchiña). Al velatorio en el palco de la música de la Alameda le siguió el paseo de la comitiva fúnebre por las calles del casco viejo de la villa marinera hasta la playa de O Adro, donde se escenificó una pieza teatral crítica para leer el manifiesto, que, como est habitual, fue crítico con las administraciones públicas, a las que se les puso deberes.

La Rincha y la Rinchiña se fueron finalmente en el barco fúnebre de la Asociación de Mariñeiros Artesanais e Deportivos San Miguel de Bouzas, que volvió a colaborar con A Cultural para festejar este evento, con cada vez más adeptos. La Charanga SDK (Sempre de Kachondeo) amenizó el ambiente. El tiempo permitió a la entidad llevar a cabo esta tradición, que reivindica un Entroido más allá del centro y desvinculado del Concello.

Las «viudas» de la Rincha y la Rinchiña, entre la comitiva fúnebre.

Las «viudas» de la Rincha y la Rinchiña, entre la comitiva fúnebre. / Pablo Hernández Gamarra

En el manifiesto, A Cultural critica la implantación de las zona de bajas emisiones sin alternativas reales de aparcamiento para residentes y se prregunta si habrá refuerzo suficiente del transporte público (Vitrasa). También afea el uso de fondos turísticos para eliminar adoquines del casco histórico y promover eventos «inventados e privados como a Brincadeira», cuestionando a quién benefician realmente estas iniciativas.

Falta de mantenimiento

Bajo el lema «Bouzas para que a visita, pero non para quen a habita», denuncia un proceso de turistificación que transforma la villa en «cidade de vacacións», vaciándola de su identidad y funcionalidad residencial. El documento también reprocha al Concello la falta de mantenimiento —en la Praza Nova, un «retrete para cans» e un espacio degradado tras una inauguración «con moito bombo»— o la gestión del arbolado en Tomás A. Alonso.

Se añaden críticas a la conflictividad entre asociaciones vecinales y a la necesidad de mayor civismo y colaboración, así como sospechas sobre la gestión de las «casetiñas de Nadal». Insinúan trato desigual y condiciones económicas inasumibles para los artesanos. La idea de fondo se sintetiza en una advertencia: «Que non nos tapen o mar con cemento e silencio. Bouzas é vila, non un barrio de adorno no censo».

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