Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

«Somos peligrosos y mi jefe está enfadado»: la «sextorsión» con falsos sicarios no deja de crecer en Vigo

Las falsas páginas de contactos sexuales creadas para exigir dinero a los usuarios bajo amenazas son una modalidad de estafa ya habitual

Los delincuentes contactan por teléfono con las víctimas y, gracias a esta intimidación, llegan a conseguir transferencias de miles de euros

La «sextorsión» es una modalidad delictiva que ha crecido en los últimos años.

La «sextorsión» es una modalidad delictiva que ha crecido en los últimos años. / Marta G. Brea

Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

En los juzgados de Vigo están empezando a abundar unos juicios que se encuentran al alza en toda España. Se trata de la «sextorsión», una modalidad delictiva en base a la cual los delincuentes que se valen del anonimato de internet crean falsas páginas de contactos sexuales para después exigir dinero a los usuarios de las mismas bajo graves amenazas y simulando ser sicarios que trabajan para peligrosas organizaciones criminales. Los casos que protagonizan denuncias policiales o procedimientos judiciales como los que se están viendo en las salas de vistas de la Ciudad de la Justicia son solo la punta del iceberg. Muchas víctimas no llegan a denunciar por la vergüenza de haberse visto involucrados en este tipo de chantajes y para que estos hechos no trasciendan en su círculo familiar y social.

«Somos de una organización peligrosa y el jefe está muy enfadado», escuchó al otro lado del teléfono un vigués que en agosto de 2024 había telefoneado a varios números que se anunciaban en una página de servicios sexuales. El falso sicario consiguió que la víctima le hiciese transferencias por valor de casi 2.000 euros. Se trata de un caso típico de esta práctica delictiva: el extorsionador se comunicó con el afectado a través de llamadas y mensajes diciéndole que «había hecho perder el tiempo a las chicas a las que había telefoneado» y le exigía dinero por el «tiempo perdido».

Creyendo que las amenazas eran reales y que quienes las proferían sabían donde vivían, el hombre les envió primero 950 y 40 euros y más tarde, tras recibir nuevas exigencias, otros 990. Pero le pedían más y más dinero. «Iré a tu casa a llevarte por la fuerza al banco», le contestaron cuando dijo que ya no tenía más. Agobiado por la situación, fue en ese momento cuando decidió denunciar los hechos.

Identificación del titular de las cuentas bancarias

La investigación policial derivó en la identificación del titular de las dos cuentas bancarias en las que se recibió el dinero fruto del chantaje, quien ayer estaba citado para juicio en la plaza nº 2 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Vigo. La Fiscalía, que considera que «actuó con ánimo de lucro contactando con el perjudicado él mismo o a través de otras personas», pide para él 3 años de prisión como autor o colaborador necesario del delito, si bien la vista finalmente no se pudo celebrar por la incomparecencia del acusado, cuya pista se pierde en Valencia y sobre el que ahora pesa una orden de busca y captura.

De Valencia precisamente era una organización desarticulada ya en 2024 por el equipo de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Cangas en la denominada «Operación Zaco». La denuncia de un vecino de Moaña que había contactado con una plataforma de citas de contenido sexual para la que se hizo fotos desnudo dio lugar a este operativo que se saldó con dos personas detenidas y otras 18 en calidad de investigadas. El consejo policial ante este tipo de amenazas es no ceder al chantaje, ignorarlas y poner los hechos en conocimiento de los cuerpos y fuerzas de seguridad.

Una conducta castigada con hasta 5 años de prisión

El juicio que se tuvo que suspender no era el único señalado ayer en Vigo relativo a estas extorsiones, un delito que se recoge en el artículo 243 del Código Penal y que está castigado con hasta 5 años de prisión. La conducta penada es concretamante la de «obligar a otro, con violencia o intimidación, a realizar u omitir un acto o negocio jurídico en perjuicio de su patrimonio o del de un tercero». La otra vista estaba prevista en la plaza nº 1 de la misma Sección Penal de Vigo. En este caso la víctima perdió 900 euros «ante el temor que sintió» tras recibir amenazas de muerte contra él y su familia. La solicitud de pena para el acusado era de dos años de cárcel. El próximo 12 de febrero habrá otro juicio similar de un hombre que cayó en la trampa de una falsa cita tras ver un anuncio en Facebook.

En otros procedimientos judiciales abiertos en Vigo los falsos sicarios se llegaron a hacer pasar por bandas albanesas. Es muy complicado llegar policialmente a toda la organización que está detrás de estas estafas y en muchas ocasiones en el banquillo de los acusados solo se lográ sentar a los colaboradores, a «mulas» que cooperan con la banda poniendo sus cuentas bancarias para recibir el dinero obtenido gracias a las amenazas, un «modus operandi» habitual también en otros ciberdelitos como las clásicas estafas bancarias o las que se cometen contra las empresas.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents