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La bióloga que ha roto el techo policial en Vigo: «El trabajo en equipo es fundamental. Todos aportamos»

Miriam Rifai Corpas acaba de convertirse en la primera mujer con rango de comisaria en Vigo. Con más de tres décadas de trayectoria en la Policía Nacional, en las que intervino en casos tan destacados como fue la detención del asesino de Rocío Wanninkhof, ahora se pone al mando de la mayor brigada policial de la ciudad, la de Seguridad Ciudadana

Miriam Rifai, nueva comisaria de Seguridad Ciudadana de Vigo

Pedro Fernández

Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

A Miriam Rifai Corpas (Tánger, 1966) le apasiona la novela negra nórdica. Le gusta la forma en que sus autores plasman los relatos policiales, huyendo de «grandes artificios». «Son metódicos, utilizan la lógica, que es al fin y al cabo la base de una buena investigación», afirma. Lo dice con conocimiento de causa.

Con una sólida trayectoria en la Policía Nacional que arrancó en 1994 y que ya suma más de 30 años, la mayoría de ellos en Málaga, desde hace unas semanas está al frente de la Brigada de Seguridad Ciudadana de la comisaría de Vigo-Redondela. «Mi objetivo es mantener los estándares de calidad en la prestación del servicio al ciudadano», resume esta responsable policial, cuyo nombramiento ha supuesto un hito en Vigo, ya que es la primera mujer comisaria que ejerce en la ciudad olívica.

Mi objetivo al frente de la brigada es mantener los estándares de calidad en la prestación del servicio al ciudadano

Criada en su Marruecos natal, donde también pasó su juventud, a los 18 años se mudó con su familia a Málaga y decidió estudiar Biología en Granada. Esa era su vocación inicial. Pero todo cambió cuando en el tercer año de la licenciatura una compañera le contó que un primo suyo biólogo estaba en la academia de la Policía Nacional con la intención de convertirse en policía científico.

«Soy una persona muy práctica y en esa época ya empezaba a preocuparme por mi futuro profesional. Lo que me dijo mi compañera me llamó tanto la atención que, en cuanto tuve la oportunidad, fui a una comisaría para informarme sobre cómo acceder, los requisitos, las pruebas... Y salí de allí convencida de que quería ingresar en la Policía Nacional», recuerda.

En la UDYCO central y en UFAM, Homicidios y Extranjería en Málaga

Así que finalizó la carrera, opositó e ingresó en la escala básica del cuerpo policial. Al año siguiente lo hizo ya en la escala ejecutiva con rango de inspectora. Su primer destino fue la Brigada Central de Estupefacientes (UDYCO) en Madrid y, dos años después, se trasladó a Málaga: primero estuvo en el grupo UFAM, después en Homicidios y a continuación una larga etapa en Extranjería, hasta que, tras obtener una plaza de jefa de servicio en un concurso general, estuvo estos últimos siete años trabajando a disposición del comisario provincial malagueño.

Asiente firmemente cuando se le pregunta si el trabajo operativo en la calle es fundamental para desempeñar puestos de mando, al tiempo que valora también su último cometido en Málaga antes de su reciente traslado a Vigo. «Ese puesto me ha permitido obtener una visión global de la Policía Nacional. Y esa es una perspectiva que no se debe perder: creo en el trabajo en equipo, en la lealtad y en la responsabilidad del mando», asevera esta mujer, que resume cuáles deben ser a su juicio las cualidades de un buen policía: «Hay que ser metódico, tener paciencia, ser empático con las víctimas y los familiares y, repito, trabajar mucho en equipo. Todos pensamos y todos aportamos. El jefe de grupo va a tomar la última decisión, evidentemente, pero todos somos importantes e indispensables».

Un policía debe ser metódico, paciente, empático y estar a disposición del ciudadano

Convencida de que Málaga es a día de hoy «la escuela policial por excelencia» en España por su amplia casuística policial, de su trayectoria allí le dejó «huella» su paso por UFAM y por Homicidios, donde fue jefa de grupo, por la oportunidad que tuvo de «tratar directamente» con las víctimas. «Somos un servicio público a disposición del ciudadano y, en determinadas circunstancias, el poder dar sosiego a las víctimas y a sus familias compensa el esfuerzo y dedicación de nuestro trabajo», dice.

