Dos años sin móviles en el aula: ha mejorado la convivencia aunque el alumnado aún lo lleva... y lo usa
Casi a diario, los institutos vigueses todavía tienen conflictos por emplear «smartphones» para fotos o redes sociales
«Cuentan con la permisividad de las familias, contra eso no tenemos mucho que hacer», expresan desde un IES de Vigo

Un grupo de adolescentes con sus móviles a la salida de un instituto de Vigo / Pablo Hernández Gamarra
Hecha la ley, hecha la trampa. La normativa que introdujo la Consellería de Educación en enero de 2024 prohibiendo el uso de los teléfonos móviles en los colegios, incluido el recreo, extraescolares o comedor, ha activado la «picaresca» de muchos estudiantes para poder consultar sus mensajes, notificaciones... La gran mayoría lo sigue llevando en sus mochilas y haciendo uso del mismo durante el horario lectivo. «Los problemas siguen siendo constantes», explica un profesor del IES As Barxas, instituto del área de Vigo.
Esta percepción es generalizada. La mayoría de equipos docentes reconocen que desde que hace dos años la Xunta decretó el fin de los móviles en el aula, la convivencia ha mejorado pero todavía no se ha conseguido atajar por completo la conflictividad relacionada con los terminales.
«Seguimos encontrando en redes sociales fotografías que se han sacado dentro del colegio; sí es verdad que ese han reducido mucho los problemas, pero la gran mayoría de alumnos lo llevan trayendo al instituto. Van al baño y lo usan, cuelgan imágenes en redes sociales.... hablamos de casos puntuales pero siguen sucediendo», relata Patricia Mena, secretaria del IES Valadares.
Su discurso coincide con el de Malores Villanueva, directora del IES Álvaro Cunqueiro. Este instituto del barrio vigués de Coia lleva muchos años, incluso antes de la orden de la Consellería, prohibiendo el uso de los teléfonos móviles en el centro, sin embargo los episodios continúan sucediénsose. «Os móviles son una fonte de problemas; atopámonos con fotos que se fixeron no centro e que polo tanto tivo que ser en horario lectivo. Si é certo que se mellorou a convivencia pero seguen a traelo. So hai que ver cando saen do centro, están todos a usalo», refrenda la directora.
Alumnos nervioso o estresados
Recientemente, la propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) admitía que el 43% de los alumnos españoles de 15 años se pone nervioso o siente ansiedad cuando no tiene una pantalla cerca. Estos estudiantes suelen sacar peores notas, estar menos satisfechos con su vida, controlar menos sus emociones y tener una menor resistencia al estrés.
«Vemos que hay una estratificación, los niños que ya estaban usando el móvil, que eran más adictos, lo usan y algún problema aún tenemos, pero en los más jóvenes como 1º o 2º de la ESO no pasa eso», cuenta Agustín Sobral, docente del IES de Teis.
Con todo, este profesor destaca los efectos más que positivos de esta medida. «Lo vemos por ejemplo en los recreos, los niños ahora se relacionan entre sí, juegan, están con la pelota, juegan al ajedrez, los ves ocupados... antes era todo el rato a mensajitos», añade Sobral. Desde el IES Castelo, su director Cándido Paniagua destaca el «éxito» de la medida en cuanto a las relaciones entre los escolares y la convivencia en general.
Uso docente
Los propios profesores, cada vez más, buscan dar ejemplo y son los primeros que durante las horas de clase no hacen uso del teléfono. «No noso caso, se un docente o precisa para fins educativos ten que avisar o equipo directivo con 24 horas de antelación para dar aviso tamén as familias», explica Villanueva.
Mena, por su parte, cuenta cómo puede llegar a ser necesario en algunos casos para el personal docente. «Hay programas y apps de la Consellería que tenemos en el teléfono móvil y lo usamos por ejemplo para pasar lista. Pero en cuanto al resto, buscamos dar ejemplo, e incluso por respeto, y no lo usamos en el centro más allá de una razón de peso, al igual que con los alumnos; si un día alguien lo necesita porque tiene un familiar enfermo o es necesario, sí se le permitiría», asevera la secretaria y profesora del IES Valadares.
Permisividad de las familias
Lo cierto es que todos coindicen en la «permisividad» muchas veces innecesaria de los padres y madres respecto al teléfono móvil. «Al final lo traen al centro porque sus padres se lo permiten; quieren tener una comunicación directa con ellos o incluso por su tranquilidad. Pero para eso tienen el teléfono del centro. Nos han llegado padres a recoger a sus hijos enfermos porque éste lo había llamado o preguntándonos por su nota porque el niño le aviso de que había aprobado y estaba en el centro», concluye Mena.
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