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Vodea: 160 voluntarios cubren primeros auxilios en los eventos de Vigo

Balaídos, el IFEVI o la procesión del Cristo de La Victoria. En todas las celebraciones de la ciudad hay chalecos rojos preparados para actuar si algo sale mal. No son médicos, son personas que, sin ánimo de lucro, actúa en los primeros momentos de un accidente a la espera de que lleguen los sanitarios. Desde Vodea saben que esos minutos son decisivos, por eso, también acuden a colegios e institutos para enseñar conceptos básicos que pueden salvar vidas.

Voluntarios de Vodea planean cómo se van a distribuir

Voluntarios de Vodea planean cómo se van a distribuir / FdV

Juan Mallo suele decir que en una emergencia los minutos no pasan, pesan. Cuando en 2018 dejó su puesto en Protección Civil, pensó que su etapa en los operativos había terminado. Pronto percibió que faltaba gente para cubrir eventos, ordenar recorridos y atender incidencias. Juan decidió ayudar desde fuera. Reunió a un grupo de compañeros, se pusieron unos chalecos y acudieron a echar una mano. Sin estructura, sin más respaldo que la experiencia acumulada y las ganas. Lo que empezó como una respuesta puntual se convirtió en algo más grande. Así nació la Asociación Vodea, una entidad sin ánimo de lucro que hoy suma 160 voluntarios. Cubre, desde partidos en Balaídos, hasta carreras populares, conciertos, procesiones o campeonatos infantiles.

En cada evento, Vodea actúa como primer contacto sanitario. «Atendemos mareos, golpes, esguinces y llamamos a la ambulancia si es necesario», quiere dejar claro que ellos no son médicos «no sustituimos a los profesionales, solo somos un apoyo». Sin embargo, en ocasiones, su presencia hace posible que la competición se lleve a cabo. Es el caso de los torneos infantiles. Están ahí para asistir golpes y caídas. Gracias a su trabajo altruista, los más pequeños pueden disfrutar de partidos y exhibiciones de diferentes deportes. Hay lugares en los que ya son habituales, como el IFEVI. «En todo lo que se celebre allí, vamos a estar», destaca Mallo. Una de sus participaciones más reciente fue en el concurso de Rondallas. Su labor no es solo asistir en primeros auxilios, también se encargan de ayudar a las personas con movilidad reducida y asegurar el recinto para prevenir accidentes. Carreras ciclistas, travesías a nado o ralis; actúan en cualquier disciplina. En la asociación hay un grupo de socorristas que enseñan primeros auxilios en cómo rescatar a una persona en el agua.

«A los voluntarios les ofrecemos formación sanitaria. Aprenden a manejar un desfibrilador, a realizar primeros auxilios, eso les sirve, también, para su vida», señala Mallo. El perfil del grupo es diverso, desde jóvenes de 16 años con el permiso de sus padres, hasta personas mayores. Algunos especializados en la rama sanitaria, otros aficionados. No es necesario tener conocimientos previos para anotarse al voluntariado. «La información se la damos nosotros», asume Mallo. Aun así, hay puestos muy diferentes que requieren otras habilidades, como llevar las cuentas. «Todas las donaciones que recibimos las invertimos en comprar material», asegura el presidente de la asociación. En este tiempo han podido hacerse con dos desfibriladores, un local y costearse la gasolina que gastan en acudir a los eventos. Son de Vigo, pero también acuden a otras zonas de la comunidad.

Educar en primeros auxilios

Para tener una sociedad concienciada en el valor de los primeros auxilios, una de las principales tareas está en la educación. «Imagínate que un día le ocurre algo a alguien enfrente de ti, ¿cómo reaccionas?», reflexiona Mallo, por eso ha decidido explicar los conceptos básicos para saber actuar ante una circunstancia adversa. Vodea da charlas en colegios, institutos, campamentos y también a personas mayores. «A los pequeños es muy importante enseñarles el PAS: proteger, avisar, socorrer», informa el presidente de la asociación. En estos ocho años de experiencia, destaca la actitud de los estudiantes, «se les ve con ilusión por aprender», comenta. Lo primero que es recomienda es llamar al 112, ya que si no están seguros de lo que ocurre, ellos enviarán los medios necesarios. Después, les enseña la posición lateral de seguridad, a detectar cuándo y cómo hacer una RCP. Para casos de atragantamientos les explican la maniobra de Heimlich, también a taponar una hemorragia por si están ante una persona que se está desangrando. Son conceptos básicos «que pueden salvar vidas», destaca Mallo.

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