El acoso escolar no cesa: «Tenemos el dictamen que lo confirma pero sin medidas»
Ana María, madre de una niña de Vigo que padece bullying por parte de compañeras de su instituto, denuncia la demora de casi dos meses en el protocolo: «Parece que tienen que pegarle para que lo tomen en serio»

Escolares a la salida de un instituto. / ALBA VILLAR
Hace más de un año que S., una estudiante de 2º de la ESO del IES Coruxo, en Vigo, sufre de episodios de acoso escolar por parte de varias compañeras de clase. La situación se volvió insoportable este curso, hasta el punto de que sus padres, ya desesperados, trasladaron al centro educativo un escrito el pasado 17 de noviembre plasmando «los hechos desde que mi hija empieza en el centro, en 1º de la ESO, hasta el día de hoy».
En este documento se relata cómo dos compañeras «emprenden una batalla» contra la menor dejándola «aislada» y «marginada», sufriendo «dolor y tristeza» y llegando a proferirles ideas como «me quiero morir», «todos me miran y me juzgan», entre otras expresiones. Los progenitores pusieron el caso en conocimiento de la orientación del centro, sin mayor tratamiento del caso, según explican en el documento.
Con la llegada de este curso, los ataques verbales se recrudecen, llegando a casa la menor «llorando desconsoladamente». Los padres han tenido que recoger a la niña en el instituto en varias ocasiones a consecuencia de las «actuaciones» de sus compañeras.
Ana María es la madre de esta adolescente, quien denuncia que tras más de dos meses, todavía no se han adoptado medidas para que su hija no sufra bullying en el centro educativo. Cuenta, cronológicamente, que si bien en septiembre, al mismo inicio del curso, trasladó al IES vigués los episodios que sufría la niña, no fue hasta mediados de noviembre cuando se decidió abrir el protocolo de acoso escolar, y no fue hasta un mes después, el 15 de diciembre de 2025, que se dictaminó que la niña sí sufre acoso escolar.
«Han tenido que pasar dos meses para llegar a este punto; parece que tienen que pegarle para que se lo tomen en serio», declaraba la madre a FARO, quien, este jueves, desconocía las medidas que pondrán en marcha para atender a su hija. «El dictamen de acoso escolar lo tenemos, pero no las medidas. Esto pasó cuatro días antes de las vacaciones y no he vuelto a tener noticias. Quiero saber en qué se traduce este dictamen», esgrimía Ana María.
Cambio de instituto
Cierto es, según figura en la documentación relativa al caso, que por parte del tutor de la menor, que integra el equipo ACAE (Equipo de actuación Contra o Acoso Escolar) se llevaron a cabo «reuniones restaurativas», diálogos o reuniones con las partes para tratar de reducir la conflictividad y mejorar la convivencia, en vista de los hechos, sin éxito.
«Nosotros queríamos cuanto antes el dictamen del acoso escolar; primero porque la niña lo estaba pasado muy mal y segundo porque nos llegamos a plantear un cambio de colegio», cuenta Ana María.
Y es que a mitad de curso, solo se puede cambiar de centro educativo justificando el cambio de domicilio de los padres, necesidades educativas especiales no cubiertas o, como es el caso, situaciones de acoso escolar o bullying. «Esperaremos a la vuelta de vacaciones para tomar una decisión, ver qué medidas se imponen, si se imponen, y veremos qué podemos hacer. La situación afecta tanto al aspecto personal como académico de la niña», revela esta madre.
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