El Cunqueiro fortalece su talento STEM: los científicos de datos proliferan en el Galicia Sur
El instituto de investigación sanitaria incorporó seis profesionales solo en los últimos meses
Cuenta con una plataforma de inteligencia artificial, novedosa en el ámbito hospitalario

Desde la izq., Blanca Posada, Sara Alunno Rufini, Alba Tajes, Laura Busto, Olivia Zulaica, Alena Rapetskaya, César Veiga, Ana Blanco y Alba Ferreira, en el Álvaro Cunqueiro. / Alba Villar
Para abordar los retos que plantea la sanidad, los clínicos necesitan cada vez más de su apoyo. Son los profesionales con perfil STEM, por sus siglas en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matematemáticas. Son físicos, ingenieros industriales, informáticos, de telecomunicaciones, matemáticos... Empezaron a desembarcar hace poco más de una década en el Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi). La efervescencia de la inteligencia artificial los está convirtiendo en indispensable y su incorporción al Hospital Álvaro Cunqueiro se ha acelerado. Solo en los últimos meses, se han incorporado seis más al Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur (IISGS). Y con predominio femenino.
Por el momento, están concentrados en la esquina del hospital donde tiene su base la actividad investigadora, trabajando en lo que será la sanidad del futuro. Pero están convencidos de que acabarán estando presentes también en la asistencia. ¿Cuándo se dará ese salto? "No es un salto, es un vuelo de avión", responden. De todos modos, están convencidos que el sanitario es uno de los primeros ámbitos en los que aterrizarán porque está ya muy digitalizado. “Una sociedad digital necesita herramientas que le aporten la gobernabilidad de esos datos y con seguridad", defienden y explcian que "se está impulsando muchísimo la economía del dato".
Con el covid-19, al Galicia Sur le concedieron un proyecto para analizar masivamente datos de UCI. Gracias a ello, pudieron adquirir un hardware especial para proyectos de IA y, al terminar, no querían desaprovechar la potente inversión, por lo que crearon una plataforma de IA (con los equipos y expertos necesarios para usarlos) muy novedosa por estar en un hospital. La usan con proyectos de muy diverso tipo.
César Veiga, físico
Fue uno de los perfiles STEM pioneros en el Complejo Hospitalario Universitario de Vigo. Este físico hizo su tesis en 1994 ya sobre el análisis automático en imágeness médicas con algoritmos de IA. Por aquel entonces, la conversión de un algoritmo que hoy se hace en minutos, tardaba 40 días. Luego pasó al sector privado, desde el que desarrollaron la telerradiología del Sergas y, tras una temporada en el Cesga con proyectos IA de supercomputación, llegó en 2013 al Meixoeiro. Fue por la pretensión del Servicio de Cardiología, que dirige el doctor Andrés Íñiguez, de contar con una unidad de apoyo a la investigación. Llegó con el proyecto Biocaps. Hoy coordina la plataforma IA del IISGS.
Alba Tajes, bióloga con máster en investigación biomédica.
A ella siempre le gustó más la parte investigadora de su profesión y, desde segundo de carrera, le empezó a atraer el ambiente hospitalario. Se incorporó al Galicia Sur con el proyecto Brilliant, un espacio de datos que intenta crear un cribado automático de sarcopenia (pérdida progresiva y generalizada de masa, fuerza y funcionalidad muscular esquelética) reutilizando las resonancias magnéticas lumbares que se realizan a los pacientes por cualquier motivo. Por ahora es un estudio con algoritmo de IA desatendido (aprendizaje no supervisado) con pacientes sintéticos que busca crear una herramienta que en el futuro se pueda aplicar a la asistencia para la detección precoz, al tiempo que promueve el uso eficiente de los recursos en un sistema saturado.
Alba Ferreira, ingeniera de telecomunicaciones.
Hace tres meses, no se imaginaba que terminaría su máster trabajando en un hospital. Se quedó “muy sorprendida” cuando llegó a las instalaciones del IISGS, en el Hospital Álvaro Cunqueiro, y descubrió que había otras dos telecos. Le parece “un campo interesante de estudio para seguir ampliando horizontes”.
Entre otros proyectos, también trabaja en Brilliant. Es la que construye la arquitectura, ese puente con la nube en la que se van a subir los datos. Se conoce como middleware y es un software de "pegamento" que se sitúa entre el sistema operativo y las aplicaciones, facilitando la intercomunicación, gestión de datos y conectividad. Por ejemplo, el que regula quién puede acceder a unos datos tan sensibles como los sanitarios y comprueba que eres quien dices ser.
Olivia Zulaica, ingeniera de telecomunicaciones con máster en ingeniería biomédica e investigadora en visión artificial.
