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Justificantes y «triquiñuelas» para saltarse Educación Física

La presión por el aspecto, burlas o falta de habilidades motiva el alto número de faltas que se han detectado en colegios de Vigo y su área

Patio de un colegio del área de Vigo. // A. P.

Patio de un colegio del área de Vigo. // A. P.

Vigo

A la asignatura de Educación Física siempre se la ha tildado de ser una «maría», una malconsiderada materia menor –con el avance de los cursos, sus sesiones en el horario escolar se reducen hasta desaparecer en 2º de Bachillerato– que no siempre goza del beneplácito de los alumnos. Especialmente en la ESO, donde coincidiendo con la plena adolescencia, estos jóvenes empiezan a sentir la presión por el aspecto físico y la «aprobación de sus iguales».

Esta puede ser una de las causas que ha llevado a muchos estudiantes a tratar de saltarse o evitar las clases de Educación Física, situación que se ha hecho palpable en varios colegios e institutos de Vigo y su área. «A estas edades importa la opinión de sus compañeros, de sus iguales, y ante falta de habilidad o torpeza o la presión por el aspecto físico y el cuerpo, puede hacer que rechacen participar de estas clases», comenta el psicólogo infantojuvenil Daniel Novoa.

El rechazo al que se refiere este profesional va más allá de la propia voluntad del alumno o alumna, ya que muchas veces cuenta con el aval de sus padres. «Faltar faltan en general a más materias, y muchas veces porque sus padres lo justifican», lamenta un docente del IES As Barxas.

Sobreprotección

Este pensamiento es refrendado por el psicólogo vigués. «Lo veo en algunas sesiones; clases con hasta 6 o 7 niños que no van al gimnasio y no por causas graves, sino porque las familias les compran sus quejas y los sobreprotegen. Así no pueden desarrollar sus capacidades para afrontar situaciones que les disgustan», añade.

En otro centro educativo del área, la situación se recrudeció hasta el punto de que contar con alumnos que acumulan más de un docena de faltas en esta asignatura. «Que la inseguridad a estas edades está ahí, en la adolescencia, seguro, pero también puede haber cierta rebeldía o incluso caradusirmo por parte de algún estudiante que cree que conseguir saltarse una clase lo vuelve más importante de cara a los demás», puntualiza Novoa.

Enfemedad o malestar

En el caso del CEIP Seis do Nadal, al tratarse de escolares con edades más pequeñas y por lo tanto, todavía preadolescentes, perciben en mucha menor medida esta situación. «A verdade é que a nosa materia gústalles moito. Pero é certo que sempre hai algún alumno ou alumna que ás veces di que está malo ou mala para non facer Educación Física», indica la docente.

Otro profesor de esta materia apunta que la gran mayoría de faltas de sus estudiante viene motivado por patologías o encontrarse mal. «No noso centro se din que non poden facer ningún tipo de exercicio teñen que traer un informe médico (nalgúns casos pode valer un xustificante dos pais, como cando teñen gripe). Aínda que agora no inverno é cando máis acontece que non participan nas clases prácticas, pola gripe , catarros e similares», puntualiza el docente de Educación Física.

Actitud propia de la edad

Esta realidad no sorprende a la psicóloga sanitaria y terapeuta familiar con una orientación sistémica, Estela Lamas, quien precisamente ofrecerá hoy una charla en el IES Coruxo para padres y madres sobre los problemas de la adolescencia y cómo abordarlos. «No es algo excepcional, la relación con el cuerpo es algo propio de esas edades, por ello se debería dar la asignatura desde otra perspectiva, darle una vuelta: ¿para qué nos puede resultar útil? Quizás no enfatizar tanto e l contenido o en aprender sino en sus beneficios. Si atienden a esta parte es posible captar su atención», valora Lamas.

En este sentido, Daniel Novoa impone una premisa empíricamente contrastada sobre el deporte: «Quizás muchos padres no lo sepan pero no hacer deporte te vuelve infeliz; tenemos como padres que no comprar el discurso de ‘estoy enfermo’ o ‘no me apetece’ porque está demostrado que afectará a su felicidad», concluye el psicólogo vigués.

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