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San Enrique pide al Puerto de Vigo posponer el expediente de caducidad de la concesión y exhibe carga de trabajo y plantilla

Alega que la inversión en el astillero supera lo comprometido con la Autoridad Portuaria y que la previsión para 2026 es pasar de 200 a 350 trabajadores y 14 millones de facturación

Un buque Ro-Ro, en el muelle principal de armamento de Astilleros San Enrique en Espiñeiro.

Un buque Ro-Ro, en el muelle principal de armamento de Astilleros San Enrique en Espiñeiro. / Alba Villar

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José Carneiro

José Carneiro

Vigo

«Profunda preocupación», «medida desproporcionada», «sin justificación». La decisión del Puerto de Vigo de llevar al Consejo de Administración del viernes el inicio de un expediente de caducidad de la concesión de Astilleros San Enrique (Grupo Meridional) en Teis —en parte de lo que en su día ocupó la extinta Factorías Vulcano— por incumplir los compromisos adquiridos en materia de inversiones y facturación ha sentado como un jarro de agua fría en las oficinas de Espiñeiro, donde tratan por todos los medios de ganar tiempo.

Fuentes de la compañía explicaron a FARO que ya han solicitado a Praza da Estrela que posponga ese expediente para que pueda auditar las inversiones ejecutadas —que «superan», aseguran, pese a los eventuales retrasos, lo acordado—, verifique el estado operativo y la carga actual de trabajo de las instalaciones —avanzan que este año prevén facturar 14 millones de euros y aumentar la plantilla de los 200 trabajadores actuales a 350— y constate «la evolución económica y la proyección sólida del astillero».

La concesión sobre 18.093 metros cuadrados en Espiñeiro se concedió en abril de 2022 por un periodo de quince años para trabajos de construcción y reparación naval. Ante el incumplimiento en materia de inversiones que el Puerto esgrimirá el viernes para proceder al primer paso para recuperar esos terrenos, la empresa replica que hasta la fecha se han ejecutado un total de 3,58 millones de euros, por encima de los 2,45 acordados con la Autoridad Portuaria de Vigo, a lo que se suman inversiones adicionales destinadas a reforzar las líneas de negocio y atender «una demanda creciente» del mercado.

Dos buques de nueva construcción

El astillero opera con tres líneas industriales: construcción naval (con una pontona Ro-Ro para Ferrovial y el Puerto de Santander y la fabricación de estructuras metálicas y bloques para otros astilleros de la Ría), reparación y estructuras off-shore para renovables, con un proyecto pionero de fotovoltaica marina flotante de 1 megavatio para Naturgy y la fabricación de estructuras offshore para Dragados. Además, apuntan desde San Enrique, se están negociando dos buques de nueva construcción cuya negociación estaría en la fase final: un crucero de exploración de 69 metros de eslora para la naviera francesa Selar, valorado en torno a los 40 millones de euros, y un ferri de 134 metros para la noruega Sunborn, un contrato que ascendería hasta los 83 millones de euros.

La compañía recalca que en la actualidad trabajan 200 personas en Espiñeiro y que en 2025 la facturación escaló hasta los 9 millones de euros. Para este año, la facturación prevista sería de 14 millones de euros (lo que supondría un crecimiento del 36%) que podría aumentar hasta los 25 o 35 millones de euros en función de los nuevos contratos en negociación (por los hitos de pago iniciales, en caso de entrar en vigor), por lo que la plantilla aumentará hasta los 350 efectivos. Y a medio plazo, apuntan, se espera alcanzar un volumen de negocio de 75 millones de euros y 550 empleos, entre mano de obra directa e indirecta.

Retraso justificado

Astilleros San Enrique admite que hubo un retraso «justificado» en materia de ejecución de inversiones por causas propias de la «complejidad industrial y puesta en marcha de un modelo de negocio nuevo con entrada en un sector complicado y búsqueda de nicho de mercado», pero considera «totalmente desproporcionada» la decisión del Puerto de iniciar un expediente de caducidad de la concesión. Fuentes de la compañía alegan que solo quieren que Praza da Estrela audite las inversiones y verifique el estado operativo y la carga de trabajo actual, aunque aseguran que si el expediente sigue adelante llevarán el caso a los tribunales. También confían en que no haya unanimidad entre los consejeros portuarios y que el inicio del expediente no salga adelante.

De consumarse una extinción de la concesión, y sin que haya trascendido el interés de ningún grupo industrial por esos terrenos, la zona de Espiñeiro, de la parroquia de Teis, se quedaría sin actividad de construcción y reparación naval casi un siglo después de la llegada de Enrique Lorenzo, alma mater de Vulcano.

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