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El plástico marino capturado por cofradías de Galicia y Canarias se transforma en filtros para depurar aguas contaminadas

Investigadores del centro tecnológico ITG y el IIM-CSIC, en colaboración con el Cabildo de Tenerife, convierten la basura marina en material capaz de retener contaminantes persistentes y bioacumulables

El Museo del Mar acoge este viernes la presentación de resultados tras dos años de trabajo

Plásticos recogidos en el mar por los pescadores de una de las cofradías del proyecto.

Plásticos recogidos en el mar por los pescadores de una de las cofradías del proyecto. / Cedida

Sandra Penelas

Sandra Penelas

Investigadores del centro tecnológico nacional ITG y el IIM-CSIC en colaboración con el Cabildo de Tenerife y casi una veintena de cofradías de Galicia y Canarias han conseguido transformar la basura marina en filtros para la depuración de aguas contaminadas de la industria marítimo-pesquera como las generadas por las plantas acuícolas. En ocho horas, estos novedosos materiales son capaces de retener casi el 100% de contaminantes PFAS, conocidos como «sustancias químicas eternas» por su extremada persistencia y bioacumulación en organismos vivos y el medio ambiente.

La iniciativa Polybris, cuyos socios presentarán los resultados este viernes en el Museo do Mar tras dos años de trabajo, también ha desarrollado un gas de síntesis (syngas) que puede utilizarse como combustible.

Estefanía Pereira, investigadora del centro tecnológico IGT, es la responsable de Polybris.

Estefanía Pereira, investigadora del centro tecnológico IGT, es la responsable de Polybris. / Cedida

«Se trata de un proyecto de economía circular en el que buscábamos valorizar la basura marina plástica para conseguir un nuevo producto que permita filtrar el agua residual y contaminada de la industria marítimo-pesquera, lo que redunda además en que sea más sostenible, y devolverla limpia al mar. Es una circularidad perfecta porque eliminando una cosa negativa del océano obtenemos algo bueno y los resultados que hemos logrado son muy prometedores», destaca Estefanía Pereira, investigadora del ITG y coordinadora de Polybris.

Las cofradías locales de Galicia, entre ellas, las de Vigo y Ferrol, y las de Canarias capturaron más de 160 kilogramos de residuos a través de la pesca pasiva, esto es, de forma no intencionada durante las faenas habituales de los barcos. «Las mezclas eran comparativamente iguales en las dos regiones y los residuos más habituales fueron redes y enmalles de plásticos», explica Pereira, que pertenece al área de Energía y Bioenergía y trabaja en la sede viguesa del ITG.

Redes y artes de plástico «pescadas» en el océano.

Redes y artes de plástico «pescadas» en el océano. / Cedida

La responsable del proyecto subraya el trabajo y la implicación de los pescadores: «Eliminar todo ese plástico del mar no solo supone un beneficio ecológico, sino también para la economía y el turismo. El sector ya tiene muchos problemas con las redes de pesca fantasma (artes perdidos o abandonados a la deriva) que se enredan en las hélices y les obligan a regresar a puerto con todas las pérdidas de dinero que eso supone. Y episodios como el vertido de pélets de 2024 se tradujeron en una caída del precio del pescado en Galicia».

Tras su caracterización y selección, los plásticos recogidos fueron sometidos por parte de los expertos del centro ITG a tres procesos de valorización termoquímica: gasificación, carbonización hidrotermal y pirólisis. Y, como resultado, obtuvieron un material sólido carbonoso (char) para filtar el agua y, solo a través de la gasificación, syngas que puede utilizarse como combustible.

Por su parte, investigadores del grupo de Biogeoquímica Marina del IIM-CSIC liderados por Antonio Cobelo se ocuparon de determinar la capacidad de filtrar y absorber contaminantes del char. «Las aguas residuales de las granjas de acuicultura, por ejemplo, contienen diferentes compuestos orgánicos o antibióticos que se utilizan para garantizar el bienestar y el buen estado de los peces y se trata de retener esos contaminantes y así poder devolver agua limpia al mar», apunta Pereira.

Programa Pleamar y cofinanciación europea

El proyecto Polybris se desarrolló en el marco del programa Pleamar y está cofinanciado por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura. Sus responsables aspiran a seguir avanzando: «Después de unos resultados tan buenos, nos gustaría continuar y enfocarnos en la optimización de uno de los procesos termoquímicos o en la activación del char para conseguir una mayor retención de otro tipo de contaminantes. Y la guinda del pastel sería conseguir la comercialización del producto en una última fase», comenta Estefanía Pereira.

Ella será una de las expertas que intervendrán en la jornada del día 20 en el Museo del Mar, junto con otros investigadores del ITG y el IIM-CSIC, así como representantes del Cabildo de Tenerife de forma on line.

Pereira estudió Ciencias del Mar en la UVigo, a la que regresó para doctorase tras completar antes el máster en Contaminación y Toxicología Ambiental en el País Vasco. Su tesis abordaba el impacto tóxico de los microplásticos en ecosistemas marinos y, poco después de su incorporación al ITG, comenzó a coordinar Polybris. «Tuve mucha suerte porque no hay demasiadas oportunidades para ser investigador en el sector privado. Y estoy muy agradecida de que confiaran en mí para llevar adelante el proyecto», celebra.

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