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La huelga médica tiene en el Chuvi un 50% más de seguimiento que en el resto de hospitales gallegos

Obligó a suspender 44 operaciones

Los facultativos reclaman al Ministerio un estatuto propio y a la Xunta, «dignificar» sus condiciones laborales

Los convocantes dan casi por asegurado el paro indefinido a partir de febrero

Concentración de médicos, este miércoles en el hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo.

Concentración de médicos, este miércoles en el hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. / Pablo Hernández Gamarra

Vigo

Los hospitales públicos vigueses han vuelto a ser los gallegos en los que más seguimiento ha tenido la huelga médica convocada para exigir al Ministerio de Sanidad un estatuto propio y a la Xunta, la apertura de una negociación para «dignificar» sus condiciones laborales.

«Vamos por la cuarta convocatoria de huelga y camino de una indefinida. Y la gente está fuerte, está respondiendo por sus derechos laborales y los de sus pacientes», destacaba en la concentración de esta mañana, a las puertas del Hospital Álvaro Cunqueiro, la doctora Catalina Fernández, coordinadora territorial nacional de Médicos Unidos polos seus Dereitos (MUDa).

Según los datos facilitados por la Consellería de Sanidade, el seguimiento en el Chuvi fue del 35,96% en turno de mañana, frente al 26,27% de media en los siete grandes hospitales gallegos. Diez puntos más; casi un 50% más.

Quirófanos

En el Hospital Álvaro Cunqueiro se suspendieron 11 de 20 quirófanos (cada uno puede hacer más de una cirugía por turno) y, prácticamente, se limitaron a operar pacientes oncológicos o con casos prioritarios. Entre otras cosas, por un gran seguimiento en Anestesia, imprescindibles en las intervenciones. En todo el Chuvi se suspendieron 44 operaciones.

Otro ejemplo con mucho seguimiento fue el servicio de Cirugía General y Digestiva. Explican que, de los 42 profesionales (incluidos residentes), trabajaron 8 y 7 de ellos eran servicios mínimos. En Vascular, hicieron huelga todos los que podían hacerlo.

Los convocantes reprochan al Sergas que haya programado los quirófanos con más casos oncológicos de lo habitual, ya que los servicios mínimos están obligados a intervenirlos.

Primaria

En los centros de salud del área viguesa, Sanidade informa de un seguimiento del 8,37%, más de dos puntos por encima de la media gallega.

El sindicato médico O'Mega eleva el seguimiento a entre un 80 y un 85%. La gran diferencia con los datos de la Xunta estriba, principalmente, a que utilizan bases diferentes para el cálculo. La Administración calcula el porcentaje de los que han decidido hacer la huelga sobre el número total de profesionales del turno. Los convocantes lo hacen sobre los que tuvieron la capacidad de decidir (eliminando servicios mínimos, permisos y salientes de guardia).

Repercusión

La huelga continuará mañana. Se suma a los ocho paros de diversos colectivos sanitarios que se sucedieron en el último trimestre del año: radiólogos, profesionales de Primaria, técnicos superiores sanitarios, personal de mantenimiento y auxiliares de Enfermería, entre otros.

Con las vacaciones de Navidad por el medio y la ralentización de las cirugías para dejar camas para los ingresos por gripe, el complejo todavía está recuperando la actividad acumulada por la última huelga de cuatro días de los galenos.

La situación todavía podría empeorar más si no se frena la huelga indefinida prevista en poco más de dos semanas.

Demandas

El secretario general de O'Mega, el doctor Manuel Rodríguez, destacó que exigen al Gobierno central un estatuto propio «donde se regule de una manera clara todo lo que es la vida laboral, el sistema de descansos y demás, para facultativos, porque somos una categoría que tenemos muchas diferencias con otras del sistema sanitario».

También tienen reclamaciones a la Xunta: «Queremos que nos dé la misma cualificación de jornada laboral que al resto de categorías. Los facultativos tenemos una jornada laboral de chicle. Cuando el resto tiene 1.533 horas al año, nosotros podemos llegar a 2.200 o 2.300, más del 50%. Es una auténtica aberración». Sostiene que, por ello, «la calidad asistencial disminuye, el agotamiento de los profesionales es altísimo y, además, tenemos al profesional quemado». «No solo es dinero, que también, porque las retribuciones que estamos recibiendo son muy bajas con respecto a la cualificación y responsabilidad que tenemos».

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