A esta fan de la “La vida es así” siempre le atrajeron los equipos médicos, como la resonancia magnética. Le provocaba curiosidad esa combinación de electricidad e imagen relacionada con la biología y la física del cuerpo humano. Así que le costó decidir qué estudiar. Ya tenía cursados tres años de Medicina cuando decidió pasarse a Telecomunicaciones, porque aún no existía Ingeniería Biomédica. Acabó haciendo el máster en ello. Su madre se lo imaginaba. “Siempre te gustaron las matemáticas demasiado”, le dijo.
Lleva desde 2024 en el Galicia Sur, “haciendo muchas cosas”, como Brilliant o Iberos+, una incubadora de ideas de biofabricación en red para el envejecimiento saludable formada por 17 grupos de Galicia y el Norte de Portugal. En concreto, trabaja para mejorar el cultivo de organoides, órganos en miniatura creados en el laboratorio a partir de células madre o tumorales para probar fármacos. Analizan fotos cada dos o tres días para poder predecir su crecimiento y adoptar las mejores medidas. También colabora con un estudio de imágenes de TAC con contraste para detectar el nivel de calcio en vasos sanguíneos. Ya tienen una patente.
Alena Rapetskaya, enfermera e ingeniera informática con master en IA.
En su país natal, Bielorrusia, es habitual que las personas cursen más de una carrera. “Aplicar la IA en el ámbito de la salud, para mí es lo más. Generar valor y ser útil, no solo en el ámbito comercial”, destaca. “Es un ámbito muy creativo. Generas ideas para aplicar a situaciones nuevas”, añade. Lleva un par de meses en el Galicia Sur y trabaja con imágenes y datos tabulares (organizada en filas y columnas) en un proyecto sobre el Helicobacter pylori y también en Briliant. En este último, entrenó un modelo de inteligencia artificial con imágenes de resonancia magnética (MRI) para segmentar el músculo y medir cómo es de viejo.
Ana Blanco, matemática con máster en estadística.
En el programa Brilliant, Ana es la que da el siguiente paso al trabajo de Alena. Una vez que ese músculo está segmentado, ella desarrolla una herramienta que otorga un valor en la escala de sarcopenia. Ella buscaba un sitio en el que continuar su doctorado cuando surgió la posibilidad de incorporarse al Galicia Sur. Trabajar en el hospital es “diferente” a lo que ella había pensado. “Lo interesante es que la aplicación de algo que nada tiene que ver con el ámbito sanitario puede aportar algo a la salud de la sociedad”, resalta.
Sara Alunno Rufini, química computacional
Hizo Química en Italia, pero no le gustaba el laboratorio, así que se trasladó a Valencia para hacer un máster en química computacional. Recuerda que el Premio Nobel de Química 2024 fue otorgado a David Baker, Demis Hassabis y John Jumper por revolucionar el estudio de las proteínas mediante IA. Para el doctorado se mudó a Bilbao, en un centro donde trabajaban con cáncer y enfermedades priónicas (como el Creutzfeldt-Jakob o mal de las vacas). Le gustó la parte de los fármacos y empezó a interesarse por trabajar en hospitales. “Me pareció que tenía más utilidad y aplicación”.
Es una de las últimas incorporaciones al Galicia Sur, donde se está encargando de la gestión de proyectos. De buscar colaboraciones y presentar propuestas, ya sea en convocatorias españolas o europeas, para conseguir financiación que permita mantener la actividad de la plataforma de IA del instituto y, por tanto, también al personal. “Hay que trabajar mucho en ellos, porque estamos en un entorno supercompetitivo”, explica. Como la IA se puede aplicar en una infinita variedad de campos, tienen proyectos de muy distinto tipo: sobre los efectos ambientales en la salud, cardiología, cáncer, enfermedades neurodegenerativas…
Blanca Posada, matemática y física, con máster en matemática industrial.
Se hizo con una de las diez únicas plazas del grado de Matemáticas y Física de la USC, pero su segunda opción era Ingeniería Biomédica. Así que está encantada de estar en el hospital. “Las matemáticas y la física son muy teóricas y abstractas. A mí me gusta su aplicación”, cuenta. En el Galicia Sur, ella estudia “el cerebro de la IA”. Esas redes neuronales profundas que se construyeron replicando al cerebro humano. “El uso de la IA crece de una manera desmesurada y, si no sabes cómo piensa, puede generar comportamientos no deseados. Es el problema del futuro. Hay que entenderla para poder controlarla”, explica.
