Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Instagram se inunda de nostalgia recordando el 2016: ¿cómo era Vigo hace diez años?

Cientos de usuarios comparten sus fotos de aquella época para constatar cuánto hemos cambiado en un decenio: los posados, la moda, la música o los precios son diferentes, aunque otros como Iago Aspas o los transportes sigan presentes

Víctor P. Currás

Víctor P. Currás

Vigo

Pocas herramientas hay más poderosas que la nostalgia. En plena cuesta de enero hay quien ha decidido echar la vista atrás para consolarse con que cualquier tiempo pasado fue mejor, o como mínimo, nosotros éramos más jóvenes. Durante los últimos días Instagram se ha llenado con una curiosa cadena o reto: compartir fotografías de cómo nos veíamos en 2016. El contraste, diez años después, permite comprobar cómo ha cambiado la moda, nuestra forma de relacionarnos, la calidad de las imágenes y las propias ciudades. Y Vigo tampoco escapa de ello.

Aquel año se podía considerar una época de transición en la década de los 2010. Los días de crisis, estética choni o cani y hipters quedaban atrás pero todavía no se había generalizado el postureo que inundaría las redes sociales los siguientes años. Twitter aún tenía un pájaro como símbolo y presentaba como gran innovación el hecho de que las fotos no ocupasen parte de sus escasos 140 caracteres. Las historias de Instagram no aparecerían hasta 2017, lo que supuso la caída en desgracia de Snapchat. Y Pokemon Go reinaba entre los juegos y aplicaciones para el móvil, dejando atrás los años del Candy Crush o el Angry Birds.

Alumnos de la Universidad de Vigo en el San Teleco de 2016 con un homenaje al Pokemon Go

Alumnos de la Universidad de Vigo en el San Teleco de 2016 con un homenaje al Pokemon Go / Jose Lores

O Marisquiño estaba en plena adolescencia tras quince ediciones, afianzándose en el Náutico como principal escenario. De los escenarios en los que recalaría los años siguientes, Samil vivía el primer verano sin su icónico tobogán y Porta do Sol no era la plaza peatonal que conocemos hoy en día. Afortunadamente, ya había las primeras escaleras mecánicas del programa Vigo Vertical aliviando la pendiente desde el Casco Vello. Allí, la recreación de la expulsión de los franceses daba un nuevo salto con la primera Reconquistiña formada por 300 alumnos. Hoy esta fiesta histórica abarca ya dos fines de semana y alcanza los 2.000 soldados de 37 centros escolares.

«El año en el que murió la música», resumía Rafa López en el anuario de FARO tras las pérdidas de David Bowie, Prince, Leonard Cohen, Dolores Vargas o George Michael. El Nobel de Literatura llegaba a Leonard Cohen y en las pistas de baile triunfaban Enrique Iglesias, Drake o La Bicicleta de Shakira. En Castrelos, sin embargo, ese verano hubo que conformarse con Auryn y Antonio Orozco como principales reclamos.

Concierto de Auryn en Castrelos en el verano de 2016

Concierto de Auryn en Castrelos en el verano de 2016 / Ricardo Grobas

En lo que se refiere al ocio nocturno el botellón regresaba a la zona de As Avenidas mientras Vinos o Areal se reinventaban con nuevos locales. En el caso de los universitarios, San Pepe y San Teleco vivían algunas de sus ediciones más multitudinarias antes de que se prohibieran las celebraciones en pleno campus.

Fue un año intenso en lo político con doble ración de elecciones generales -repitiendo el 26 de junio las de diciembre ante la falta de acuerdos- y autonómicas, ambas con Mariano Rajoy y Alberto Núñez Feijóo revalidando sus puestos. En un Vigo en el que la izquierda rupturista logró situarse como primera fuerza, un todavía casi desconocido Pedro Sánchez se rendía al «nuevo icono de esta bellísima ciudad»: el Dinoseto. Entonces la noria de la Navidad o el ascensor Halo no eran ni siquiera proyectos, el arbusto de Porta do Sol copaba los primeros selfies en la historia de la ciudad. Ese mes de septiembre nacería «Dinosetito», la cría que lo acompañó años después en su traslado a la Praza de Compostela. Hoy continúa en los viveros municipales y sin fecha de retorno.

Post en Twitter de Pedro Sánchez sobre el Dinoseto en 2016

Post en Twitter de Pedro Sánchez sobre el Dinoseto en 2016 / Twitter

Balaídos y Aspas, siempre presentes

Pero si hay un ámbito que cumple aquello de «Mismo sitio, distinto lugar» es el Real Club Celta. Comandado por un entrenador aclamado por la afición y con Iago Aspas como ídolo el equipo regresaba a la Europa League casi una década después pero con Balaídos en obras. Sin embargo, en aquel momento el delantero moañés regresaba a casa y el Concello renovaba la grada de Río. Aquel proyecto de reforma provocó que Carlos Mouriño lanzara una campaña para comprar el estadio en un contexto en el que se especulaba con su venta a inversores chinos, aunque la situación hoy es radicalmente opuesta.

Iago Aspas, Guidetti y Wass celebran un gol del Celta en Europa League con la desaparecida grada de Gol al fondo en octubre de 2016

Iago Aspas, Guidetti y Wass celebran un gol del Celta en Europa League con la desaparecida grada de Gol al fondo en octubre de 2016 / Jose Lores

También hay cambios y símiles en las infraestructuras. El 2 de enero de 2016 despegaba por primera vez un avión de Ryanair del aeropuerto de Vigo rumbo a Barcelona con billetes desde los 15 euros. En los siguientes meses se estrenarían a Dublín y Bolonia, e incluso a Lisboa con la TAP, alcanzando los 13 destinos nacionales y seis internacionales. El Concello apostó por un importante concurso de rutas que podía convertir a Peinador en la primera base de Volotea en España, pero la adjudicación a Air Nostrum hizo que la aerolínea de bajo coste abandonara conexiones como Mallorca y Valencia ese mismo año, algo que sucedió con la compañía regional estos últimos meses.

Presentación de la cría del Dinoseto en Porta do Sol en 2016

Presentación de la cría del Dinoseto en Porta do Sol en 2016 / Marta G. Brea

En el ferrocarril el Eje Atlántico cumplía su primer año de operaciones, mientras que el Tren Celta quedaba marcado por el accidente de O Porriño que certificaba los problemas del servicio internacional a Oporto. Y en la movilidad se esperaba una revolución similar a la del Abono Único implantado en la actualidad. En julio nacía el Área Metropolitana de Vigo gracias a la integración del autobús urbano en el transporte autonómico (TMG), pero el acuerdo naufragó en diciembre al no haberse cumplido las condiciones económicas pactadas. Desde entonces, el Vitrasa sigue circulando al margen del transporte de ría y los autocares interurbanos.

Y más diferencias, también en el bolsillo. En 2015 y 2016 los peajes de la Autopista del Atlántico no solo costaban casi la mitad que ahora: es que descendían sus tarifas. Durante esos dos ejercicios Audasa aplicó rebajas del 0,4% y 0,5% en cada tramo frente al alza del 4,68% de este 1 de enero. Si nos vamos al precio de una taza de café en los bares de la ciudad, hace una década apenas superaba los 1,15 euros en casos como el Vitruvia de la plaza de Compostela, mientras que este año se aproximan a la barrera de los 2 euros por bebida.

Tracking Pixel Contents