Vitrasa todavía mueve 3.500 viajeros menos al día que antes de la pandemia
El transporte público de Vigo crece hasta los 19,3 millones de pasajeros pero sigue sin recuperar los niveles de 2019
Uno de cada cinco usuarios viajan gratis al tener la tarjeta de pensionistas

Autobuses de Vitrasa estrenados en 2025, en las cocheras de la compañía. / Alba Villar

El transporte público de Vigo sigue sin superar por completo el shock que supuso la llegada de la pandemia. A punto de cumplirse seis años del inicio del confinamiento por el coronavirus, Vitrasa sigue registrando unos 3.500 pasajeros al día menos que en 2019, lo que representa un 6% de su tráfico anual. Así lo confirman los datos publicados por el Concello dentro del proceso de licitación del nuevo contrato para el autobús urbano, donde cifran en 19.325.573 los viajes efectuados en 2025 en el mismo.
El dato supone una subida notable del 14,35% respecto al ejercicio anterior, pero ésta se explica por dos factores clave. En marzo de 2024 se puso fin a 108 días de huelga continuada que había marcado el tráfico y la vida de la ciudad durante meses. Al mismo tiempo, el pasado 1 de julio entraron en vigor las nuevas bonificaciones del Ministerio de Transportes que permitían viajar gratis a los menores de 15 años. Pero ni sin pagar se ha logrado compensar todavía la bajada que sufre el servicio desde 2019.
Aquel año se instauró el nuevo sistema de frecuencias dinámicas, pasando de horarios de pasos «fijos» cada 30 o 60 minutos a otros variables de 36 y 72 minutos. Según los datos del portal especializado Vigo360, esto supone un recorte de casi 50.000 kilómetros al mes entre las supresiones de líneas como el C2 y la pérdida de operaciones.
A ello se suman los desvíos que han sufrido prácticamente todas las rutas en este periodo y que obligan a emplear recorridos menos directos que entonces. El ejemplo más evidente es el de Porta do Sol, por donde pasaban 17 líneas hasta la pandemia. En el futuro se espera que el mapa de servicio se combine con las rampas del Vigo Vertical, pero todavía no hay horizonte para esa reorganización.
Mayor uso de la PassVigo
En estos siete años el precio de un billete ordinario ha pasado de 1,35 euros a 1,63 euros, lo que representa una subida de más del 20% sin mejoras en el servicio. Esto se ha traducido en un cambio en los hábitos de los viajeros, ya que todavía no es posible pagar con la Tarjeta Metropolitana de Galicia (TMG), tarjetas de crédito, teléfonos móviles o bonos de varios viajes.
Así, la venta «al contado» ha caído de casi el 23% a un 14,7%, perdiendo además casi dos millones de billetes al pasar de 4.725.703 a 2.843.144 títulos. Por el contrario, el uso de la PassVigo se ha incrementando especialmente en su modalidad normal, que ya acapara el 56% de los pagos y tiene 10.850.590 viajeros.
El único grupo que permanece estable es el de los universitarios a pesar de que el 80% de los mismos emplea el coche privado para llegar al campus. El número de viajes con esta tarifa bonificada pasa de 920.979 a 917.880; mientras que en la de estudiantes -extensible a colegios, institutos y escuelas oficiales- se dispara un 22% desde los 827.714 viajeros hasta superar el millón.
Pese al envejecimiento de la población viguesa, el número de pensionistas que emplea el transporte público sigue a la baja: de 5,177 millones de usuarios en 2019 a 3,67 el pasado año entre las dos modalidades. Conviene destacar que esta tarifa está bonificada al 100%, por lo que no es sensible a cambios en el precio.
Otra categoría que ha quedado prácticamente sin uso es la de «Social» destinada a desempleados o personas beneficiarias de la antigua Renta Activa de Inserción (RAI). Pese a gozar de tarifas más bajas que el resto de grupos, se ha desplomado desde los 106.173 usuarios hasta los 32.664 el pasado año.
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