Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un crisol de acentos anima el comercio local de Vigo: seis historias llenas de retos

Extranjeros que han abierto un negocio en la ciudad relatan su experiencia

Equipo de Sota Tapas, en el Casco Vello de Vigo.

Equipo de Sota Tapas, en el Casco Vello de Vigo. / Pablo Hernández Gamarra

Desde negocios de alimentación hasta una barbería, un salón de belleza femenina o una copistería. La población extranjera en Vigo insufla vida a los locales comerciales de la ciudad, cuyo acento es cada vez más rico, más diverso. Y permite colorear con más tonos las calles, que, con el paso del tiempo, se van quedando huérfanas de tiendas. Este colectivo tiene un peso creciente en la economía local: basta con ver los datos del Instituto Galego de Estatística (IGE) para comprobarlo. Y todo apunta a que ganará protagonismo después de ver la luz el decreto que permitirá la regularización de más de medio millón de migrantes en toda España, impulsado por el Gobierno central. En la olívica, podrán beneficiarse más de 2.000 vecinos.

Según las cifras del IGE, del pasado mes de diciembre, el municipio olívico cuenta con más de 9.000 personas extranjeras afiliadas a la Seguridad Social en alta laboral, récord histórico. Son casi un 141% más que una década atrás, cuando se contabilizaron cerca de 3.750. Suponen un 7,9%, aproximadamente, del tejido (sobre un total de 114.514 ciudadanos inscritos), con presencia muy repartida entre hombres y mujeres: 4.595 y 4.414, respectivamente. La población foránea recurre con más frecuencia al autoempleo como vía de inserción laboral ante las mayores barreras de acceso a los trabajos asalariados y a profesiones reguladas. Abrir un negocio propio en un local comercial permite generar ingresos con una inversión no excesivamente elevada.

Bárbara R. Gabián y Gabriel A.P., de Super Braseiro.

Bárbara R. Gabián y Gabriel A.P., de Super Braseiro. / Alba Villar

Entre los vecinos extranjeros que han apostado por emprender en Vigo, están Bárbara R. Gabián y Gabriel A. Pellegrini, brasileños. Llevan ocho años y medio en la ciudad. A principios de julio de 2024, inauguraron un local de pollos asados para llevar, comida casera y productos sudamericanos: Super Braseiro. «Lo que nos animó a abrir el negocio fue nuestra propia historia y la experiencia que traemos desde Brasil. Siempre hemos trabajado en el sector de la restauración, con restaurantes, eventos y comida a la brasa, especialmente, pollo asado y churrasco. Al llegar a Vigo, nos dimos cuenta de que no había muchas opciones de pollo a la brasa como el que conocíamos y sentimos que podíamos aportar algo diferente», destaca ella.

Asegura que lo más complicado fue «todo el proceso previo a la apertura». «La burocracia, encontrar profesionales para las reformas y coordinar los distintos servicios llevó más de ocho meses de trabajo e inversión. Aun así, ha sido un esfuerzo que ha valido la pena. Hoy estamos orgullosos de haber abierto Super Braseiro, de estar trabajando día a día y de ver la excelente acogida por parte de los clientes. Todas las reseñas en Google son de cinco estrellas y muy positivas, lo que nos anima a seguir adelante con ilusión, convencidos de que el proyecto seguirá creciendo poco a poco», apostilla tras indicar que el secreto de su cocina es «una salsa especial que acompaña al pollo y al churrasco», la cual «forma parte de la identidad del negocio».

Carmen Gómez, responsable de Doctora Pan.

Carmen Gómez, responsable de Doctora Pan. / Alba Villar

Carmen Gómez y Juan Casals, venezolanos hijos de españoles, llegaron a la ciudad en 2019. En diciembre de 2021, pusieron en marcha la panadería Doctora Pan (ella es médica). «Decidimos venir a Vigo porque Galicia es un lugar de referencia de la panadería; queríamos formarnos aquí para, al volver a nuestro país, poder enseñar lo que aprendiéramos aquí, pero la pandemia nos dejó casi de inmediato sin posibilidad de regreso. No teníamos papeles de formación homologados, la vida se nos hizo cuesta arriba y comíamos lo que nos daban en Cáritas. Como tenemos amigos panaderos españoles, nos ayudaron y, a través de préstamos de maquinarias y de un préstamo social de la Fundación Érguete, abrimos el negocio», relatan.

Tienen dos hijos y consideraron importante poder trabajar los dos «para sacarlos adelante». «La única forma era abriendo un negocio. No todo el mundo aprecia el gran trabajo que hay detrás de un buen pan, por lo que su valor económico es siempre cuestionado. Los artesanos tenemos el camino más difícil en todos los aspectos», comentan. También venden pan, además de pasteles, Paulo Anjos y su mujer Ana Paula, portugueses. Lo hacen en Delicias de Paulita. Abrieron el negocio el 21 de octubre, tras más de 15 años en Galicia. «Juntamos tradición y excelencia», explica él. Emprendieron para ofrecer a la urbe productos de calidad con sello luso y se decantaron por el mercado del Centro Comercial Praza América 3.

Paulo Anjos, de Delicias de Paulita.

