Entrevista | Jesús G. Maestro Catedrático de Teoría de la Literatura y autor de «El fracaso de la felicidad»
«La felicidad consiste en vivir sin echarla de menos, es un invento del mercado»
Tras el éxito alcanzado por «Una filosofía para sobrevivir en el siglo XXI», su primer libro para el gran público con el que cautivó a más de 20.000 lectores en solo un año, el catedrático de la UVigo, «youtuber» y colaborador de FARO regresa con «El fracaso de la felicidad». Editado también por HarperCollins, saldrá a la venta el 8 de enero como la perfecta antítesis de los libros de autoayuda.

El catedrático de la UVigo y autor Jesús G. Maestro. / Marta G. Brea

-Arremete contra la felicidad mientras las librerías están repletas de títulos de autoayuda para conseguirla.
-La editorial HarperCollins me planteó escribir este libro porque observaba que hay una tendencia muy frenética por la felicidad. A mi juicio, es una promesa diabólica porque ¿cómo se puede prometer la felicidad en una sociedad rodeada de fracasos? Se ha cambiado la libertad por la felicidad, la educación por la felicidad, incluso hasta la salud por la felicidad. Es un fracaso anunciado. ¿En qué consiste realmente la felicidad? En tener salud. No es posible educar a los niños para ser felices. Hay que educarlos para ser libres. Y la cosa es que nuestra democracia ha reemplazado la libertad por la felicidad. Y eso es un problema. Porque además parece que una vez que la gente es feliz tiene muchísimos problemas psicológicos, lo cual es muy extraño. Da la impresión de que quien promete la felicidad te garantiza el fracaso en la vida, quien promete la felicidad te hace infeliz. Parece que la felicidad la promete la serpiente del paraíso.
-Su libro saldrá a la venta justo después de la Navidad, la época de la felicidad por imperativo.
-Es la fecha en la que tenemos que ser felices por obligación. Y, a veces, insisto, la felicidad consiste en vivir sin echarla de menos. Es uno de los tiranos del siglo XXI, un invento del mercado. Antaño, quien prometía la felicidad era la religión, la Iglesia. Después fue el Estado. La democracia o incluso las dictaduras. Y hoy día la promete el mercado. Cuanto más consumes, más feliz eres. Y es una situación muy arriesgada, porque puede ser que seas más pobre. Y luego aparecen las enfermedades mentales, porque supuestamente tienes que ser feliz y es imposible. No siempre es posible ser el más guapo, tampoco es necesario, pero generalmente no te dicen que eres más feliz si eres más listo. Están de moda otras cosas, pero no la inteligencia. Y ¿qué haces cuando la realidad destruye sus sueños? Ese es el gran problema. Aparte que la felicidad es un idealismo. Una cosa propia de niños, pero un adulto no se la puede permitir porque es como buscar a un fantasma.
-Dedica el libro a su abuela, ¿es la infancia la única etapa vital en la que la felicidad realmente existe?
-Yo creo que sí. De hecho, la madurez es la negación de la infancia y, en cierta manera, de la felicidad. Un adulto no se puede permitir vivir como un niño. Uno de los tesoros de la infancia es proporcionarle a un niño una vida para ser feliz en la medida de lo posible. Y a veces las guerras impiden que muchas criaturas inocentes puedan tener una infancia mínimamente satisfactoria. Yo dedico el libro a la memoria de mi abuela paterna, que murió con 22 años de tuberculosis en la cuenca minera. Es algo que impresiona mucho. Mi padre tenía apenas 3 años y mi tío unos meses. Pienso en la vida de esas mujeres, y aquí subrayo la palabra mujeres, que no pensaron en su felicidad, sino que dieron la vida para que los demás pudieran sobrevivir. Hoy día se habla mucho de la felicidad, pero hay gente que no la vio ni en sueños. A veces conviene pararse y pensar que hay vida más allá de estos idealismos.
«La literatura permite distinguir la realidad del engaño; y hacernos creer en la felicidad es hacernos creer en un fantasma»
-Defiende que es posible combatir la tiranía de la felicidad con literatura.
-La literatura permite distinguir la realidad del engaño. Es lo que hace el Quijote, te dice que no son gigantes, que son molinos. Ninguna obra como El Quijote ha explicado la lucha del ser humano contra sus propios fantasmas. Y hacernos creer en la felicidad es hacernos creer en un fantasma. La literatura previene contra los espejismos, las ilusiones, los ideales falsos. Y la felicidad tiene mucho de eso. Hay que sospechar siempre. De hecho, la literatura termina cuando los protagonistas alcanzan la felicidad. Fueron felices y comieron perdices y el cuento se termina. Pero nunca te habla de felicidad. Te previene contra esa promesa. Es la solución a muchos problemas.
-Cada capítulo es un dardo sobre la felicidad en el trabajo, la amistad, el amor o la democracia.
-Sí, porque cuando hablo del fracaso de la felicidad, felicidad es una palabra que adquiere el valor de muchas otras. Por ejemplo, estamos en un momento de desafecto en la población joven a la democracia porque no ven cumplida su promesa de felicidad. Es un problema para el futuro muy importante. Y además nos hablan de la guerra. Se nos ha prometido la paz y hoy se nos prepara para la guerra. Y a la gente joven esto le inquieta particularmente. Esto es el fracaso de la felicidad, de toda una sociedad, en definitiva. Aunque la portada tiene la imagen de un perro decepcionado por una fiesta de cumpleaños, es un libro que es una caja de sorpresas, porque dice cosas, aparte de las aparentes.
«¿Cómo puedes prometer la felicidad a una población que no tiene ni dónde vivir?»
-Hablando de esa portada, usted dice que se ha producido una mascotización de los humanos y una humanización de los perros.
-A los pobres perros se les exige un comportamiento que seguramente les cuesta más trabajo de lo que imaginan los humanos. Hay un cambio de papeles porque la política del siglo XXI ha convertido al ser humano en la mascota del poder. Y eso se nota. Mucho. Cada vez tenemos menos libertad para todo. Y la libertad empieza por distinguir la realidad de este engaño de felicidad que nos hemos montado. ¿Cómo puedes ser feliz en un mundo donde no tienes dinero, no tienes un alquiler, no tienes una casa? ¿Cómo puedes prometer la felicidad a una población que no tiene ni dónde vivir? Es una cosa tremenda.
-Su libro es una buena alternativa a los de autoayuda para reflexionar sobre ello.
-Es todo lo contrario a los de autoayuda. No creo que le guste a muchos que le pongan el dedo en la llaga de la felicidad. La gente distingue la verdad de la mentira y se queda con la mentira porque a veces no queremos pensar, no queremos reflexionar. Pero es que luego es peor. Es como el que tiene una deuda y no la paga. Después te viene y pagas el recargo. Estamos en una huida hacia adelante. Pero las generaciones más jóvenes exigen un cambio más fuerte del que pedían las anteriores. La gente de entre 15 y 20 años tiene una mentalidad muy diferente a la que el sistema cree. Y van a introducir cambios positivos e inesperados en un mundo hecho por los boomers. Tendemos a decir que lo que viene detrás siempre es peor, pero aquí va a haber sorpresas.
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