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Patas, colas... y fe: San Antón bendice a las mascotas

La Parroquia de La Soledad acogió un año más la tradicional bendición de San Antón a las mascotas. El exterior de la iglesia reunió a más de un centenar de animales junto a sus dueños para pedir y rogar por la salud «de un miembro más de la familia».

Ayer no hizo «un día de perros» en Vigo... o sí. Porque estos y otros muchos animales fueron protagonistas indiscutibles del día de San Antón, celebrado como cada año desde la Parroquia de la Soledad. Fueron más de un centenar de dueños y dueñas quienes acompañaron a sus mascotas, especialmente cánidos pero también algún gato como Luna e incluso el hámster Pipe, a recibir la bendición a cargo del párroco monseñor Alberto Cuevas.

El exterior de la iglesia se convirtió en un hervidero de ladridos y maullidos de estos animales, confesiones todas perdonadas por el sacerdote cuando procedió a recitar la «oración por mi mascota» y a bendecirlas. Y es que si hay algo en lo que coincidían todos los asistentes es en brindar la mayor de la salud a sus compañeros peludos. «Para nosotros es sin duda un miembro más de la familia», explicaban los dueños de Lobo, que desde sus 9 meses de vida y hasta sus actuales 12 años lleva conviviendo con estos vigueses.

Para Vilma y Wambi, también «amigos» de Lobo, era la primera vez que acudían a esta bendición. «La compañía que nos hacen es única, es sin duda uno más de la familia, con pleno derecho y todo», bromeaban.

Caniches, labradores, yorkshire pero también algún siamés. Y es que no todo fueron perros a recibir las bendiciones de San Antón. En sus transportines o incluso acurrucados bajo la manta y el calor de sus dueño se presentó en la Soledad Luna, una gatita de muy avanzada edad. «Es muy mayor ya, muy casera; ahora mismo no sabe bien donde está. Esta ya cansadita y es la primera vez que venimos pero queremos por su salud», comentaban estos vecinos.

No sería el más común pero sí seguro el más pequeño de los asistentes. Se trata del hámster Pipe, con poco menos de 3 mesecillos de vida. Disfruta ayer en su rueda esperando la bendición de monseñor Cuevas. Verlo crecer y poder jugar con él y disfrutar de su compañía es lo que hace a su dueña más feliz, a ella y a toda la familia, porque al acto acudió también su tía Mónica con la perrito Joy. «Hemos venido ya varios años porque para nosotros es importante. Hay que ser muy responsable con ellos pero compensa todo», reconocían minutos antes de que el párroco procediese con la bendición a las mascotas.

Como años anteriores, se procedió a recitar una breve oración comunitaria y a presentar a todos los animales antes de que el sacerdote recorra el atrio rociando agua bendita a mascotas y dueños, entre ellos magistradas e influencers como María Foscaldo, conocida en redes como «Virtudes la Repunante».

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