Galería Maraca, otro referente de la cultura independiente que dice adiós a Vigo
Raúl Bermúdez lamenta tener que cerrar por unas goteras de las que la comunidad del edificio no se hace cargo

Raúl Bermúdez en Galería Maraca. / Pablo Hernández Gamarra
Galería Maraca se presenta como uno de los pocos reductos culturales que existen en Vigo más allá de los circuitos artísticos oficiales. Habelos hailos, pero hay que buscar. Ellos tienen una presencia consolidada. Habían dado con una receta para ser creíbles: el público se fía de sus propuestas porque saben que va a merecer la pena. El propietario, Raúl Bermúdez, cree que ese es el quid de la cuestión. Saber como agitar el avispero y que sus eventos se llenen tanto cuando viene la popular Flavita Banana, como cuando lo hace una ilustradora portuguesa poco conocida.
Pese a tener esta credibilidad, la ciudad está a punto de perderles. Van a cerrar de forma indefinida. Llevan años arrastrando un rompecabezas de filtraciones que les impide seguir. La comunidad del edificio no parece dispuesta a hacerse cargo y la humedad y las goteras son una constante. El conflicto comenzó hace tres años, pero pudieron ir tirando, solventándolo con pequeños apaños. Con reparaciones por medio continuaron hasta que todo volvió a fallar. Los últimos meses fueron especialmente lluviosos y se quedaron sin opciones. «Hicimos una gran inversión y parece que la vamos a perder. Estamos trabajando con abogados y con la comunidad a ver qué solución nos pueden dar», explica el propietario, Raúl Bermúdez.
Maraca era un anexo de su estudio, Cha Cha, con el que todavía continúa trabajando. De hecho, ya tienen un nuevo local en Policarpo Sanz para sus proyectos y seguirán lanzando propuestas y colaborando con empresas. Pero se pierde la parte de cara al público, la que además de ser tienda, acogía exposiciones gratuitas, conciertos acústicos, charlas o talleres.
La galería como tal comenzó en 2022, pero antes fue un proto-estudio. Bermúdez fue uno de los creadores de la revista Dot y ya estaba en contacto con agentes culturales de Vigo para gestionar proyectos y publicidad. La primera sede que proyecto tenía otro cometido. No estaba en la actual ubicación, sino en un piso en la calle Cervantes. Aunque en realidad era el espacio de una vivienda de cuatro habitaciones, sus techos altos le daban posibilidades. La adaptaron para que hasta cuatro personas del mundillo trabajasen allí, una en cada habitación. Pero llegó la pandemia. Los socios se fueron y quedaron los espacios vacíos. Bermúdez y sus compañeros lo vieron como una oportunidad. Montaron una tienda, tres salas de exposición y empezaron a funcionar. «De repente, de forma premonitoria se cayó el techo y la casera no tenía dinero para arreglarlo. Teníamos que cambiar de sitio», recordó. Buscaron y encontraron las instalaciones de Doutor Cadaval. Era un sitio grande y versátil que iba a permitir que el proyecto creciese.
Se formó una escena alrededor de la galería, había asiduidad. «Viendo nuestra trayectoria me doy cuenta de la necesidad o la sed que tiene la gente de consumir ciertas cosas, pese a la falta de ayudas institucionales», dice Bermúdez. Asegura que no siempre vio esas ganas en el público general, pero sí en los últimos tiempos. «En el último festival Creativa tuvimos 4.000 personas, pero en la presentación de un libro aparecían otras 100. Nosotros planteamos acercar la cultura a la gente alejándonos del elitismo cultural que hubo durante años», añade.

Festival Creativa, escaparate artístico a pie de calle / Marta G. Brea
La accesibilidad generó que el perfil del visitante fuese variado, de niños a mayores. La impronta que espera haber dejado el propietario es la de contribuir a la educación de muchos vigueses, con la esperanza de que en el futuro tengan demandas culturales y no se dejen arrastrar por la nadería.
Futuro incierto
No está claro el destino de la Maraca. Quizá reabra en algún momento o quizá no. Puede que se transforme en algo distinto o que se presente en otro concello. Bermúdez dice que ahora es el momento de cerrar y ver en perspectiva. Va a tratar de vender todo antes de cerrar, para lo que tienen aplicados varios descuentos. «Si reabrimos en un año o en tres no lo haremos con las cosas que teníamos, presentaremos una nueva imagen. Quizá haya que cambiar la idea de Maraca por la de Bongo», afirma.
Lo que es certero es una despedida con el público, con los detalles aún sin concretar.
¿Y el Creativa?
El festival Creativa que se celebra en abril y atrae a miles de personas del mundo del diseño, la música o las artes plásticas está en el aire. No saben si podrán darle salida este año, pero tampoco lo descartan.
Por el momento cancelaron todos los compromisos que tenían para los próximos días y las obras que no puedan vender en la liquidación se las devolveran a los artistas.
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