Adolescentes y reguetón, críticos con la letra pero atraídos por el ritmo
Según un estudio de investigadoras de la UVigo y estudiantes del programa STEAMBach, los jóvenes son conscientes de que este estilo de música cosifica e hipersexualiza a la mujer aunque siguen consumiéndolo

Actuación de Maluma en Las Palmas de Gran Canaria / Quique Curbelo/EFE
El reguetón es el género musical más consumido por los adolescentes españoles, que escuchan una media de 56 canciones cada día. ¿Pero hasta qué punto se identifican con sus letras? Un estudio realizado por investigadoras de la UVigo y estudiantes del programa STEAMBach de la Xunta constata que los jóvenes de entre 12 y 19 años tienen una visión crítica sobre este estilo porque convierte a la mujer en un objeto sexual y de sumisión, normalizando los estereotipos y la desigualdad. Sin embargo, también admiten que forma parte de su cotidianidad, sobre todo, en sus momentos de socialización y de fiesta nocturna.
«Hai un pensamento crítico e son conscientes desa imaxe negativa da muller e desa relación de poder que se está plasmando. Pero, sobre todo nas idades máis curtas, pesa máis a pertenza a un determinado grupo social. E a medida que van cumprindo anos esa capacidade crítica vai primando máis que o consumo musical. En xeral, eles son capaces de desenvolver a súa propia ética sobre este estilo musical que están escoitando e, a pesar de que lles gusta polo ritmo, tamén amosan ese rexeitamento á hipersexualización e á cosificación da muller que se está proxectando nas letras e nos vídeos», destaca Esther Martínez, investigadora del grupo CIES (Colaboración e Innovación para la Equidad Educativa y Social) de la UVigo.

Mapa visual de la percepción del reguetón por parte de los alumnos de Secundaria y los universitarios. / M-E. Martínez-Figueira et al
La temática del estudio fue elegida por cuatro investigadoras noveles que cursaban el Bachillerato STEAM en un instituto pontevedrés y se desarrolló durante dos años con la ayuda de una profesora del centro y la supervisión de la propia Esther Martínez y sus compañeras de grupo Silvia Sierra y Dolores Castro. Se llevó a cabo mediante la técnica de Photovoice, que combina imágenes y textos, para conocer la opinión de 118 estudiantes de entre 12 y 19 años, 45 alumnos de instituto y 75 del grado de Educación Social del campus de Ourense.
Los participantes produjeron un total de 944 representaciones visuales-narrativas que incluyen desde extractos de canciones a videoclips y también sus propias reflexiones. En ellas, muestran la «disonancia» y la «incongruencia autopercibida» ante este fenómeno social. «Me molesta la letra, pero es tan pegadiza por el ritmo que no me importa» o «es ideal para salir de fiesta», dicen los participantes. «Si analizo la música latina, me siento sucia, pero mentiría si dijera que no escucho reguetón habitualmente. Incluso lo canto y lo disfruto», admite otra joven.
Pero también son capaces de concluir que este estilo musical transmite una imagen de la mujer como objeto sexual. Su estética, físico o vestimenta buscan cosificarla y mostrarla únicamente como un juguete para «el uso y disfrute de los hombres», siguiendo un canon de belleza que ellos mismos denominan «modelo Barbie».
Subordinación al hombre e infravalorización
Los jóvenes del estudio, cuyos resultados aparecen publicados en la revista Women's Studies International Forum, perciben además una subordinación al hombre. Entre las imágenes que aportan para corroborar esta representación está la del cantante Maluma rodeado de sus supuestas amantes en ropa interior en una cama y las de mujeres en posturas que imitan prácticas eróticas de sumisión, incluso simulando ser mascotas.
En menor medida, también recurren a representaciones en las que aparecen como personas inferiores que cocinan, limpian o cuidan de niños. Las participantes lamentan que los mensajes de estas canciones buscan infravalorar su «actividad laboral, intelectual y cultural», así como menospreciar y ridiculizar las actividades que se les atribuyen a ellas.

Imágenes y reflexiones de los jóvenes sobre la imagen de sumisión de la mujer que transmite el reguetón. / M-F Martínez-Figueira et al
Los propios participantes señalan que las letras tienen un impacto negativo, sobre todo entre los grupos de edad más vulnerables, porque promueven una idea del sexo distorsionada, promueven la hipersexualización, enfatizan la violencia e incluso participan en la normalización de la violencia de género.
¿Y cómo les gustaría que el reguetón representase a las mujeres? Los jóvenes del estudio entienden que la música debe transmitir una imagen basada en la «diversidad, igualdad, respeto y transversalidad». Y piden que las canciones de este género critiquen la sumisión y la violencia de género, que elogien a una mujer libre e independiente y con cuerpos diversos en cuanto a formas, tamaños, razas o colores de piel.
Paradójicamente, el estudio también detecta afirmaciones contradictorias al analizar las letras y el lenguaje no verbal de cantantes como Beatriz Luengo, Lola Índigo o Belén Aguilera. «Os participantes sinalan que índa que teñen unha perspectiva feminista seguen caendo no mesmo erro, utilizando recursos verbais tóxicos para ridiculizar aos homes», apunta Esther Martínez.
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