El Puerto de Vigo decreta el fin de la concesión de Astilleros San Enrique por incumplir pliegos
La empresa, heredera de los terrenos de Factorías Vulcano, había recibido una prórroga para cumplir con el plan de inversiones
Debía haber rebasado los 10 millones de facturación ya el primer año, en 2033

Imagen de archivo de las instalaciones de Astillero San Enrique. / Marta G. Brea

La empresa Astilleros San Enrique fue constituida en junio de 2020 con la denominación Parco Solar; era una más de las firmas que dan forma y diversidad de ingresos al grupo Marina Meridional, del veterano José Alberto Barreras. Y fue de la que éste echó mano, ya en agosto del mismo año, para postularse de cara a la compra de las instalaciones de Factorías Vulcano, herida de muerte en su enésimo concurso de acreedores y en fase de liquidación. Quedaría renombrada como Astilleros Meridional de Vigo, primero, y Astilleros San Enrique, después.
El empresario consumó su ambición: la dotó de 2 millones de euros de capital social, adquirió los terrenos privados de la ex Vulcano y logró amarrar una concesión sobre los adscritos a la Autoridad Portuaria de Vigo, en un proceso no sin polémica —el exconselleiro Francisco Conde avaló la permanencia de la actividad naval en la zona, aunque desde Praza da Estrela barajaron destinarla a logística—, por un plazo de 15 años. El espacio concesionado quedó en los 18.093 metros cuadrados con lámina de agua adicional.
Pero Astilleros San Enrique no agotará, ni mucho menos, ese plazo. Al menos, si sale adelante la propuesta del Puerto, que en el consejo de administración de este viernes, el primero de 2026, someterá a votación la «resolución del expediente de declaración de extinción por caducidad de la concesión administrativa» de esta empresa. El expediente se basa presumiblemente en el supuesto incumplimiento de todas las garantías que ofreció el astillero en 2022, cuando tomó las llaves de la desaparecida Vulcano.
Toda concesión administrativa está sujeta el cumplimiento de compromisos de inversión —el beneficiario de ese suelo público ha de revalorizarlo en contraprestación por su disfrute— y de volumen de negocio, toda vez los terrenos son finitos y deben priorizarse las actividades que generen más retorno. En este caso, San Enrique comprometió una inversión de 2,45 millones de euros, a completar como límite hasta abril de 2024; el Puerto validaría un año de prórroga, que expiró en mayo del año pasado.
En cuanto a la facturación, y como se divulgó públicamente en el Boletín Oficial del Estado (BOE), el astillero debía rebasar los 10 millones de euros, importe que iría medrando hasta los casi 14,7 millones a cierre de 2033. En este aspecto la compañía sí quedó muy lejos: registró unas ventas de 1,83 millones de euros en 2022 y de otros 657.500 en 2023; en ambos anotó números rojos. Las cuentas de 2024 reflejan ingresos por 860.000 euros, con pérdidas por 1,78 millones.
El pedido de más importe que ha consumado Astilleros San Enrique hasta la fecha fue el ensamblaje del armazón de un túnel de viento para una factoría sueca de Volvo; en ejecución está el de dos plataformas flotantes para generación eléctrica de BlueNewables, a ubicar en el Puerto de Valencia, por 4 millones. La compañía naval había anunciado la construcción de un arrastrero congelador de gran porte, de 80 metros de eslora, para la antigua filial de Pescanova Pesca Chile, armadora que explotó unidades emblemáticas como el Puerto Toro, Ila o Cabo de Hornos.
Este pedido, que la propia San Enrique había valorado en 35 millones de euros, no llegó a entrar en vigor. Sus ingresos han dependido principalmente a trabajos de varada o reparación, con proyectos vistosos como el de la instalación de velas rígidas en el ro-ro de Airbus Ville de Bourdeaux.
Entre tanto no trascienden los detalles que motivan esta resolución, cabe recordar que Praza da Estrela ha incorporado los terrenos privados de la antigua Vulcano (39.500 metros cuadrados) a su plan de usos, indemnizando a San Enrique con más de cuatro millones de euros. Su propio presidente, Carlos Botana, lamentó en una entrevista con FARO la «infrautilización» del espacio, que en su parte concesionada tiene una superficie de 18.000 metros cuadrados con dos muelles de casi 150 metros de largo y calado de más de 10.
De consumarse una extinción de la concesión, y sin que haya trascendido el interés de ningún grupo industrial por esos terrenos, la zona de Espiñeiro, de la parroquia de Teis, se quedaría sin actividad de construcción y reparación naval casi un siglo después de la llegada de Enrique Lorenzo, alma mater de Vulcano.
Suscríbete para seguir leyendo
- Del hospital Álvaro Cunqueiro a Londres para estudiar a los atletas de gran corazón
- Rumbo directo a Vigo desde Irlanda: The Corrs deja 'sin aliento' a Castrelos
- Menores con adulto y permiso parental se quedaron fuera de la platea de Castrelos para ver a Abraham Mateo: «Sé que es la ley, pero...»
- Así va a estar el cielo en Vigo el día del eclipse: será un tiempo que dure días
- El mejor mirador para ver el eclipse en Vigo: playas y zonas elevadas
- Dos policías nacionales salvan a una mujer que se quedó inconsciente al atragantarse en un bar de Vigo
- Situación crítica del embalse de Eiras: «Es la peor situación histórica de reserva de agua», alerta Caballero
- Vigo, antes y ahora en la pantalla del móvil