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Vitrasa se despide (¿para siempre?) de uno de sus símbolos en Vigo

La concesionaria retira de su flota, la más moderna de España, el último autobús con la librea verde y blanca que estrenó en 1994

El nuevo contrato del bus urbano acumula casi 9 meses a la espera de pliegos

Dos autobuses de Vitrasa pintados con los colores verde y blanco en una imagen de archivo

Dos autobuses de Vitrasa pintados con los colores verde y blanco en una imagen de archivo / Marta G. Brea

Víctor P. Currás

Víctor P. Currás

Vigo

El transporte público de Vigo tiene una nueva nota de color. Desde este martes 22 de diciembre circula por las calles de la ciudad un autobús blanco que servirá de refuerzo para las líneas regulares de Vitrasa. El singular vehículo híbrido de 12 metros de longitud está decorado de forma interna y externa con motivos navideños y busca incentivar el uso de este medio de transporte durante unas fechas en las que espera un aluvión de visitantes y vecinos en Príncipe, Vialia o Casco Vello. Pero además supone recuperar, aunque sea de forma provisional, uno de los símbolos de Vigo.

El 27 de noviembre la concesionaria retiró el último de los autobuses que lucía los colores anteriores de la misma: blanco y verde. Esta librea, como se conoce en el sector al «uniforme» empleado por los vehículos, fue la más longeva en las calles de la ciudad al estar vigente durante casi 21 años. Con la entrada en vigor de la nueva concesión de Viguesa de Transportes S. A. el 23 de diciembre de 1994 se estrenó esta combinación de colores que, a día de hoy, la mayoría de vecinos relaciona con el grupo.

Autobús blanco de Vitrasa estrenado durante la Navidad

Autobús blanco de Vitrasa estrenado durante la Navidad / Vitrasa

Azul celeste, rojo y casi amarillo

Estos tonos supusieron el segundo cambio en la historia del bus en Vigo. Cuando se creó a compañía en 1968 se optó por un azul casi celeste para sus primeros vehículos, mientras que en 1986 se cambió al rojo. Tal y como recogen en el blog especializado de Vigo360, en el cambio de los años noventa se estuvo a punto de optar por el amarillo para estos nuevos 59 vehículos.

En 2014 el conglomerado mexicano Mobility ADO adquiría Avanza, la matriz de Vitrasa, que meses después se adaptaría a este cambio de la propiedad. El 27 de marzo de 2015 se estrenaban los primeros autocares con el verde, negro y amarillo como protagonistas.

El 26 de agosto la empresa presentó los nuevos cinco autobuses del modelo Solaris Urbino 12 que destinará a la línea C1 y que modernizarán su flota hasta los 4 años de media. «Es la edad media más baja de ninguna ciudad de España», presumía durante la presentación Abel Caballero. Y es que el parque móvil de la compañía alcanza así los 124 vehículos para el transporte urbano, habiendo incorporado desde 2023 casi la mitad de ellos. A ellos se suman los dos autocares para el bus turístico y el "Pegaso" histórico de 1968.

Los más antiguos en servicio eran los nueve Iveco Citeli adquiridos en 2012 y que se han jubilado durante los últimos meses. El último de ellos fue el 6675, reduciendo la edad media a unos cuatro años. «En unos sitios sería nuevito, del trinco casi, y esto es Vigo y pone en valor el transporte urbano de la ciudad y lo que significa en su complejidad», enfatizaba el alcalde en las instalaciones de la compañía en Camposancos.

Este adiós a la antigua imagen del cambio de milenio llega a la espera de que el Concello licite, de una vez por todas, la nueva concesión del transporte público. Tras la prórroga de cinco años desde 2020 por los efectos de la pandemia el gobierno local lanzó el pasado 8 de abril el anuncio previo del contrato por 45 millones de euros cada año. El aviso en el Portal de Contratación apuntaba a que podría entrar en servicio el 1 de enero de 2026, pero el Concello prorrogó en mayo el servicio actual por un máximo de dos años.

Autobús de Vitrasa delante del Concello de Vigo en una imagen del pasado mes de enero.

Autobús de Vitrasa delante del Concello de Vigo en una imagen del pasado mes de enero. / Pablo Hernández Gamarra

«Es un servicio público que no puede dejar de prestarse», explicaba Abel Caballero al asegurar que Vitrasa seguirá recibiendo las retribuciones previstas actualmente. Esta situación de interinidad también se repite en Ourense y Santiago de Compostela, cuyos nuevos contratos acumulan varios años de demora. Este protocolo está previsto en la Ley 16/1987 de Ordenación de los Transportes Terrestres aprobada cuando el propio Caballero era el ministro del ramo.

En el caso vigués el nuevo contrato cuenta con un valor estimado de 468.610.285,6 euros, lo que lo sitúa como el más caro de la administración municipal en los últimos años e incluso su historia. Hasta ahora ese honor lo ostentaba el de la gestión de residuos, adjudicado en 403,57 millones de euros a FCC en marzo de 2023 por un periodo de diez años.

Sin embargo, y tras casi nueve meses de gestación, el gobierno local todavía no ha publicado los pliegos ni plazos para este contrato en un caso realmente atípico en la licitación pública. «Todo va muy bien, en tiempo y forma y lo conoceréis», aseguraba el regidor sobre el mismo, insistiendo que «las fechas las carga el diablo» y por eso no se han dado nuevos plazos.

¿Cómo será el nuevo bus urbano?

Para definir el nuevo modelo de transporte público de la ciudad el Concello adjudicó en noviembre de 2023 el «Estudio técnico sobre la demanda del transporte urbano colectivo» por 319.440 euros a la UTE formada por Eptisa Servicios de Ingeniería y CPS Infraestructuras Movilidad y Medio Ambiente. Sin embargo el Concello no dio a conocer sus conclusiones pese al retraso acumulado.

En ese sentido la única novedad es que el nuevo mapa de líneas deberá combinar el autobús con el programa Vigo Vertical de rampas, cintas mecánicas y ascensores que salva los desniveles de la ciudad. En ese caso ya se apuntó a Praza do Rei como nuevo intercambiador central frente al de Porta do Solen el que todavía no hay fecha para su apertura por las demoras en el túnel de Elduayen.

¿Qué inversiones deberá acometer la empresa?

El contrato del nuevo bus urbano no solo deberá actualizar el de 1995, adaptándolo así a la nueva realidad de la ciudad y las nuevas tecnologías. A la espera de conocer los pliegos íntegros del mismo, en los que el Concello trabaja desde hace meses, ya se indican algunas claves.

El anuncio previo publicado en el Portal de Contratación deja claro que las compañías interesadas deberán invertir una importante suma de inicio. "El contrato establece la obligatoriedad de acometer inversiones por un importe que la memoria económica estima en más de 69 millones de euros, inversiones que, en todo caso, no son susceptibles de ser empleados en el resto de la actividad productiva del contratista.

Este factor afectaría a aquellas empresas como el grupo Avanza que, tal y como denunciaron los sindicatos, computaron inversiones y pérdidas de otras concesiones dentro de las cuentas de Vitrasa.

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