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El cielo complica (aún más) la cuesta de enero en la hostelería de Vigo: «Se está trabajando bastante mal»

El subidón navideño dio paso a la temporada baja del sector, pero que se ha visto agravada por el tren de borrascas

Los hosteleros tratan de poner buena cara: «Esto en diciembre hubiese sido un auténtico drama»

Camareros de La Centralita esperando a clientes en la Plaza de la Constitución

Camareros de La Centralita esperando a clientes en la Plaza de la Constitución / Marta G. Brea

Pablo Galán

Pablo Galán

Vigo

Vigo se ha acostumbrado a vivir en el mes de enero entre alertas meteorológicas por lluvia, viento, granizo o tormentas, una sucesión de fenómenos que ha provocado un arranque de año con casi todas las jornadas pasadas por agua en el casco urbano, lo que ha afectado a toda la población y a sectores como la hostelería, especialmente aquella que tiene un filón en las terrazas, con mesas y sillas obligadas en su mayoría a estar a buen recaudo hasta que el cielo dé un respiro.

El clima se ha juntado, además, con un mes ya de por sí complicado para el sector, una cuesta de enero que se ha empinado, por tanto, todavía más. Con todo, los hosteleros hacen bueno el refrán de «al mal tiempo, buena cara» y lejos del alarmismo, asumen la situación con resignación, ya que vienen de una época tremendamente buena como es la Navidad.

Un camarero de la cafetería El Castro Bar, en Paseo de Alfonso XII, recoge la terraza ayer al mediodía

Un camarero de la cafetería El Castro Bar, en Paseo de Alfonso XII, recoge la terraza ayer al mediodía / Marta G. Brea

«Prefiero ponerme en el lado bueno, se agradece que esto no haya pasado en diciembre, lo que hubiese sido un drama», expone el presidente de la Asociación de Comercio y Hostelería del Casco Vello de Vigo, Juanjo Figueroa, uno de los responsables del restaurante Lume de Carozo, un establecimiento que aprovecha enero para tomarse un respiro, al igual que muchos otros bares y restaurantes de la ciudad en los que se puede ver el cartel de «cerrado por descanso» en las verjas. «Nosotros cerramos esta semana, nuestro vecino de enfrente la pasada. Son muchos los que aprovechan para coger aire después de una época de mucho trabajo para prepararnos para lo que llega a partir de la Reconquista», añade Figueroa.

No muy lejos de allí, en Paseo de Alfonso, el Castro Bar suele ofrecer a sus clientes una terraza privilegiada, pero que en las últimas semanas luce incompleta ante la imposibilidad de desplegarla por las inclemencias meteorológicas. Su propietario, José Curiel, puede disponer de hasta 18 mesas junto al Olivo y con vistas a la ría de Vigo, pero la situación actual le obliga a tener apiladas más de la mitad, sobreviviendo con el espacio en el interior y lanzando promociones y algún reclamo en forma de tapa o plato. «Durante la semana estamos trabajando muy mal y el fin de semana aguantamos el tirón», señala este hostelero sin esconder que «nosotros a la terraza cuando se puede le sacamos mucho rendimiento». Pese a todo, Curiel prefiere quedarse con «el lado positivo después de un final de 2025 muy bueno con importantes facturaciones», coincidiendo con otros colegas en el descalabro que estas borrascas hubiesen supuesto en diciembre.

Mesas vacías en la terraza de la cafetería Don Gregorio de la Puerta del Sol

Mesas vacías en la terraza de la cafetería Don Gregorio de la Puerta del Sol / Marta G. Brea

Algo más rotundo se muestra incluso el presidente de la Federación Empresarial de Turismo y Hostelería de Pontevedra (Feprotur) y representante de la Asociación Zona Náutico en Vigo, César Sánchez-Ballesteros, dejando claro que enero «ha sido un mes malísimo, dentro de que ya suele ser el más bajo del año con febrero y algo de marzo». Sánchez-Ballesteros relata cómo los establecimientos de Montero Ríos, junto al Náutico, están muy expuestos a las inclemencias meteorológicas de esta calibre, lo que les limita la actividad a un cliente local y de proximidad. «El movimiento en esta zona está siendo poquísimo, cuesta ver gente porque casi no hay turismo y la gente tiene muy pocas ganas de salir», apunta.

Terraza vacía en la entrada de la calle Príncipe

Terraza vacía en la entrada de la calle Príncipe / Marta G. Brea

Pese a las circunstancias, coincide con otros compañeros del sector en que «lo lógico sería quejarse si esto nos pasa en diciembre, cuando ya nos lamentamos un poco por la cantidad de lluvia en la primera mitad de mes, por lo que mejor que nos esté pasando ahora». Bajar la persiana unas semanas ha sido la receta de varios locales para evitar vivir (también económicamente) el temporal que azota Vigo. El sector, como la población en general, espera que pronto vuelva a salir el sol.

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