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El embalse de Eiras está a tres hectómetros cúbicos de alcanzar su capacidad total: ¿qué pasaría si llega al nivel máximo?

El embalse de Zamáns se sitúa en el 83,68 % de su capacidad, tras perder 0,08 hm³ en la última semana, por lo que actualmente le restan 0,33 hm³ para alcanzar el llenado completo

El embalse de Zamáns, casi lleno.

El embalse de Zamáns, casi lleno. / Pablo Hernández Gamarra

Vigo

Vigo lleva un año viviendo varias anomalías meteorológicas. Acaba de cerrar el enero más lluvioso de la década y la tónica continuará siendo la misma hasta nuevo aviso. Estos grandes acumulados también repercuten en los embalses que abastecen la ciudad y su área, que son los de Eiras y Zamáns.

En el primero, según los datos publicados este martes por Augas de Galicia, el volumen almacenado alcanza los 19 hectómetros cúbicos (hm³). Esto supone un 86,36 % de su capacidad total, fijada en 22 hm³. La presa ganó 2 hm³ con respecto a la semana anterior, un incremento cercano al diez por ciento, lo que confirma una evolución positiva, aunque cercana a su tope. De hecho, solo le restan 3 hm³ para alcanzar su capacidad total.

Con todo, se puede afirmar que la situación actual es más generosa que la registrada tanto en la misma semana del año pasado, cuando el embalse se situaba en 17 hm³ (77,27 %), como respecto a la media de los últimos diez años, que se sitúa en 18 hm³ (83,64 %).

Por su parte, el embalse de Zamáns presenta una evolución diferente. Con una capacidad total de 2,02 hm³, el volumen actualmente embalsado es de 1,69 hm³, lo que representa una ocupación del 83,68 %. Supone un ligero descenso respecto a la semana pasada, que se traduce en un aumento del resguardo, que pasa del 12,59% al 16,32%. Su nivel es alto. En 0,33 hectómetros cúbicos más alcanzaría el lleno.

¿Qué pasaría si llegan al tope?

Ambas presas están próximas a alcanzar su máximo nivel, pero no tendría por qué ser algo problemático. Una vez que alcanza esta marca, deja de almacenar agua. Desde ese momento, cualquier aportación adicional tiene que salir del embalse. Para eso hay aliviaderos, por los que manual o automáticamente se expulsa el sobrante.

La única circunstancia en la que podría haber peligro sería si, tras alcanzar la capacidad máxima, se producen aportaciones muy rápidas e intensas.

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