Miriam Rifai participó en uno de los casos que han dejado huella en la crónica criminal en España. Ella fue una de las policías que intervino en la investigación que derivó en 2003 en la detención de Tony Alexander King, el asesino de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes. Recuerda como una nota interna de un inspector jefe de Fuengirola les puso sobre la pista del británico. Y como las pesquisas y los seguimientos que realizaron fueron corroborando las sospechas hasta que el ADN dio la pista definitiva.

Igual que en las indagaciones previas, participó en al arresto. Tuvo «frente a frente» a Tony King y habló con él. «Estaba tranquilo, como si aquello no fuera con él, como si estuviese en otro plano», afirma la comisaria, que tiene la convicción de que si no llegan a identificarlo y detenerlo, este asesino habría seguido cometiendo hechos «de similar naturaleza».

Tras la detención de Tony King, como ocurre en otros casos, sentí cierta paz y la sensación del deber cumplido

Fue un caso muy mediático, pero a ella eso no le afectó. «Somos profesionales, nuestro objetivo es detener a malhechores. Y cuando te enfrentas a algo así y lo resuelves, sientes cierta paz y la sensación del deber cumplido, porque has conseguido detraer de la sociedad un elemento nocivo», cuenta Rifai, resaltando también sobre el caso de Tony King que con su detención no solo se hizo justicia con las víctimas y sus familias, sino también con la gallega Dolores Vázquez, condenada por error del crimen de Wanninkhof.

Este caso seguramente sea el que más trascendencia pública tuvo de su carrera, pero el que más le marcó hasta la actualidad fue la detención de un violador en serie de estudiantes de Erasmus que llevaba cinco años actuando en Málaga. Ella y una compañera, rememora, lo esperaron en la casa de una de las potenciales víctimas y acabaron persiguiéndolo por las calles de la ciudad. Se escapó, pero gracias a la matrícula de su vehículo y otras pistas recabadas lograron identificarlo y apresarlo: «Era él».

La primera comisaria que ejerce en Vigo tiene una trayectoria profesional de más de 30 años.

La primera comisaria que ejerce en Vigo tiene una trayectoria profesional de más de 30 años. / Alba Villar

Con esta sólida y exitosa trayectoria, su reciente ascenso a comisaria la ha traído a Vigo, donde ya dirige la mayor brigada policial de su comisaría. De Seguridad Ciudadana forman parte la sala CIMACC-091 que atiende las emergencias de toda la provincia de Pontevedra, el Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) donde se integran los «zetas», el Grupo Operativo de Prevención de la Delincuencia (GOPD), la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) y otros grupos como la Protección y Calabozos (UPC), Participación Ciudadana o Seguridad Privada, junto a los agentes que se encargan de tareas administrativas y logísticas.

«La brigada está integrada por grandes profesionales con un amplio conocimiento de la realidad delincuencial de Vigo. Profesionalmente es una gran oportunidad iniciar aquí mi andadura en la escala superior», valora, destacando que los agentes que tiene ahora en su equipo son en la mayoría de las ocasiones los primeros en llegar tras recibirse cualquier tipo de alerta policial. «De nuestro trabajo trascienden sobre todo las detenciones, la represión... Pero gran parte de nuestra labor son servicios de atención al ciudadano, humanitarios, preventivos... Nos llaman para todo y eso es porque confían en nosotros», destaca.

La primera comisaria que ejerce en Vigo confiesa que nunca tuvo «ninguna dificultad» como mujer en la Policía Nacional. «En las prácticas detecté alguna conducta proteccionista por parte de compañeros de edad más avanzada, pero era porque nos veían como hijas... Al cabo de los días la relación laboral se normalizaba y nos trataban como a cualquier otro compañero. A día de hoy no hay techo de cristal en la Policía Nacional, estamos presentes en todas las escalas, categorías y órganos directivos. Somos un reflejo de la sociedad», reflexiona.

Nunca tuve dificultades como mujer en la Policía Nacional. Estamos en todas las escalas, categorías y órganos directivos

Ahora, profesionalmente hablando, todos sus «esfuerzos» se concentran en Vigo, ciudad que supone un paso de calado en su trayectoria profesional y en la que se siente cómoda. «Es una ciudad agradable, acogedora y segura. Su costa es maravillosa», resume sobre su nuevo hogar.

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