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Urbanismo

Manos a la obra para despedir al pasado de Vigo: la maquinaria llega a la fábrica de GEA en Camposancos

Hace un año la propietaria solicitó la licencia para demoler la factoría de Moahsa en Coruxo por 320.000 euros

El PXOM fija usos terciarios en la superficie pero manteniendo elementos patrimoniales

Víctor P. Currás

Víctor P. Currás

Vigo

Un parto complicado pero que por fin ve la luz. Nueve meses después de la aprobación del nuevo Plan Xeral de Vigo la maquinaria ha llegado a uno de los puntos que más aguardaba por él: la antigua fábrica de GEA en Camposancos. Residencial El Rocío concentró la titularidad del solar y hace ahora un año recibió la licencia para demoler los restos de la antigua Moahsa. La agencia, participada en un 70% por la constructora Copasa, contempla un presupuesto de 324.220,70 euros. El proyecto fue presentado en junio de 2024 y durante los siguientes meses se aceleró su tramitación.

Poco después el PXOM definitivo fijaba su futuro para usos terciarios. Urbanismo redujo la parcela de suelo urbano no consolidado en un 4% hasta los 37.216 metros cuadrados entre la PO-552 y los camiños do Viño y Langra. Así, esta semana ha comenzado a verse maquinaria y operarios haciendo labores de desescombro y limpieza en toda la parcela.

Un cuarto de siglo de espera

Durante la primera década del nuevo siglo fue uno de los avales con los cientos de exempleados del grupo trataron de cobrar los salarios que se les debían y que no ingresaron hasta 2022. Anteriormente, Tranvías había ofrecido 1.350 millones de pesetas —unos 14 millones de euros actuales si tenemos en cuenta la inflación— para levantar un complejo residencial y de ocio en ella. Y aunque el Plan Xeral de 2008 contemplaba una urbanización de 325 viviendas, su anulación llevó a la antigua factoría de loza a un letargo del que aún no se ha recuperado.

Ya en 2016 el Concello ordenó acometer obras urgentes para frenar el deterioro de la planta ante el evidente riesgo de seguridad. Pese a la limpieza de la maleza en sus alrededores y la retirada de escombros, el escenario «postapocalíptico» continuaría hasta nuestros días tras haber sido utilizado como vertedero ilegal a partir de entonces. La suma de charcos, lodo y maleza lo convirtió en un caldo de cultivo perfecto para ratas y culebras que invadían las fincas próximas.

Fue entonces a partir de una denuncia de la Asociación de Vecinos de Coruxo cuando el Concello intensificó la vigilancia en la Carretera de Camposancos. Tras varios avisos que fueron ignorados, la Xerencia Municipal de Urbanismo impuso una multa de 4.000 euros a los propietarios como responsables de su integridad. Esta sanción no tuvo que repetirse y en un plazo inferior a tres meses las mejoras exigidas fueron ejecutadas.

Desde el gobierno municipal se han exigido medidas de protección especial para los hórreos incluidos en esta parcela. La obra abarcará únicamente la nave industrial de 9,10 metros de altura y que ocupa más de 200 metros de longitud. Pese a ello no se descartan afecciones al tráfico en la PO-552 por la maquinaria, lo que condicionaría el tránsito en la principal vía de comunicación de las parroquias de Oia, Coruxo y Saiáns con el resto del casco urbano, así como las de Panxón, Priegue o Camos en Nigrán.

De esta manera desaparecerá uno de los dos esqueletos de la que fue en su día la segunda mayor empresa de la ciudad, solamente por detrás de Citroën. Al cierre de la fábrica en 2001 y el largo periplo judicial de sus trabajadores le seguirán ahora los trabajos de desescombro y los futuros usos. Mientras tanto, el gigante de cemento abandonado aguarda a apenas un par de kilómetros del centro.

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