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El primer garaje con túnel de lavado de Vigo explora nuevos usos

La familia da Rocha inauguró en 1960 el aparcamiento Avenida y lo vendió en 2011 a una sociedad mexicana, que ahora busca un cambio de uso

Cajas de cerillas con la publicidad del primer túnel de lavado en un garaje de Vigo.

Cajas de cerillas con la publicidad del primer túnel de lavado en un garaje de Vigo. / Cedida

El cierre del garaje Avenida durante esta semana en O Calvario ha desatado muchos rumores. Trabajadores explican que se debe a la realización de una cata para comprobar la resistencia de la construcción, pero también admiten negociaciones para alquilar para otros usos este negocio histórico del barrio, que abrió en 1960 de la mano de la familia Da Rocha.

Por aquella época, ya era más habitual ver automóviles de particulares por las calles de la ciudad y pocos de los edificios construidos en la zona de O Calvario tenían garajes. José da Rocha, un empresario con buena visión de negocio, que compartía con su hijo la pasión por los coches, decidió construir un inmueble en el número 209 de la calle Urzáiz, con un aparcamiento en su planta baja.

Vigo (C.Urzáiz). Parking "Garaje Avenida" en la zona peatonal del Calvario, uno de los más antiguos y primeros con servicio de lavado en su interior

Garaje Avenida, en la zona peatonal del Calvario / Marta G. Brea

En la ciudad había ya otros garajes, como el Roma, en la plaza de Compostela. Pero el Avenida fue el primero en contar con un túnel de lavado. «Venía todo el mundo a ver a ver las las máquinas a cómo se lavaban los coches allí. Los niños, los padres, los abuelos se ponían en la puerta a ver cómo se lavaban los coches», recuerda Sara da Rocha, nieta del creador de este negocio, que ya forma parte de la historia del barrio.

«Pepe, el del garaje Avenida»

«Con los años vino una máquina de lavado más moderna, pero salía más rentable hacer un local en ese espacio y alquilarlo». Y así fue. El parking tenía tres puertas en la fachada del edificio, la actual y dos más, que se cerraron para crear un local que empezó a alquilarse, primero a San Luis y, con los actuales propietarios, a CaixaBank.

El padre de Sara, José da Rocha hijo, fue su gerente durante 40 años, hasta que falleció en 2007. «Pepe, el del garaje Avenida», le conocían todos. «Metía coches donde no cabía ni un alfiler. Recuerdo, incluso, de que entraran autobuses», rememora su hija. Como, por ejemplo, el de la biblioteca móvil de Caixanova, que dormía allí. Abría por las noches,contaba con la figura de un sereno y, en sus inicios, también se dedicaba a la compraventa de coches. Es el único que queda con parada de taxis.

José Rocha hijo, gerente del garaje Avenida, con el sereno del aparcamiento, en el año 92, cuando la calle aún no era peatonal.

José Rocha hijo, gerente del garaje Avenida, con el sereno del aparcamiento, en el año 92, cuando la calle aún no era peatonal. / Cedida

Cuando llegó la peatonalización de la calle con la Alcaldía de Lois Pérez Castrillo «fue» un drama. «Se pensó que iba a ir mal, pero no, estaba siempre lleno». Entre sus recuerdos, Sara atesora también la imagen de un garaje lleno de los coches participantes en el Rally Rías Baixas. «Mis hermanos y yo crecimos en el garaje. Andábamos en las bicis y las motos por allí. Mis hermanos ayudaban a mi padre y aprendieron a conducir allí; aprobaron el carné con una sola práctica, la obligatoria», narra.

Al fallecer José da Rocha hijo, el garaje quedó en manos de sus dos hermanas, Candi y Lourdes, y sus tres hijos, Jose, Sara y Juan. En 2011 lo vendieron a los actuales propietarios, una sociedad de particulares de México, Calvario Prix. S. L.

«No sabemos qué va a ocurrir», señalaban esta semana trabajadores del aparcamiento. Hay negociaciones para su alquiler para otro negocio, pero está pendiente de la autorización de cambio de uso. Siempre fue un local codiciado por cadenas de supermercados.

BENITO CASTRO NOGUEIRA PARROCO DE LA IGLESIA INMACULADA CONCEPCION, CONOCIDA POR LOS PICOS, EN LA PARROQUIA DE O CALVARIO. EL SACERDOTE BENDICE EL NUEVO GARAJE DE LA AVENIDA EN 1960. RELIGION. SACERDOTE

El párroco de la Inmaculada Concepción en 1960, Benito Castro, bendice el garaje en su inauguración. José Da Rocha, de negro, a su izquierda. / Cedida

Son 200 plazas de garaje que al barrio le duele perder, como comentaban esta semana en otro de los históricos de la zona, en Cleofas: «Es fundamental para el barrio. Siempre nuestros clientes han ido al garaje».

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