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Una óptica de Vigo viaja a Ruanda para revisar la vista a 10.000 niños: «Allí no tienen miopía»

Marta Portanet, que tiene tres ópticas en Vigo y una en Cangas, estuvo en el país africano, donde los niños no tienen la oportunidad de desplazarse para hacerse las pruebas

Portanet trabajando en Ruanda

Portanet trabajando en Ruanda / FDV

Vigo

La historia reciente de Ruanda está marcada por el genocidio ocurrido en 1994, cuando su gobierno exterminó a cientos de miles de personas tutsi en poco más de tres meses. Tras este oscuro episodio, trabajaron en su regeneración. El proceso fue largo e influyó directamente en las dificultades de transporte que enfrenta hoy este país africano. A pesar de algunos avances en infraestructura, todavía tienen por delante retos como el deterioro prematuro de algunas carreteras, la falta de transporte público eficiente o la vulnerabilidad que padecen por inundaciones frecuentes.

El mapa incide directamente sobre los movimientos de su población. Miles de estudiantes caminan kilómetros cada día solo para ir al colegio, pero no tienen la posibilidad de realizar otros desplazamientos más lejanos. Por ello, carecen de revisiones aquí tan básicas como una graduación de la vista.

Marta Portanet.

Marta Portanet. / Marta G. Brea

Una compañía francesa, Grand Audition, que tiene presencia en Vigo desde hace un año y medio, organizó un viaje a Ruanda para medir la vista y el oído de hasta 10.000 niños. Para ello se desplazó un equipo de profesionales internacional en el que estaba la viguesa Marta Portanet, que posee tres ópticas en la ciudad, una en Cangas (la primera que hubo en esta localidad) y un centro de esta franquicia auditiva en calle Venezuela.

«Van dos veces al año, con equipos de optometristas y audioprotesistas. También mandan a oftalmólogos y otorrinos a hacer cirugías a los niños que lo necesiten. Nosotros íbamos primero para trabajar en los colegios porque los pequeños no pueden llegar al hospital, está a demasiados kilómetros», cuenta. Su equipo estaba formado por una treintena de profesionales, por lo que a cada uno le tocó atender a cientos de niños en una semana.

Uno de los principales retos al llegar fue la comunicación con los alumnos. Según relata esta viguesa «era complicado, ya que muchos niños no hablaban ni inglés ni francés». Para poder trabajar, el equipo se apoyó en profesores de los propios centros, traductores y en dos otorrinos ruandeses que sí dominaban el idioma.

Ella se encargaba del primer filtro visual. Cada niño acudía con una ficha con sus datos y se realizaban pruebas sencillas de agudeza , tapando un ojo y otro o utilizando optotipos básicos, como la conocida «E» orientada en distintas direcciones. Además pasaban una primera revisión externa para descartar infecciones u otras alteraciones.

Sistema para colocar a los niños a la distancia necesaria para realizar la prueba de visión.

Sistema para colocar a los niños a la distancia necesaria para realizar la prueba de visión. / Cedida

Solo un 3% con patología

De los 10.000 niños revisados solo un 3 % fue derivado al hospital por necesidad de gafas, infecciones oculares, estrabismos o problemas de oído que requerían medicación o atención especializada. Portanet subraya que la miopía es «poquísima», con una incidencia «bajísima» en comparación con la que observa en su práctica diaria en España, que podría ser ya superior al 50%.

En su opinión esto se da porque los menores pasan todo su tiempo libre en exteriores y sin estar en contacto con pantallas, a diferencia de lo que ocurre aquí. «Vemos como desde los últimos años se está disparando», observa.

La óptica asegura que siempre recordará la reacción de los niños cuando, por ejemplo, los otorrinos les retiraban tapones de cera y «de repente oían». También cuando se les colocaban unas gafas de prueba y podían ver con claridad tras llevar toda la vida sin hacerlo. Además, vivieron casos especialmente delicados, que realmente necesitaban una intervención así para mejorar su vida, como el de una niña albina con una pérdida visual muy severa y problemas de audición.

Falta de profesionales

La óptica viguesa aqueja una gran falta de profesionales, de relevo generacional. ¿Por qué ocurre esto en el sector? Cree que los motivos pasan por la falta de información acerca de los estudios. «En Galicia tenemos la suerte de tener el grado en Santiago, el problema es que sea poco conocida. Somos una profesión con cero paro», reflexiona.

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