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MOVILIDAD

Una trampa con peaje, sin arcenes, ni avisos: el tráfico colapsa en la AP-9 en Vigo con cada accidente

Cada mínima colisión en la AP-9V o en los túneles de A Madroa bloquean periódicamente la circulación de entrada y salida de la ciudad por falta de «escapatorias»

Retenciones en la AP-9V tras sendos accidentes a la entrada y salida de Vigo.

Retenciones en la AP-9V tras sendos accidentes a la entrada y salida de Vigo. / FDV

Alberto Blanco

Alberto Blanco

Vigo

Audasa presume de haber aplicado en la AP-9 la mayor subida de peajes de las autopistas estales y obtiene cientos de millones de beneficios. Es una de las vías de alta capacidad más caras de España y también la más rentable. Pero nada de eso parece traducirse en mayor seguridad, confort y tranquilidad para sus usuarios y, particularmente, para los del entorno de Vigo, atrapados de forma habitual en largos atascos.

Pese a las elevadas tarifas que abonan los conductores y que no dejan de aumentar año a año, tanto en la AP-9V como en los túneles de A Madroa los gallegos se ven inmersos en medio de largas retenciones de tráfico de forma habitual cuando se produce un mínimo accidente. Un alcance. Un simple choque de chapa y pintura. Y todo ello por la falta de algo tan básico para la seguridad en carretera como son los arcenes.

El tráfico volvió a quedar bloqueado en Vigo este miércoles 11 de febrero en hora punta tanto en sentido salida como entrada de la ciudad. Dos colisiones en la AP-9V colapsaron los cuatro carriles. Como de costumbre, los carteles de aviso advertencia de Audasa para prevenir a los conductores y que no entraran en la AP-9 brillaron por su ausencia. De hecho, ya fue condenada por no alertar de las kilométricas retenciones durante las obras de ampliación del puente de Rande. Sí avisó el Concello de Vigo a través de sus paneles, pero fue insuficiente para impedir que la retención bloqueara incluso el túnel de Beiramar.

Esta vez –como es habitual– las colisiones no fueron graves. Rara vez lo son. Pero en este tramo de la autopista –al igual que en los túneles de A Madroa– los arcenes no llegan ni siquiera al metro y medio de ancho que exige la normativa. Un margen lateral propio de carretera convencional que no solo es insuficiente para desahogar la circulación de vehículos en caso de colisiones, sino que convierte a la autopista en una ratonera para los miles de conductores que la utilizan a diario.

En lo últimos años, el Ministerio de Transporte habilitó dos apartaderos de emergencia en el entorno de la entrada y la salida de Buenos Aires; sin embargo, no han sido suficientes para solucionar por completo este problema. Las pantallas para mitigar los ruidos o la conversión en urbano de este tramo sigue pendiente. No así los radares, activos y en ambos sentidos de circulación de la AP-9V y también, de tramo, en A Madroa.

Colapso en la AP-9 a la entrada y salida de Vigo tras varios accidentes a primera hora

R. V.

A Madroa hereda los problemas de Rande

Pero este problema no es exclusivo del tramo más urbano de la AP-9. También se registra –y más a menudo– en los túneles de A Madroa, que han heredado –sobre todo en sentido ascendente– los problemas que tenía el puente de Rande antes de su ampliación.

Al igual que en la AP-9V, los accidentes en el subterráneo no suelen ser graves, pero sí muy problemáticos. La configuración de este tramo de la autopista con solo dos carriles de circulación, una pendiente del 6% y un arcén muy limitado, lo convierten en un punto conflictivo. A ello se suma la elevada intensidad de tráfico: en torno a 40.000 vehículos diarios de los que el 12% son camiones; pero también la pericia de algunos conductores (o más bien la falta de ella) a la hora de afrontar este complejo tramo de la autopista.

Una de las muchas retenciones en la AP-9 por un accidente en el túnel de A Madroa.

Una de las muchas retenciones en la AP-9 por un accidente en el túnel de A Madroa. / Alba Villar

Los accidentes en el túnel de A Madroa que bloquean periódicamente la entrada y la salida a Vigo por la AP-9 son muy similares. Ante la falta de un tercer carril lento, los camiones están obligados a circular por el derecho. Además, tienen prohibido adelantar. Los conductores que van detrás de esta larga cola de vehículos pesados que apenas logra alcanzar los 50 km/h de velocidad optan por cambiar de carril para sobrepasarlos. Pero la elevada pendiente no permite que su turismo salga con la misma fuerza que en una recta. El piloto no toma las precauciones necesarias y en cuestión de segundos entra lentamente en el carril izquierdo convirtiéndose en un obstáculo para los que llegan a 100 km/h, que se ven obligados a pegar un frenazo. Contra este último turismo impactan en cadena los conductores que vienen detrás, en muchas ocasiones por no respetar la distancia de seguridad, fijada excepcionalmenten en este tramo en 150 metros.

El problema se multiplica luego por la falta de arcenes suficientes, lo que bloquea la circulación y se crea un embudo con largas retenciones de tráfico hasta que se consigue sacar a los vehículos implicados. De hecho, en el último proyecto para modernizar este subterráneo y también el de Candeán cuyas obras ya se están desarrollando, se abre ya la puerta a ampliar el subterráneo de A Madroa: «Los túneles de Candeán y A Madroa constan actualmente de 2 carriles de circulación por sentido, pero debido a la elevada intensidad de tráfico en el tramo Puxeiros-Vigo, es altamente probable una ampliación en un futuro próximo a 3 carriles por sentido», se señala en el estudio del este último proyecto constructivo de adecuación de los túneles.

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