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El BNG exige un «cambio radical» en el bus urbano de Vigo tras perder 1,3 millones de viajeros desde 2019

Los nacionalistas alertan de la caída del bono social —un 70% menos de usuarios— y piden una tarjeta «verdadeiramente» social que incluya a las 12.000 personas perceptoras del IMV

Lanzadera de Vitrasa a Samil, el pasado verano.

Lanzadera de Vitrasa a Samil, el pasado verano. / Alba Villar

El BNG de Vigo reclamó este martes un «cambio radical» en el servicio de autobús urbano tras la pérdida de 1,3 millones de personas usuarias desde 2019, como adelantó FARO. La formación atribuye el descenso a la «precarización continuada» del servicio, con 250 frecuencias diarias menos desde la pandemia, horarios «desregulados» y un mapa de líneas que considera «obsoleto».

«Con menos buses circulando, con menos frecuencias, con peores horarios e con este mapa de liñas é imposíbel que aumente o uso do autobús», afirmó el portavoz municipal, Xabier P. Igrexas, quien sostuvo que el actual funcionamiento del servicio está lejos de convertir el bus en una alternativa real al coche privado.

El Bloque considera «alarmantes» los datos y advierte de que no se revertirán con los pliegos del nuevo contrato privatizado licitado por el gobierno local. Según su crítica, el concurso no prevé más buses ni más personal conductor y tampoco incrementa el volumen total de kilómetros respecto a 2019. «Estas condicións impiden recuperar as frecuencias recortadas e mellorar os horarios», advirtió Igrexas.

Modelo público y revisión de líneas

El BNG insiste en la necesidad de una «mudanza radical» para contar con un bus «á altura das necesidades da maior cidade de Galiza». En esa línea, el portavoz recordó la demanda planteada en el último pleno para suspender la licitación y estudiar un modelo de prestación directa a través de una empresa pública municipal, que permita aumentar frecuencias, mejorar horarios y diseñar un nuevo mapa de líneas con participación ciudadana.

Bono social: caída del 70% y exclusión del IMV

El Bloque también puso el foco en el descenso del 70% en el número de usuarios del bono social de la Pass Vigo, que habría pasado —según indicó— de 106.000 en 2019 a 32.000 en 2025. Para el BNG, esa caída no responde a una mejora social y recordó que más de 60.000 vigueses viven en riesgo de pobreza o exclusión, según el índice Arope.

Como principal causa, señaló la «exclusión aberrante» del bono social de las más de 12.000 personas perceptoras del Ingreso Mínimo Vital (IMV) en Vigo. «O problema é que o Concello de Vigo insiste en limitar a tarxeta social ás persoas que perciben o subsidio por desemprego ou a Renda Activa de Inserción», sostuvo Igrexas.

Bus gratuito para rentas bajas

La formación nacionalista reclama una tarjeta «verdadeiramente» social que permita que el bus sea gratuito para personas con bajos recursos, incluyendo perceptoras del IMV, desempleadas y personas en situación de vulnerabilidad que no reciben ayudas o las están tramitando.

«É inexplicábel e indecente esta falla de sensibilidade social por parte de Abel Caballero», criticó Igrexas, lamentando que las personas con menos recursos paguen la misma tarifa bonificada general «da que se pode beneficiar, por exemplo, os membros do Goberno con dedicación exclusiva con salarios de máis de 70 mil euros».

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