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Caballero da más detalles de las nuevas rampas de la Gran Vía de Vigo: cifra y presupuesto

La obra contará con financiación del Gobierno de España procedente de fondos europeos

Vista general de un tramo de la Gran Vía de Vigo.

Vista general de un tramo de la Gran Vía de Vigo. / Marta G. Brea

Vigo

La Junta de Gobierno de Vigo aprobó hoy el proyecto de obra del primer tramo de rampas en la Gran Vía para conectar la Plaza de América con la Plaza de España: entre las calles Girona y Tarragona. El importe de licitación «ya sobre el proyecto constructivo», según actualizó el alcalde, Abel Caballero, es de 9.143.000 euros. La obra tendrá un plazo de ejecución de un año.

Caballero recordó que la obra contará con financiación del Gobierno de España procedente de fondos europeos. Se instalarán siete rampas, cada una cubierta con pérgolas, con longitudes que van de 33 a 46 metros. «Van a ir por el medio del bulevar, manteniendo la estructura actual, Además, vamos a mejorar la accesibilidad», explicó el alcalde.

Precisó que el objetivo es, más allá de facilitar la movilidad, potenciar el desarrollo económico de la zona con la «dinamización del comercio por la afluencia de personas». Caballero añadió que la Gran Vía será más permeable y presumirá de más vegetación. Hace días, comentó que la obra podría empezar ya este año.

El alcalde también adelantó que el siguiente tramo, entre Tarragona e Islas Baleares, está «aprobado» y listo «para sacar directamente a licitación». La semana pasada, indicó que el presupuesto de esta segunda parte será de unos 8 millones de euros. «No hay quien nos pare», sentenció.

Un ámbito de 3.413 metros cuadrados

La actuación prevista entre las rúas Girona y Tarragona afectará a un ámbito de 3.413 metros cuadrados. El proyecto mantiene la actual sección viaria —tres carriles por sentido—, pero transforma por completo el bulevar central para convertirlo en un eje peatonal continuo de 354 metros de longitud. De ese recorrido, cerca del 82% podrá realizarse mediante pasillos mecánicos en sentido ascendente, con un total de 289 metros repartidos en siete tramos y adaptados a una pendiente media del 3,7%.

La superficie verde pasará de 1.053 a 1.307 metros cuadrados, un incremento del 19%, mientras que las áreas destinadas al tráfico rodado en el bulevar se reducirán casi a la mitad. El recorrido peatonal crecerá un 46% y las zonas estanciales aumentarán un 40%, con nuevos espacios para sentarse y permanecer. Además, el proyecto incorpora 17 elementos vinculados a soluciones de tipo Smart City y mejora la accesibilidad urbana en más de 1.240 metros cuadrados, un 36% del ámbito total.

El plan incluye también la renovación de las redes de abastecimiento y saneamiento, muchas de ellas al final de su vida útil, y se actuará sobre el alumbrado, el riego y la señalización semafórica. En el apartado ambiental, el estudio del arbolado detecta más de un centenar de ejemplares con problemas estructurales o sanitarios, especialmente olmos y castaños de Indias, algunos afectados por grafiosis. El proyecto prevé su retirada selectiva y la plantación de nuevas especies, con el objetivo de reforzar la seguridad, mejorar la biodiversidad urbana y consolidar un bulevar más verde y funcional.

Más de 8 de cada 10 metros, con ayuda mecánica

El desnivel que salva este tramo de la Gran Vía es uno de los grandes condicionantes del proyecto: casi 14,2 metros de diferencia de cota en apenas 385 metros, el equivalente a subir un edificio de cinco plantas caminando. Para responder a esa pendiente media del 3,7%, se instalarán siete tramos de pasillos mecánicos, con longitudes que van desde los 33 a los 46 metros, lo que permitirá que más de 8 de cada 10 metros del recorrido puedan hacerse con ayuda mecánica.

El bulevar cambiará también de textura. Donde hoy predominan superficies duras, el proyecto reduce el pavimento un 40% y lo sustituye por zonas verdes y materiales drenantes. El espacio ajardinado ocupará el 38% del ámbito, frente al 31% actual, y se crearán dos jardines lineales continuos que actuarán como colchón vegetal frente al tráfico. Además, los nuevos pavimentos incorporan juntas verdes y hormigón con árido reciclado, una solución pensada para mejorar el drenaje y reducir el efecto isla de calor.

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