Paulo Anjos, de Delicias de Paulita. / Alba Villar

«Elegimos este sitio, precisamente, porque, antiguamente, el pan se vendía en mercados. Y nosotros hacemos pan como antiguamente, con masa madre de fermentación lenta, de 24 a 40 horas. Se cuece en horno de piedra; no tiene aditivos ni conservantes y dura toda la semana. El sabor es mejor, así como la digestión, y es bueno para la salud. Mi mujer es pastelera, con títulos de Portugal y España, y abrir un negocio como este fue siempre su deseo. Estamos muy contentos», apostilla. Él atiende a los clientes y mantiene en orden el espacio. Entre sus productos estrella, destaca el pan tradicional portugués y el pastel de nata gourmet. «Lo hacemos como se hacía en sus orígenes, en 1837», presume.

Equipo de Sota Tapas.

Equipo de Sota Tapas. / Pablo Hernández Gamarra

La alimentación es el sector que más destaca entre el emprendimiento extranjero: permite a los ciudadanos foráneos ofrecer productos diferentes y a los nativos, la posibilidad de que su paladar viaje sin necesidad de moverse de su territorio. Anahí Naveda y Javier Castro, argentinos, abrieron a finales de julio Sota Tapas. Llevan ocho meses en la urbe olívica. «Buscábamos una ciudad chica, cercana a espacios verdes para vivir y con movimiento cultural y gastronómico en auge. Eso y el fuerte componente emocional, porque los padres de Javi son de Galicia, fueron los motivos que nos animaron a analizar el mercado y decidir abrir nuestro proyecto en Vigo», traslada ella.

Reconoce que lo más difícil de este viaje emprendedor es «darse a conocer». «Cuesta que tu público se acerque y se anime a probar la propuesta que ofreces, y más cuando tiene un concepto que se escapa un poco de lo más tradicional del mercado en el que estás. Nosotros intentamos dialogar con las tradiciones gallegas y las argentinas para ofrecer, con los productos de aquí, platos diferentes, siempre respetando el producto y la estacionalidad», subraya.

Equipo de Blackwhite Barber Shop, en el negocio de la calle Progreso.

Equipo de Blackwhite Barber Shop, en el negocio de la calle Progreso. / Jose Lores

No todo es alimentación. Felipe Ruiz Tortosa, venezolano (siete años en Vigo), y Julio Torres Jiménez (10 años en Vigo), dominicano, pusieron en marcha en abril de 2021 la barbería Blackwhite Barber Shop de la calle Progreso. En septiembre de 2022, inauguraron una segunda en López Mora. Y, el 21 de febrero, estos socios darán vida a Pause, un centro de belleza para mujeres en el número 17 de Rosalía de Castro. «Llegamos a Vigo por nuestros lazos familiares con Galicia, pero fue la ciudad la que realmente nos conquistó. Su belleza, su gente y su espíritu emprendedor nos hicieron sentir que este era el lugar ideal para comenzar un proyecto propio. Aquí nos conocimos los socios y transformamos un sueño en realidad», comentan.

Entienden su proyecto como «una forma de aportar estilo, confianza y valor a la comunidad viguesa». «Además, nuestro equipo refleja la diversidad cultural de la ciudad: contamos con profesionales de Venezuela, República Dominicana, Cuba, Colombia, Brasil y España, lo que enriquece nuestra forma de trabajar y el trato con los clientes», aseveran antes de mencionar que «lo más complicado» de este camino «ha sido adaptarse a un nuevo país, comprender los trámites legales y la normativa local y la gestión de los impuestos, además del esfuerzo económico». «También fue un reto darnos a conocer y ganarnos la confianza de los clientes. Aun así, con trabajo constante, unión como equipo y el apoyo de la comunidad, hemos logrado superar esas dificultades y consolidar un negocio sólido, cercano y de calidad», apuntan.

Janilca Colón y Daniel M. Linares, de Copy Expresss Vigo.

Janilca Colón y Daniel M. Linares, de Copy Expresss Vigo. / Pablo Hernández Gamarra

Janilca Colón Eusebio, de la República Dominicana, lleva en la ciudad nueve años. Abrió Copy Express Vigo a principios de octubre de 2024. Se trata de un negocio dedicado al diseño gráfico, fotocopias, encuadernación, plastificación, envío de remesas y personalización de regalos. Abrir este local en Vigo fue «una decisión basada en la ilusión de crecer profesionalmente, aportar valor a la comunidad y construir un proyecto sólido a largo plazo». «Como inmigrante, siempre he tenido una mentalidad de esfuerzo, constancia y superación, y Vigo me ofreció oportunidades reales para emprender. Mi motivación principal ha sido desarrollar un servicio de calidad y rapidez, poder generar empleo y demostrar que, con trabajo, responsabilidad y dedicación, es posible alcanzar metas importantes», reflexiona.

Añade que «uno de los mayores retos al emprender es comprender los procesos administrativos». «Aunque el camino exige compromiso y perseverancia, la satisfacción de ver crecer el negocio y formar parte activa del desarrollo económico y social de Vigo hace que todo el esfuerzo valga la pena», finaliza.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents