Entrevista | Begoña Pérez Valderrama Jefa de la Unidad de Oncología Médica del hospital Virgen del Rocío de Sevilla
«Los hidrocarburos pueden favorecer que en Galicia haya más cáncer de vejiga»
La doctora Pérez Valderrama es médica e investigadora en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla y esta semana estará en Vigo como parte del VIII Simposio Nacional de Oncología de Precisión. Es experta en tumores genitourinarios

Begoña Pérez Valderrama.
—¿Qué es la oncología de precisión?
Es una forma de tratar el cáncer que busca identificar de antemano qué pacientes se van a beneficiar de un tratamiento concreto y cuáles no. Tradicionalmente, los fármacos se probaban en una población amplia sin saber previamente quién iba a responder. Con la oncología de precisión se intenta predecir esa respuesta, de manera que, si sabemos que un tratamiento no va a funcionar en una persona determinada, no se le administre.
—Va a intervenir en un simposio sobre tumores genitourinarios. ¿Qué podremos aprender en su ponencia y cómo se relaciona la oncología de precisión con estos tumores?
Mi intervención se centra en tres tumores: cáncer renal, de vejiga y de próstata. El objetivo es revisar qué se ha comunicado en 2025 en relación con los tratamientos de precisión. En otras patologías la oncología de precisión está muy instaurada, pero en tumores genitourinarios todavía vamos a la cola, ya que apenas contamos con fármacos dirigidos contra dianas terapéuticas concretas, salvo en casos muy específicos.
—¿Son los tumores que estudia los más frecuentes en España?
El cáncer renal no, es un tumor relativamente poco frecuente. Sin embargo, el cáncer de próstata es el más diagnosticado en varones en España y el de vejiga también es bastante frecuente, especialmente en determinadas zonas como Galicia o Andalucía, donde la incidencia es especialmente alta.
—¿A qué se debe que Galicia sea uno de los focos de estos tumores?
Se han identificado tres grandes áreas con mayor incidencia en España: Galicia, el País Vasco y el triángulo formado por Cádiz, Huelva y Sevilla. No se conoce con exactitud la causa, pero parece estar relacionada con la exposición a hidrocarburos, tanto por el tabaquismo —el principal factor de riesgo— como por determinadas actividades industriales que podrían favorecer esa inhalación.
—¿De qué forma se está avanzando con oncología de precisión en el cáncer de próstata y de vejiga?
En cáncer de próstata ya disponemos de una terapia dirigida claramente validada, que son los inhibidores de PARP. Estos fármacos funcionan en pacientes que presentan alteraciones en la vía de reparación del ADN, especialmente mutaciones BRCA. Este año se han comunicado datos de supervivencia global muy relevantes con dos de estos tratamientos y, de hecho, uno de ellos, el talazoparib, ha sido aprobado recientemente en España para cáncer de próstata metastásico con este tipo de alteraciones genéticas. Es un hito importante porque es la primera vez que se aprueba en nuestro país un fármaco dirigido contra esta diana terapéutica en cáncer de próstata.
—Que se emplee o no la oncología de precisión, ¿es una cuestión de costes?
En gran medida sí. La oncología de precisión requiere estudios de secuenciación genética, tanto del tumor como en sangre, y eso es caro. En cáncer de vejiga, por ejemplo, solo se analiza de forma habitual un biomarcador concreto, FGFR, porque existe un fármaco que solo funciona en los pacientes que lo presentan. Hasta hace muy poco, en cáncer genitourinario no se realizaban estos estudios de forma rutinaria en la sanidad pública porque no estaban regulados ni financiados. Ahora se ha dado un paso importante con la creación de una cartera de servicios de biomarcadores por parte del Ministerio.
—Y los pacientes que acceden, ¿lo hacen a través de ensayos clínicos?
Exacto. Fuera de ese contexto, el tratamiento sigue siendo bastante global y no se realiza una selección molecular previa de forma sistemática en la mayoría de hospitales públicos.
—¿Cómo se pueden prevenir los tumores genitourinarios?
En cáncer de próstata la prevención es complicada, porque el principal factor de riesgo es la edad. Aun así, existen factores modificables. No fumar es fundamental, ya que el tabaco es el mayor factor de riesgo de cáncer en general y también de los tumores genitourinarios. También es importante evitar el sedentarismo, combatir la obesidad y controlar enfermedades como la hipertensión o la diabetes.
—¿Hay una buena detección precoz?
En cáncer de próstata existen programas de detección precoz. En cáncer renal y de vejiga no hay cribados poblacionales. No obstante, hay avances muy relevantes. En cáncer de vejiga, por ejemplo, se ha demostrado que el ADN tumoral circulante en sangre puede predecir de forma muy precoz la recaída tras una cirugía aparentemente curativa, incluso antes de que sea visible en las pruebas radiológicas. Es uno de los grandes avances de este año, aunque todavía necesita validación.
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