Laura Busto, ingeniera de telecomunicaciones
Es una de las científicas de datos más veteranas en el Galicia Sur. Lleva seis años desarrollando allí su doctorado en imagen cardíaca y está a punto de terminarlo. Trabaja con imágenes tomadas de distintos momentos de una intervención para la colocación de un implante transcatéter de válvula aórtica (TACI). El objetivo es obtener información que le pueda ayudar al clínico a obtener más datos para la toma de decisiones. “Al principio me costó. Sabía que tenía que trabajar los datos de pacientes, pero no aprender tantas cosas de cardiología”, cuenta.
Silvia Campanioni Morfi, ingeniera de telecomunicaciones y electrónica.
Para una ingeniera como ella “es un sueño” la cantidad de datos que se generan en un hospital. “Tienes de todos los tipos: de voz, de imagen, tabulares, los contenidos en el historial…” Y ellos los pueden medir todos. Aunque explica que no es tan fácil acceder a ellos, tanto por las regulaciones de protección como por la forma en la que se recogen. “Falta estandarización”, señala, pero están convencidos en que será algo en lo que se avance al entender todo el mundo el valor que tiene esta información. “Esperamos que haya un cambio de paradigma”. Ella está haciendo su doctorado y, en el proyecto Cognisance, trabaja con los exhaustivos datos que registran a diario los centros sociosanitarios sobre los mayores que residen en ellos. Han aplicado tecnología de aprendizaje automático (machine learning) para encontrar patrones que permitan predecir si una persona va a tener deterioro cognitivo al cabo de un año o de seis meses. La intención es identificar cómo pueden cribarlo de forma sencilla.
En el equipo también están Eduardo Rodríguez, técnico de rayos e ingeniero industrial, y Susana Álvarez, ingeniera gráfica con máster en visión por computador.
En el 'hackaton' del centro europeo de supercomputación
Un equipo de científicos del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur (IISGS) y del Cesga fue seleccionada recientemente para un hackaton europeo, un evento intensivo de innovación y desarrollo colaborativo, con el que se les daba acceso a los equipos y los expertos del centro europeo de supercomputación para trabajar con ellos.
Uno de los grandes problemas que presenta la inteligencia artificial es que no se conoce cada paso del razonamiento que le lleva a dar una respuesta. «El miedo es que perdamos el control de por qué hace las cosas», expone César Veiga y explica que puede tener resultados indeseados por sesgos intencionados o no a la hora de entrenarla o por otras limitaciones, entre otras cosas. Advierte que es imprescindible entenderla y controlarla.
La propuesta que desde el Galicia Sur presentaron para el hackaton europeo consistía en que una inteligencia artificial analizaba a otra para saber cómo estaba tomando las decisiones en un proyecto que tenían en curso. Lo emplearon con un estudio en ratones que están llevando a cabo desde hace algún tiempo en colaboración con un centro de Heidelberg, en Alemania. Analizan los datos de animales con fibrosis en el hígado para comprender los mecanismos por los que se acaba transformando en cáncer.
Al Galicia Sur le interesaba entender cómo la IA que estaban empleando tomaba las decisiones y, para analizarla, tuvieron acceso a la capacidad del centro de supercomputación europeo, que es mucho mayor que la del hospital e, incluso, que la actual del Centro de Supercomputación de Galicia. Y todo ello, asesorado por sus expertos.
Ingeniería biomédica, clave en el acercamiento
La plataforma de IA del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur (IISGS) partió de profesionales del grupo de investigación de Cardiología, pero aborda proyectos de todos los ámbitos sanitarios. Más allá de este equipo, hay otros grupos de investigación que también incorporan a científicos de datos en su plantilla.
Uno de los que más han apostado por los perfiles STEM es el de NeumoVigo I+i, dirigido por el doctor Alberto Fernández Villar. Precisamente, el jefe del Servicio de Neumología del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi) ha sido el primer médico con despacho en la Escuela de Ingeniería Industrial, al ganar una plaza de profesor titular de la Universidad de Vigo vinculada al Sergas para coordinar la docencia clínica en el grado y el máster de Ingeniería Biomédica.
«La ingeniería biomédica ha permitido acercar mucho la ingeniería al hospital», destaca Manuel Casal Guisande, autor de la primer tesis de ingeniería presentada en el Hospital Álvaro Cunqueiro. Recoge hasta once artículos sobre sistema de inteligencia artificial para ayudar a los clínicos en la toma de decisiones.
Este ingeniero mecánico y futuro biomédico pasó dos años en el Cunqueiro y mantiene el vínculo con NeumoVigo, donde trabajan también Julia López Canay y Jaime Álvarez Vázquez, ingenieros biomédicos. «El Cunqueiro es un hospital pionero y el acercamiento a la ingeniería es clave», defiende.
Hay otros grupos de investigación que también cuentan con estos perfiles, como el proyecto Removirt H3D, de la Unidad Hepato-Bilio Pancreática del Chuvi, que ha contratado a un ingeniero informático.
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