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Vecinos de Vigo sufren el duro invierno también en sus propias casas: «Estos pisos no están para vivir y la Sareb echa balones fuera»

Propietarios de viviendas en los edificios de Aragón y Bailén en los que el Gobierno anuncia alquileres asequibles sufren graves humedades y goteras que inundan sus hogares

Critican la falta de conservación del edificio y la falta de soluciones un año después de comprar sus inmuebles: «Nos sentimos engañados y estafados»

Pablo Galán

Pablo Galán

Vigo

Los edificios construidos en la confluencia de la rúa Bailén y Aragón son uno de los símbolos de la crisis inmobiliaria en Vigo. La construcción de los inmuebles se vio interrumpida tras la quiebra de la promotora y fue la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) la que asumió la propiedad tras un embargo por una resolución judicial, retomando las obras en 2022 para tener lista una primera promoción de pisos, que fueron puestos en el mercado y varios de ellos vendidos.

Cumplido para esos nuevos propietarios el difícil sueño de hacerse con una vivienda, más en los tiempos que corren, se ha convertido en una pesadilla, tal y como cuentan varios vecinos de uno de los bloques a los que se accede por la rúa Bailén, que compraron sus pisos hace justo un año y que se sienten «engañados y estafados», tal y como relata uno de los afectados, Alfonso, que a los 15 días de escriturar su vivienda ya tuvo problemas de filtraciones de agua en el dormitorio principal. Tras una reclamación inicial parecieron desaparecer, pero que ahora se han ampliado al salón del inmueble después de que las reparaciones que supuestamente le realizaron no atajaron la raíz del problema.

Ángel, Aitor, Alfonso y Luis, delante del edificio en la confluencia de Aragón y Bailén.

Ángel, Aitor, Alfonso y Luis, delante del edificio en la confluencia de Aragón y Bailén. / Pablo Hernández Gamarra

Lo sufrido por Alfonso no es un caso aislado, sino que son al menos cinco de los nueve propietarios que residen en el edificio los que están sufriendo problemas, ya de por sí una situación complicada, pero a la que se añade un ingrediente que engorda la magnitud de lo ocurrido, ya que viviendas del inmueble ahora vacías están entre las elegidas por el Gobierno central para el plan piloto de alquileres asequibles lanzado en Vigo el pasado mes de diciembre. Coincide esto con el lanzamiento de la nueva empresa estatal pública de vivienda, Casa 47, a la que la Sareb está transfiriendo distintas propiedades en toda España, entre ellas estas de la rúa Bailén que fueron retiradas del mercado inmobiliario de compraventa para iniciar esa transferencia.

«Si realmente quieren traer familias, los pisos no están para vivir, están que se caen las paredes de las humedades, cada vez que llueve cae agua y lo estamos sufriendo los que estamos», cuenta sin esconder la desesperación Aitor, otro de los vecinos perjudicados por la situación en una de las habitaciones de su piso, donde ha tenido que realizar un «apaño» tapando las ventas con un plástico y colocando varios cubos que tiene que vaciar periódicamente para que no inunde toda la estancia.

Alfonso señala las humedades en el techo de su salón, con cubos, toallas y fregonas.

Alfonso señala las humedades en el techo de su salón, con cubos, toallas y fregonas. / Pablo Hernández Gamarra

«Nos sentimos indefensos porque es una entidad estatal y ya no sabes quién te responde, solo echan balones fuera y seguramente tengamos que acabar denunciándolo», explica otro vecino, Ángel, que comparte con sus vecinos la preocupación de que al otro lado del teléfono y del ordenador no saben si sigue la Sareb, el Sepes o Casa 47, lo que hace crecer su confusión y el enfado. «Nos sentimos desamparados, desprotegidos porque quien nos ha vendido algo, que además es una administración pública que encima los quiere poner ahora en alquiler, reclamamos y no nos hacen ni caso», apunta Alfonso.

Aitor, uno de los vecinos afectados, enseña el «apaño» realizado para minimizar las afecciones por las filtraciones de agua. / Pablo Hernández Gamarra

Pedro Fernández

Aitor vive en uno de los pisos de la sexta planta, la penúltima del edificio. Nadie reside por ahora en el séptimo, pero lo que pudieron descubrir en los últimos días no les da mucha tranquilidad, ya que tras una inspección en el tejado del inmueble, descubrieron agua embalsada en una de las repisas, con importantes daños pendientes de reparación que contribuyeron a provocar las filtraciones, con esas viviendas vacías. «Fíjate el descontrol que tuvo que venir un cerrajero porque con el traspaso de la Sareb al Sepes se llevaron las llaves para Madrid. Pudimos ver cómo estaban esos pisos y parecían auténticas piscinas, tenían muchos problemas», señalan los afectados, que apuntan a una dejadez del «banco malo» durante mucho tiempo.

«Cuando compramos los pisos, estaba todo bien aparentemente, pero está claro que hay un defecto de mantenimiento y no hicieron lo que debían durante muchos años», apunta Luis, que es también el presidente en estos momentos de una comunidad que se enfrenta a un duro invierno también en su propia casa.

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