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Por qué los docentes ya no quieren acompañar al alumnado en las excursiones: «O los atan en corto o no van»

De beber alcohol en los hoteles o quedar con escolares de otros centros a «faltas de consideración» con el personal: profesores de Vigo y su área razonan su rechazo a viajar con ellos

Cada vez más profesores rechazan participar en las excursiones por el mal comportamiento del alumnado

Sara Fernández

Vigo

Un viaje de cinco días a la nieve, disfrutar de los atractivos de la capital, despedir el curso desde la ciudad condal... Decenas de escolares participan curso tras curso de excursiones o salidas organizadas, habitualmente, por los propios colegios e institutos. Aquí viene el problema: ¿quién se encarga de su cuidado? ¿Quién los vigila? ¿Está entre las competencias del profesorado controlar a su alumnado fuera del centro?

El comportamiento de los adolescentes deja, en ocasiones, mucho que desear, hasta el punto de que cada vez son más los docentes que rehúsan viajar con ellos por la responsabilidad que supone, delegando esta autoridad en agencias, empresas especializadas o incluso en las propias familias. «La excursión de 4º de la ESO a Tenerife la están organizando los padres y madres, nosotros decidimos que no a consecuencia de los problemas que tuvimos anteriormente. En el caso de 6º de Educación Primaria sí los llevaremos nosotros, pero a los de la ESO no», explica la dirección de un colegio de Nigrán.

La «buena fe» del docente

Quizás no la argumentación, pero el fondo que aglutina estas palabras sí es recogido por muchos profesores y equipos directivos. «El acompañamiento en las excursiones depende más de la buena fe del profesorado y no es, ni mucho menos, una actividad que cuente con el reconocimiento suficiente para, a nivel personal, hacerla a menudo», cuenta un docente de un instituto de Vigo.

Desde episodios en los que los profesores han «cazado» a sus alumnos bebiendo alcohol por la noche en los hoteles, a «faltas de consideración» con el personal de las actividades o incluso quedadas «perigosas» con alumnos de otros centros «aos que nin sequera coñecen» son algunos de los episodios que han tenido que experimentar los profesores durante las excursiones con alumnos. «Muchos o atan en corto al alumno o no van», cuenta otro profesor de IES del municipio vigués.

«Normalmente, todo sucede polas noites, onde o profesorado ten que facer turnos para vixiar os pasillos e, habitualmente, non poden durmir polas noites. Aínda así, o control do alumnado é moi complexo, pois as habitacións son o espazo de intimidade do alumnado durante a viaxe, e entrar nestes espazos é delicado. Por este motivo, é tan complexo controlar o que sucede polas noites e a maioría de conflitos pasan nese momento e nas habitacións», desgrana otro docente de otro centro de la ESO.

Con el estudiante a urgencias

Alguno de estos episodios terminó incluso con el alumno en «urxencias» por un consumo excesivo de bebidas alcohólicas. Reconoce este docente que «atopar alumnado do propio centro con alumnado doutra viaxe de fin de curso doutro centro do estado, que tamén se aloxaban no mesmo hotel, polas noites na mesma habitación» se trata de una práctica habitual.

Otro docente relata las complicaciones que estas situaciones o la vigilancia en sí de los estudiantes pueden generar al propio profesorado. «Si la excursión es de varios días, el descanso puede ser difícil y problemático, incluyendo encontronazos con alumnado de otros centros, alguna vez me he encontrado incluso alumnado mayor de edad, en conductas insalubres contra las que nada podemos hacer», relata.

A este respecto, señala este profesor de Vigo que entre las competencias docentes no viene incluida esta responsabilidad. «En el caso del acompañamiento en la enseñanza pública gallega, no existe un complemento salarial por desplazamiento del domicilio en concepto de dietas, sí existe pensión completa, y este complemento es muy escaso en el caso de la media pensión», añade el profesional.

Irresponsabilidad

Y es que no todo depende del comportamiento, bueno o malo, del estudiante, ya que muchas veces pueden darse situaciones devenidas de imprudencias o falta de previsión del alumnado: «He experimentado accidentes que podrían haber sido grave derivados de la propia irresponsabilidad del alumnado (muchas veces no haciendo caso a nuestras indicaciones), que han llegado a incluir la asistencia médica; yo he visto de todo. Empezando por muchas veces falta de consideración del alumnado con el personal de las instalaciones que visitan o los sitios donde se alojan, falta de interés (muchas veces absoluta) en visitas de tipo cultural, no solo museos sino también exposiciones interactivas o sitios patrimoniales o de interés», analiza este profesor.

Como todo, hay experiencias malas... pero también otras muy enriquecedoras. «La convivencia entre los alumnos y profesores fuera del centro es muy distinta y perderla me daría tristeza. Fuera del centro, quizás por la falta de confianza, veo que se portan mejor. Yo pasé en 2019 una semana con un grupo en Madrid y fue maravilloso», valora una profesora de un CPR de Vigo.

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