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Teis y Chapela se liberan de sus «cadenas» en infraestructuras: de ganar la Vía Verde a humanizar la AP-9

Durante los últimos 60 años el barrio ha estado separado por los viales de acceso a la ciudad

Tras el antiguo trazado ferroviario a Chapela, Transportes pone el foco ahora en los cinco pasos superiores de la autopista

Vista actual de la AP-9 y la Vía Verde hacia Teis

Vista actual de la AP-9 y la Vía Verde hacia Teis / Marta G. Brea

Víctor P. Currás

Víctor P. Currás

Vigo

Si hay un barrio de Vigo que se ha visto castigado durante años por las infraestructuras que debían servir al resto de la ciudad y Galicia ese es Teis. Su ubicación entre la ría y el monte de A Madroa lo convertía en el único «paso» hacia el norte y este sin necesidad de grandes túneles o trazados sinuosos. Pero este peaje en materia urbanística apenas dejaba beneficios en un barrio cuya población se duplicó en el último siglo hasta rozar 25.000 en la actualidad.

Así, el antiguo municipio independiente quedó «encajonado» entre las dos líneas del ferrocarril a Urzáiz (1881) y Guixar (1963), así como la Autopista del Atlántico (1981), siendo constantes durante el último medio siglo las movilizaciones vecinales para mejorar la permeabilidad a ambos lados de estas infraestructuras o reducir su impacto acústico. Hubo que esperar al último lustro para que Teis comenzara a «reconquistar» los espacios que el asfalto y el balasto le fueron robando. El cierre de la antigua estación de Urzáiz en 2011 dejó sin uso el viejo trazado desde Rande al centro de la ciudad.

Este privilegiado corredor de pendientes suaves fue recuperado en 2019 con el primer tramo de la Vía Verde en el entorno de Maestro Chané. En otoño de 2022 daría el estirón definitivo hasta completar sus 4,3 kilómetros desde el entorno de Vialia hasta el antiguo apeadero de Chapela, ya en el término municipal de Redondela. El recorrido cuenta con espacios segregados para ciclistas y peatones y ha sido distinguido como Sendero Azul, incorporando varias áreas de juegos y obras del «Vigo, cidade de cor».

Vista aérea de la AP-9 y la antigua estación de tren de Urzáiz hacia Teis en mayo de 1980.

Vista aérea de la AP-9 y la antigua estación de tren de Urzáiz hacia Teis en mayo de 1980. / Magar

Esta idea de renovación de los antiguos espacios restringidos se extenderá en los próximos años a la Autopista del Atlántico. Esta infraestructura es atravesada por la senda poco después de Buenos Aires y sigue suponiendo la gran brecha hacia Travesía, la parte «alta» del populoso barrio. La Xerencia de Urbanismo aprobó el pasado martes 16 el convenio entre Concello y Ministerios de Transportes para la humanización de los cinco pasos superiores que mantienen cierta permeabilidad: el de A Trapa, Buenos Aires, los institutos de Coutadas, el entorno de Vialia y la conexión con Alfonso XIII. En total, más de 40.000 metros cuadrados para usos de espacio ciudadano y zonas verdes que saldarán, en parte, la deuda histórica del Gobierno central con Teis. Y es que a pesar de llevar casi 50 años en servicio, ni Audasa ni el Ministerio han instalado pantallas para reducir el ruido que sufren 7.000 vecinos por culpa de este vial.

Esperando una alternativa a Sanjurjo Badía

La otra relacionada con el tránsito a través del barrio sería la creación del «nudo» en Buenos Aires, lo que permitiría utilizar la AP-9 como alternativa a la saturada Sanjurjo Badía para tráficos internos de la ciudad. Esta calle cuenta con una quincena de semáforos en poco más de 1.500 metros, ralentizándose el tráfico por las zonas de carga y descarga o presencia de centros educativos en un vial que no tiene alternativas perimetrales por Guixar y Julián Estévez al desecharse prolongar el túnel de Beiramar hasta la ETEA.

En el nuevo Plan Xeral aparece recogida la construcción de las dos «rampas» hacia el casco urbano desde la actual Avenida de Buenos Aires, aunque su ejecución se realizará en una fase posterior a la «humanización» pactada entre Concello, ejecutivo central y Audasa. Mientras tantos, el barrio más oriental de la ciudad comienza a desprenderse de las «cadenas» que le impedían crecer o vivir.

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