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Fontaneros y electricistas de Vigo, incapaces de asumir nuevos encargos

Los presupuestos de reforma tienen una lista de espera de más de dos meses y algunos ya tienen las agendas cerradas hasta el verano

La falta de profesionales lastra al sector: «No hay gente con experiencia que podamos contratar»

Un electricista de Vigo comprueba el cuadro eléctrico de una vivienda.

Un electricista de Vigo comprueba el cuadro eléctrico de una vivienda. / Marta G. Brea

Los oficios tradicionales del sector de la construcción están pasando por la mayor carencia de profesionales cualificados de toda su historia. En los centros públicos solo hay 22 plazas al año para las formaciones profesionales para ser fontanero o electricista pese a que, actualmente, la demanda de profesionales por parte de las empresas es enorme. Y es que están completamente desbordadas de trabajo al no contar con todos los empleados que les gustaría y los autónomos que trabajan por su cuenta tienen las agendas llenas.

«Ahora mismo solo estamos cogiendo avisos, reparaciones que no urjan. Les decimos a los clientes que igual tienen que esperar un mes a que los podamos atender. Tenemos mucha obra programada y no podemos asumir más trabajo. Y los presupuestos de reforma que realizamos ya los agendamos para unos dos meses vista», trasladan desde Fontanería Sito, una de las más potentes de su sector en Vigo. Actualmente cuentan con doce fontaneros en plantilla y reconocen que «es muy difícil encontrar profesionales con experiencia».

«Nosotros ya estamos dando fechas para marzo», asegura Natalia Rodríguez, una de las responsables de Eléctrica de Coya, empresa que cuenta con más de cincuenta años de experiencia en Vigo. Rodríguez apunta que la gente preparada y con conocimientos ya está trabajando. «Nosotros necesitamos contratar personal el año pasado y nos fue muy difícil encontrarlo», asegura.

La situación ha llegado a tal punto que muchas empresas y autónomos llevan ya tiempo seleccionando los trabajos que realizan. Los que más le compensan económicamente, los llevan a cabo y los que no, sobre todo urgencias o reparaciones pequeñas, los rechazan. Y es que en una situación actual en la que la construcción está volviendo a despuntar, con el impulso tanto de obra nueva como reformas, saben que trabajo no les va a faltar, precisamente por el hecho de que no hay suficientes profesionales disponibles para atender tanta demanda. Y no parece que haya una solución factible a medio plazo.

Miguel Caruncho, presidente de la Asociación de Constructores de la Provincia de Pontevedra, advertía hace unos meses a FARO de una situación límite. «La edad media del sector está ya en 55 años. Necesitamos una tasa de reposición de más del 1000%, pues hay 1.600 profesionales que se jubilan cada año», advierte. Y con las circunstancias actuales, es imposible cumplir con ese ratio. «No entendemos cómo no hay fontaneros, electricistas… Y los albañiles es un término que ha perdido el sentido en los últimos tiempos. Ahora son profesionales que deben saber hacer un poco de todo en el día a día de la obra», apunta.

¿Y cómo planea la patronal subsanar esta grave deficiencia de trabajadores? Pues intentando convencer a jóvenes y mujeres para que trabajen en el sector de la construcción. Ahora mismo, el empleo femenino es mínimo, con contadas excepciones, y los jóvenes se están yendo a otro tipo de empleos en otros ámbitos. Lo primero, apuntan, es «dignificar el sector», que ha sido ya calificado como estratégico, y plantear unas condiciones laborales adecuadas y atrayentes para los chavales que acaban la educación secundaria obligatoria y para las mujeres.

Otros profesionales que también están viviendo un bum de trabajo con el nuevo Plan Xeral es el de los arquitectos técnicos o aparejadores, ya saturados antes de la aprobación del nuevo planeamiento urbanístico. Harán falta más para cubrir la demanda que traerá bajo el brazo el PXOM. Situación similar viven los arquitectos. A falta de suelo para construir, estos gremios se benefician de las rehabilitaciones de edificios, impulsadas en los últimos años gracias a las ayudas de fondos europeos.

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