Manifestación en una escuela infantil de Coia por la sanción a una trabajadora que informó a una madre de que su hija sufría acoso
Más de 70 personas, entre ellas las madres de la menor, mostraron su apoyo a Eva Pallas

Alba Villar / Edgar Melchor / Patricia Casteleiro
Eva Pallas, cocinera en la escuela de educación infantil Rosalía de Castro de Vigo, fue sancionada hace algunos meses por contarle a una madre que su hija estaba sufriendo, presuntamente, acoso psicológico. Tras recurrir en repetidas ocasiones, la pasada semana le notificaron que la falta leve que había recibido era definitiva. Su intención ahora es continuar reclamando por lo contencioso, no sin antes manifestarse por lo ocurrido.
Esta mañana un grupo de más de 70 personas se concentró a la salida del centro, en Coia, para reclamar que se levante la sanción a la trabajadora y que el capítulo no quede definitivamente cerrado. Entre los asistentes se encontraban las dos madres de la niña que supuestamente habría sido encerrada en un baño en contra de su voluntad y a la que una profesora le habría gritado «¿Y tú por qué no tienes amigos?».
Una de ellas, Elisabet Pérez, explicó que hasta el momento no tenían constancia sobre si había o no una investigación abierta hacia la maestra. Según la consellería de Política Social, en caso de que llegue a ellos o a la dirección de un centro que un alumno puede estar sufriendo cualquier tipo de acoso, se activa un protocolo. «Nós non temos ningunha comunicación e pensamos que está traballando noutro centro».
Recuerda que los hechos comenzaron en noviembre de 2024. «Pedimos falar coa directora e facer unha xuntanza coa profesora porque notabamos comportamentos raros na nosa filla. Nesa reunión aceptou o que estaba facendo e na escola puxeron como medida que a nena non volvese a estar a soas con esa educadora», explicó la madre. Cuenta que eso funcionó durante un tiempo, hasta que presuntamente ocurrió el incidente por el que Eva, la cocinera, fue sancionada.
La camarera del centro declaró durante la investigación que había visto como la profesora encerraba a la menor en un baño y con su cuerpo ejercía presión sobre la puerta para no dejarla salir. A las horas, tras presenciarlo, se lo comunicó a Pallas. Cuando ese día una de las madres fue a buscar a su hija, la notó afectada. Se puso en contacto con la cocinera y le preguntó si sabía si había pasado algo. Esta le contó lo que acababa de escuchar a través de su compañera de trabajo. Pensó que era la forma de proceder cuando un niño puede estar potencialmente en peligro. Esa misma jornada acudió a dirección y explicó lo que había ocurrido. Al día siguiente tenía impuesta una sanción por saltarse el protocolo.
Desde Política Social señalan que su proceder no fue correcto, que tenía que haber informado a la directora o a la propia consellería, en ningún caso a la progenitora. A partir de entonces, siempre que pudo, la trabajadora presentó recursos contra la resolución de la sanción, pero en todos los casos le fueron desestimados.
Por ello, las madres de la menor quisieron apoyar ayer a esta trabajadora, junto a varias decenas de personas. "Vemos o que pasou como unha forma de silenciar ás traballadoras", concluyó Elisabet. Por su parte, Pallas también fue a la protesta. Se mostró agradecida y aseguró que continuará peleando para limpiar su expediente.
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