Política
El BNG propone una moratoria y límites por barrios para frenar las viviendas turísticas en Vigo
Igrexas tacha de laxa la regulación del gobierno local y plantea endurecer requisitos urbanísticos, caducar licencias a los cinco años y fijar un máximo del 1% por calle o distrito

Xabier P. Igrexas, portavoz del BNG de Vigo. / FDV
El BNG registró 11 enmiendas al proyecto de ordenanza municipal para regular las viviendas de uso turístico (VUT) en Vigo, con el objetivo de endurecer las condiciones y «declarar la guerra a la especulación» frente a lo que considera un texto «moi laxo» del gobierno de Abel Caballero. La formación sostiene que la propuesta del Concello es una «simulación» porque, a su juicio, «non protexe o dereito á vivenda fronte á presión turística».
El portavoz municipal, Xabier P. Igrexas, recordó que el BNG lleva años reclamando medidas para frenar la proliferación de pisos turísticos, que —según el partido— aumentaron en más de 2.000 en los últimos tres años, con un impacto directo en los precios y en la oferta residencial. «Hai xa 5 pisos turísticos por cada vivenda dispoñíbel para alugueiro residencial na nosa cidade», alertó.
Igrexas comparó la ordenanza propuesta con las medidas aplicadas en otras ciudades y criticó la falta de controles eficaces: «É un texto frouxo, cheo de vanas declaracións de intencións, pero sen ferramentas reais para intervir nin medidas concretas mentres o problema segue medrando».
Objetivo: blindar el derecho a la vivienda
El Bloque sitúa como idea central que la norma incorpore de forma explícita que su finalidad es proteger el derecho social a la vivienda y evitar la saturación turística. Enmarca la propuesta en un escenario que define como «emerxencia habitacional», con miles de familias y jóvenes que, según el BNG, no pueden asumir alquileres por encima de 700 euros mensuales, cifra que señalan como precio medio en la ciudad.
«Vigo necesita unha ordenanza valente, útil e xuridicamente sólida, que nos coloque á cabeza das cidades galegas e do conxunto do Estado na restrición das vivendas de uso turístico», defendió Igrexas. Y añadió: «Se o rendismo especulativo declarou a guerra ao dereito social é vivenda, o BNG defendemos que o Concello declare a guerra aos pisos turísticos despregando con toda a contundencia todos os medios legais para frealos».
Moratoria y suspensión automática en zonas tensionadas
Entre las medidas que propone el BNG figura la aplicación inmediata de una moratoria de entre 18 y 24 meses para que no se tramite ninguna nueva autorización de VUT mientras el Concello elabora un estudio sobre el grado de saturación. Además, plantea incorporar una disposición para activar la suspensión automática de nuevas licencias en aquellas zonas donde el precio medio del alquiler residencial haya subido por encima del IPC en el último año.
Licencias con caducidad y revisión de las VUT ya existentes
Otra de las enmiendas busca evitar que las autorizaciones vigentes se conviertan en un «dereito perpetuo». Para ello, el BNG propone que el título habilitante tenga una duración máxima de cinco años, sin prórroga automática.
También plantea que las viviendas turísticas que ya cuentan con autorización municipal soliciten, en un plazo máximo de tres meses, una declaración de conformidad urbanística adaptada a las condiciones de la ordenanza, incluyendo requisitos vinculados a protección contra incendios, habitabilidad y accesibilidad.
Restricciones urbanísticas, distancia mínima y veto a micropisos
El Bloque propone endurecer las condiciones urbanísticas de implantación de nuevas VUT: que solo puedan instalarse en bajos o primeros pisos de edificios residenciales y siempre con acceso completamente independiente. Entre los límites, plantea fijar una distancia mínima de 250 metros entre portales de bloques con pisos turísticos para «evitar a saturación e a xentrificación».
Asimismo, pide impedir autorizaciones en inmuebles de menos de 50 metros cuadrados o con menos de dos dormitorios, los llamados «micropisos turísticos», al considerar que desplazan vivienda de menor tamaño clave para jóvenes, personas solas o con menos recursos.
Tope del 1% por calle, barrio o distrito y control de comunidades
Otra de las propuestas es fijar un máximo de VUT para que «en ningún caso» superen el 1% del total de inmuebles existentes en cada calle, barrio, distrito o sección censal, con suspensión automática de nuevas autorizaciones si se rebasa el límite. En la misma línea, el BNG solicita que se certifique que en edificios residenciales no existe prohibición por parte de la comunidad de propietarios.
Inspecciones y transparencia
El BNG vincula la eficacia de cualquier norma a la capacidad de control. «Sen inspección, sen rexistros públicos e sen transparencia, calquera ordenanza é papel mollado», afirmó Igrexas, reclamando inspecciones periódicas y que el Concello rinda cuentas con informes en el Pleno para conocer cuántas VUT hay, dónde están y si cumplen la legalidad.
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