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Del ballet al fitness: el barre se abre paso en los estudios vigueses

Clases reducidas, atención personalizada y un entrenamiento de bajo impacto que combina el pilates con la danza

Cristina Pombo da una clase de barre

Alba Villar

La barra siempre ha sido un lugar de inicio. En las escuelas de ballet es donde se aprenden los primeros pasos, donde se corrige la postura y donde el cuerpo comienza a entender el equilibrio, la fuerza y la resistencia. A simple vista puede parecer un apoyo ligero, la realidad es que es una herramienta de trabajo exigente y profundamente física. De esa idea, la de entrenar desde la base, control y consancia, nace el barre. Una disciplina que ha salido de los estudios de danza para instalarse en las salas de fitness. Este método ha encontrado en Vigo un terreno fértil. La ciudad ha visto crecer la oferta de locales especializados en barre, el más reciente, Haus Studio, que comenzó su actividad en octubre de 2025. Su dueña, Cristina Pombo, cree que su éxito se enmarca dentro del auge general del ejercicio físico y de los entrenamientos boutique, pero asegura que el barre también responde a «la búsqueda de prácticas más personalizadas».

La disciplina tiene poco que ver con una clase tradicional de danza. «Es una metodología que mezcla entrenamiento funcional, pilates y ballet», explica Pombo, que insiste en que no es necesario tener experiencia previa ni haber bailado nunca. Las sesiones se desarrollan en grupos reducidos, con un máximo de 12 personas, lo que permite una atención más individualizada y un mayor control de la técnica. El trabajo se centra en el tren inferior y el core, aunque incorporan ejercicios de brazos para lograr un entrenamiento completo. En Haus Studio las clases de barre están dirigidas exclusivamente a mujeres, una decisión que, según Pombo, tiene que ver con el ambiente que se genera. «Se crea un espacio más íntimo, donde se comparten experiencias y se habla de temas que, quizás, en una clase mixta no surgirían», detalla la entrenadora. Ese clima favorece la creación de una pequeña comunidad entorno al entrenamiento. «El objetivo no es solo venir a entrenar» - añade- «sino que sea un momento para una misma, un corte en el día a día».

Más allá del componente social, el barre destaca por sus efectos físicos. Se trata de un entrenamiento de bajo impacto, pero de alta exigencia. Entre sus principales beneficios se encuentran la tonificación, el aumento de la fuerza, flexibilidad y resistencia, así como la mejora de la postura y el control corporal. Se trata de una disciplina accesible para diferentes perfiles y edades. «La mayoría viene rehuyendo del gimnasio tradicional y buscando una actividad más dirigida», concreta Pombo.

Orígenes del Barre

Aunque su popularidad es relativamente reciente, el barre no es una disciplina nueva. Sus orígenes se remontan a la década de 1950, cuando la bailarina Lotte Berk sufrió una lesión que truncó su carrera en la danza, Berk decidió unificar sus conocimientos de ballet con ejercicios terapéuticos para recuperar su fuerza y movilidad. El resultado fue un éxito rotundo y ella creó su propio estudio. En España, su implantación comenzó hace una década, pero ha sido en los últimos años cuando ha experimentado un mayor crecimiento.

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