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Trabajo sanciona al centro de masajes eróticos de Plaza España por tener a las empleadas trabajando en negro

La presunta responsable del local cobra una prestación por desempleo

El negocio sigue abierto pese a que la Fiscalía solicitó su cierre urgente hace dos meses

Edificio que alberga el centro de masajes eróticos Alquimia.

Edificio que alberga el centro de masajes eróticos Alquimia. / Alba Villar

El denominado «centro de masajes eróticos» Alquimia, ubicado en la calle San Amaro, en el entorno de Plaza de España, continúa operando de forma habitual pese a que la fiscalía pidió hace unos meses su cierre «urgente» por la situación irregular en la que estarían alguna de sus empleadas. Tanto Internet como en plataformas como Telegram, siguen anunciando sus servicios, como unas ofertas especiales por el día de San Valentín. Todo está a expensas de que el juez determine a través de una sentencia la obligación de clausurar o no dicho centro de masajes o le permitirá seguir estando abierto.

Lo que parece claro es que tendrá en cuenta el informe de la Inspección de Trabajo realizada recientemente en el local. En el escrito, al que tuvo acceso FARO, consta que durante la inspección, ninguna de las cuatro empleadas entrevistadas estaba dada de alta por la empresa en la Seguridad Social. Es decir, trabajan «en negro». Como extranjeras sí cuentan, no obstante, con permiso de trabajo. Durante las entrevistas por parte de los inspectores, todas ellas identifican claramente a la que es su jefa, recibiendo órdenes directamente de ella y abonándole los salarios. Esta persona, de iniciales R.V.M., no obstante, declaró durante la inspección que ella no trabaja allí pese a que todas las empleadas coincidieron en decir que es su jefa.

En el momento de la inspección, sin embargo, esta persona tampoco figuraba de alta en el régimen de trabajadores por cuenta propia pese a que la conclusión obvia, según los funcionarios, es que es la titular del negocio de masajes eróticos. Y es que el hecho de que el local esté a nombre de un familiar «no impide que la gestión real recaiga en otra persona». Tras informar a la fiscalía de todo ello, Trabajo ha procedido a imponer sanciones por el hecho de no tener a las trabajadoras dadas de alta en la Seguridad Social y porque una de ellas y su jefa compatibilizaban su actividad laboral con una prestación por desempleo.

En la solicitud de cierre cautelar del negocio por parte de la Fiscalía, en una de las denuncias de una trabajadora también se apuntan hechos abusivos cuyo incumplimiento conllevaría una sanción económica, como la «disponibilidad inmediata para trabajar en cualquier circunstancia y en exclusividad para el establecimiento y siempre según los deseos del cliente que son concertados con la encargada del establecimiento». Precisamente, las denunciantes alegan que tienen que estar disponibles las 24 horas del día para acudir a la llamada de su jefa.

En las denuncias presentadas se aportan distintas conversaciones privadas en las que se revela que la actividad realizada es de tipo sexual «sin perjuicio de que los masajes sean el preámbulo o complemento de la misma». En esos chats, según la Fiscalía, se acredita una relación de dependencia laboral y trato humillante: «Eres brutiña, espero que seas más implicada, pon la neurona a funcionar». Las trabajadoras entrevistadas por la fiscalía relatan además que debían hacer los masajes desnudas.

En su escrito, el fiscal añadía más circunstancias que considera preocupantes como el consumo excesivo de droga o la desprotección de las trabajadoras respecto a los caprichos del cliente, así como el uso de métodos de presión, por eso apuntó la necesidad de un cierre «urgente» del negocio.

Según pudo saber este periódico, hay asociaciones feministas de Vigo que están siguiendo de cerca este caso y que no descartan personarse en el proceso judicial o incluso interponer una demanda por su cuenta.

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