El CIFP Manuel Antonio se renueva 40 años después
En esta primera fase, con una inversión de 1,6 millones, el centro gana en accesibilidad, eficiencia energética y cubiertas y laboratorios nuevos
«Llegamos a gastar 6.000 euros de luz al mes; estas obras no son perceptibles pero el edificio gana en calidad y comodidad», explica su director Iván Iglesias
Los profesores alertan que la actividad docente «non pode realizarse correctamente»

Los 6.000 metros cuadrados de cubiertas del CIFP Manuel Antonio han sido renovadas / Marta G. Brea
Entre las 08.00 y las 22.40 horas, los pasillos del CIFP Manuel Antonio reciben 1.800 alumnos más un centenar de docentes. Y así todos los días. Las aulas y talleres cuentan con una actividad frenética que requieren también de un mantenimiento para poder desarrollar en ellas una enseñanza de calidad. Más todavía si se trata de un centro público de Formación Profesional, el segundo más grande de Galicia. Estas instalaciones datan de algo más de 40 años y este tiempo sus males se han ido «parcheando» hasta que la situación se volvió insostenible. Goteras, frío o excesivo calor en otras zonas, e incluso ausencia total de un ascensor. Todo esto motivó que desde la Xunta, en concreto la Consellería de Educación, diseñase para este centro integrado de formación un plan de rehabilitación total dividida en dos fases.

El centro estrenará nuevos laboratorios / Marta G. Brea
En esta primera, que arrancó a finales de verano, se invirtieron 1,6 millones de euros para el cambio de todas las cubiertas (hablamos de 6.000 metros cuadrados de tejados), aislamiento para mejorar la eficiencia energética, garantizar la accesibilidad con un ascensor, reorganizar los espacios para facilitar el movimiento entre aulas, renovar todos los baños y aseos así como las aulas de laboratorio y cambiar el lucernario de la biblioteca, una compleja estructura diseñada exprofeso por sus dimensiones. Estas obras, que ya se encuentran al 80% de ejecución, motivaron un fuerte desencuentro entre el alumnado del centro y el equipo directivo por la falta de información y planificación de las mismas.

Con la retirada de chapas antiguas los pasillos gana luz natural / Marta G. Brea
Su director, Iván Iglesias, es consciente de las molestias causadas pero apremia a ver las mejoras que supone para unas instalaciones con casi medio siglo de antigüedad. «Estas obras no son perceptibles pero el edificio gana en calidad y comodidad. Teníamos goteras, humedades, no había ascensor... Es un centro muy grande con muchas obras que acometer y entiendo que son molestas pero también necesarias.No se podía hacer el cambio de una cubierta y no tocar la otra. Si nos metíamos, nos metíamos con todo. Ahora ganamos en luz natural y el edificio será más funcional. Y hablamos de un edificio muy complejo, que está adaptado a la ladera de una montaña», explica Iglesias.

La biblioteca gana un lucernario totalmente renovado / Marta G. Brea
Biblioteca
Lo cierto es que por sus dimensiones y estructura, saber en qué piso o pasillo se encuentra uno es complicado, pero sí es verdad que con la reorganización, el centro ha dejado de ser tan «caótico». «Ahora el espacio es más versátil, se han creado aulas polivalentes, laboratorios nuevos y en la biblioteca se podrá trabajar mejor gracias al nuevo lucernario. Queremos diseñarla como una zona de emprendimiento y trabajo en grupo», amplía Iglesias, que estuvo acompañado en esta visita por el centro por varios profesores, el jefe de obra y el jefe territorial de Educación, César Pérez Ares.
Eficiencia energética
Sin duda, una de las necesidades más acuciantes de esta obra pasará desapercibida a ojos del alumnado pero ayudará a que el centro continúe siendo funcional y viables otras tantas décadas. «La mejora de la eficiencia energética era muy necesaria. Llegamos a gastar 6.000 euros de luz al mes, y 10.000 litros de gasoil no nos llegan ni para tres semanas», cuenta el director.
Malestar entre el profesorado
Por otra parte, la comunidad educativa del CIFP Manuel Antonio ha mostrado de nuevo su malestar con la situación que atraviesa el centro. Tras la vuelta a las clases después de las vacaciones de Navidad, y a través de un comunicado, han relatado las dificultades que tienen para la docencia. «Están medrando colonias de fungos que se expanden polas paredes dos corredores, aulas, laboratorios e instalacións da zona de Sanitaria, Química, Textil, Industrias alimentarias e planta baixa do edificio central, o que provoca un ambiente moi pouco saudable que consideramos que non é apto para o desenvolvemento das clases en condicións de seguridade», afirman en el escrito.
Reconocen a mayores, que «dende que comezaron as obras no centro, a actividade docente non pode realizarse correctamente afectando isto á formación de todo o alumnado. Por exemplo, na familia de Sanidade certas prácticas non se están desenvolvendo con normalidade debido á falta de material, equipos e malas condicións dos laboratorios, aínda que nestes as obras están finalizadas supostamente»
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