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Las grandes infraestructuras estatales en Vigo, al ralentí y con Óscar Puente «desaparecido»

Fue el primer ministro en visitar la ciudad esta legislatura hace justo dos años en una visita que dejó varias dudas que no han hecho más que incrementarse

«Borrar» Cerdedo, el retraso en la salida sur, la falta de avances en la A-52 o desoír el clamor por la AP-9, los temas más polémicos

Óscar Puente, a su llegada a Vigo el 5 de enero de 2024 junto a Abel Caballero, otros cargos institucionales y los Reyes Magos.

Óscar Puente, a su llegada a Vigo el 5 de enero de 2024 junto a Abel Caballero, otros cargos institucionales y los Reyes Magos. / Ricardo Grobas

Pablo Galán

Pablo Galán

Vigo

Nadie pone en duda que Óscar Puente es uno de los ministros más reconocibles del actual Gobierno central, tanto por su elocuencia como por la cartera que maneja y que tiene que ver con las principales infraestructuras estatales. Vigo no es ajena a esta situación y espera desde hace años por una larga lista de proyectos que siguen sin concretarse y que, a diferencia de otros que tienen que ver con el Ejecutivo de Pedro Sánchez, no han podido ser explicados en primera persona por el ministro responsable, acostumbrado a no escapar nunca de los micrófonos o de las redes sociales, como sí han hecho en los últimos meses varios compañeros en el Consejo de Ministros.

Este pasado 5 de enero se cumplían dos años de la última -y única- visita de Puente a la ciudad olívica (con un marcado carácter electoral al coincidir en las semanas previas a los comicios autonómicos en el que se mezclaban lo institucional y lo político) y, desde aquel momento, las dudas que existían sobre las actuaciones en cartera no han hecho más que aumentar, echándose de menos explicaciones en primera persona con una visita como ministro de Transportes que sí ha hecho al norte de Galicia. Proyectos ferroviarios, viales o la situación de la AP-9 exigen la atención de Puente en Vigo.

La condena de la AP-9

La AP-9 y los abusivos peajes siguen castigando a los conductores vigueses pese al demoledor dictamen motivado realizado por la Comisión Europea sobre la concesión de la autopista, concluyendo que existió una ilegalidad manifiesta en la prórroga hasta 2048 aprobada por el Gobierno del PP de José María Aznar, pero que no ha hecho cambiar el rumbo al actual Ministerio de Transportes, haciendo oídos sordos al clamor general y dispuesto a alargar los plazos legales al máximo y dejar que el asunto acabe en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) mientras las tarifas continúan subiendo para los usuarios por encima de la media.

Al ralentí avanza también la tramitación del tramo en túnel de la A-52 que permita «olvidarse» del sinuoso trazado de la A-55 a su paso por Tameiga. Más de un año después de que el expediente saliese a información pública, el Ministerio de Transportes elude dar explicaciones de cuándo habrá avances con esta infraestructura, que ha recibido cierta contestación social en Mos y Bembrive, pero que es reclamada siempre que puede por el alcalde de Vigo, Abel Caballero, considerándola un objetivo irrenunciable para conectar la ciudad con la Meseta a través de una vía de alta capacidad del siglo XXI.

Las demandas ferroviarias

Con esa misma ansia, el regidor lleva años exigiendo dar pasos en firme con la conexión del AVE por Cerdedo, para la cual se acaba de iniciar la elaboración de un nuevo estudio informativo que no estará listo hasta la primavera de 2027. La polémica surgía recientemente, sin embargo, después de que Puente «borrase» del mapa de la alta velocidad en una presentación oficial la línea por Cerdedo, desatando el enfado de Caballero y obligándole a rectificar, achacando todo a un malentendido con la empresa que elaboró el documento, pero generando más incógnitas sobre una infraestructura que lleva años vagando por la mesa de los distintos ministros sin que nadie le dé el empujón definitivo.

Además, sin mejorar la infraestructura, Vigo seguirá condenada a tiempos de viaje menos competitivos que los del norte de Galicia, ya que ni siquiera se ha cumplido la promesa de Puente de hace dos años de que el viaje a Madrid dure tres horas y 35 minutos, ya que el tren más rápido a día de hoy tarda casi cuatro horas.

En clave ferroviaria, hay otro asunto prioritario para el futuro de Vigo como es la salida sur ferroviaria para tener una conexión de alta velocidad con Portugal, pero que también acumulará una notable demora respecto a la previsión inicial tras aprobarse una prórroga de un año para redactar el estudio informativo, todo ello después de meses sin ofrecer explicaciones sobre el documento, por lo que los plazos más optimistas para tener las obras concluidas apuntan ya a mediados de la próxima década.

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