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Vigo gana población mayor de 95 años: «El secreto para llegar es tratar de enfadarse lo mínimo y cantar todos los días»

Mª del Carmen Retamal, que está a punto de cumplir 104 años, abrió el primer gimnasio femenino de la ciudad en el año 70

Vigo gana población mayor de 95 años

Pedro Fernández

Vigo

Los mayores de 95 crecieron en Vigo, según los últimos datos del IGE. Son 1.305, doscientos más que el año anterior. Mientras esto pasa, la población de treintañero y cuarenteañeros baja. Síntoma del envejecimiento demográfico.

Cantar zarzuela, hacer deporte y asumir lo que venga sin enfadarse mucho. Esa es la receta con la que Mª del Carmen Retamal llegará a los 104 años en dos semanas. Es una de las tres centenarias que viven en la residencia Doral. Asegura que se encuentra en plena forma y que tiene pensado cumplir los 105 como mínimo. El carácter lo mantiene intacto. Su hija la define como una mujer que siempre fue feminista. Aunque es madrileña, en el año 70 montó el primer gimnasio para mujeres de Vigo: hasta la fecha los que había eran exclusivamente masculinos.

Durante décadas trabajó en telefónica, pero tenía ganas de hacer algo, de cambiar las cosas. Su hermano vivía en la ciudad olívica y tenía su propio centro deportivo. Siguiendo su consejo se sacó un curso de masajista y se lanzó a emprender con un centro en la calle Romil. Salió bien y fue pionera. Después tuvo otro en Tomás Alonso, ya mixto.

Residentes

Fila de arriba: Manuel Vieites, Mª Concepción Alonso, Dolores Outerelo, Mª del Pilar Muñoz, Clementina Vieitez, Rosa Piñeiro y Justa Núñez. Abajo: Inés Estévez, Laura Jelusich, Mª del Carmen Retamal, Veneranda Pereira, Pastora González y Josefa Paz / Marta G. Brea

«Estoy contenta, más que contenta. Me lo paso muy bien y esa es la clave», cuenta. Y así lo hizo, de hecho se permitió fumar hasta hace un par de años. Ahora sigue demostrando habilidades y cantando por Sara Montiel siempre que puede.

Seguir el ritmo también fue la clave de Manuel Vieites para alcanzar los 96 con buena salud. «Yo llegaba a la fiesta bailando y me iba bailando. Siempre así», confiesa. Antes de estar en Vigo trotó mucho mundo. Nació en Cambados y aprendió el oficio de zapatero, pero no le acabó de convencer. Tuvo que emigrar a Argentina con su madre y allí echó cuarenta años. Condujo camiones y puso copas, pero también pasó tiempo siendo uno de los cantantes de la Coral Residentes de Vigo en Buenos Aires. «Teníamos que pagarnos los conciertos de nuestro bolsillo, no era rentable pero sí una pasión», cuenta.

Mª del Carmen Retamal, de 104 años, en Doralresidencias en Mos

Mª del Carmen Retamal, de casi 104 años, en Doralresidencias (Mos) / Marta G. Brea

Ser nonagenario no le impide tener buena memoria. Siendo niño vivió la Guerra Civil: vio como requisaban un camión a uno de sus vecinos que se había declarado abiertamente socialista.

«Además de bailar y cantar, es muy importante mantenerse fuerte. Hacer deporte. Yo ejercité y me fue bien», prosigue Vieites.

A su lado, en la residencia Doral, se sienta otra compañera, Veneranda Pereira, de 100 años. Trabajó siempre como modista. Lo hacía en su casa, desde donde cumplía encargos de sus vecinos. Asegura que el tiempo pasa volando, entiende que para vivir largo y bien es fundamental hacer lo que uno le gusta y mantenerse ocupado.

En la otra cara de la moneda

Nonagenarias residentes saludan a su compañera Carmen, a punto de cumplir 104 años, en Doraresidencias (Mos)

Nonagenarias residentes saludan a su compañera Carmen, a punto de cumplir 104 años, en Doraresidencias (Mos) / Marta G. Brea

Mientras el grupo de mayores de 95 años crece en Vigo, el de 30 y 40 disminuye. ¿Por qué pasa esto? Carmén Hervés, de 30, cree que puede ser porque Vigo, comparado con otras ciudades, «no lo pone tan fácil». «No tiene la oferta de una gran ciudad, pero el coste de vida es más alto que en los alrededores», dice. Se refiere a la vivienda, el transporte y las oportunidades laborales.

Paula L., de 43, cree que mucha gente de su edad se fue en sus treinta y ya no se establecieron aquí. «También hay quien buscó vivienda en las afueras, en casas o en lugares más silenciosos», puntualiza.

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